jueves, 24 de marzo de 2011

Cuarenta y nueve de cuarenta y nueve (2) - Varios autores



A merced de una catastrófica paradoja - Sergio Gaut vel Hartman
Desconfiado, se empeñó en vivir en una carpa, en la cima del monte Calvario, aunque le aseguraron que Tandil estaba demasiado alto y lejos de la costa para ser afectado por un tsunami. Un meteorito de media tonelada decidió terminar sobre su cabeza un viaje de millones de años.

Asesina en masa - Guillermo Vidal
Una modelo retirada, escondida en una torta, apareció repentinamente y ante el estupor de los presentes obligó a dos de sus rivales a comerse los tres pisos de carbohidratos con capas de chocolate y dulce de leche, incluidos los adornos. Las víctimas fueron hospitalizadas y permanecen en coma diabético.

Atajo - Esteban Moscarda
Tomé aquel atajo por descuido. El lugar parecía ofrecer inseguridad y, tal vez, cosas peores. No había nadie. Era un lugar extraño, ambiguo, insostenible. Pero ya estaba, ya no había marcha atrás. Entonces comencé a desaparecer, mi piel se hizo niebla y fue allí que decidí cerrar el libro.

¡Ay, el amor! - Carlos Enrique Saldivar
Estoy enamorado de mi sombra. Lo único malo es que no puedo tocarla. Pero sí la puedo contemplar durante el día, cuando hace sol. En las noches duermo con luz artificial a su lado, muy contento. Cuando hay apagón se extravía, eso me entristece. Pero ella siempre retorna. Siempre.

Babel - Raquel Barbieri
Las gemelas Torres Babel no saben idiomas, ni siquiera el propio. Se comunican con gestos inventados por ellas, y sólo entre ellas mismas. No tienen más códigos que sus manotazos y revoleos oculares. Se llaman torres y son gemelas. Se llaman Babel y no hablan idiomas. Ironía del destino.

Buenas razones - Guillermo Vidal
De tanto cavilar los científicos pierden la respuesta más sencilla. No se ha captado vida extraterrestre hasta la fecha, no por estar solos sino porque estamos fuera de cobertura y tanto aquí como en cualquier otra parte de la galaxia a nadie le gusta atender una llamada por cobrar.

Búsqueda - Miguel Dorelo
Busqué en vano, buceé en tu alma y corazón sin lograr hallar ni siquiera un atisbo de aquél amor. Harto de dudas existenciales busqué en todos y cada uno de los rincones de tu cuerpo carnal. Tampoco encontré nada, pero puedo asegurar que resultó mucho más divertido y placentero.

Cadenas - Adriana Alarco de Zadra
No voy a marchar al compás de trompetas militares ni de flautas celestiales. La libertad significa no acarrear cadenas metálicas ni ideológicas, repetía el abuelo de mi madre, después de ver rodar cabezas bajo la guillotina francesa. Ese es el premio más preciado que un ser humano puede desear.

Camino al andar - Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
Caminaba y caminaba el hijo de la pavota. Le habían dicho que se hace camino al andar. Y así sigue y sigue, emulando a Antonio Machado con la obstinación de un picapedrero, avanzando ochenta metros por día, ignorante de que se necesitarían quince vidas completas para completar la circunvalación.

Ciclo cleptomaníaco - David Moreno
Primero fueron chupetes y sonajeros. Más adelante, pinturas, canicas y golosinas. Hasta que llegó el turno de anillos, collares y monedas de todos los colores. Su bolsillo se convirtió en un agujero negro, donde todo cabía. Todo, menos los barrotes de una prisión que sin darse cuenta, crecieron atrapándola.

Conversaciones en el Bar “Sin Final” - Héctor Ranea
—Me parece —dijo El Hormiga— que por más que se siente como langosta, usted será siempre vizcacha.
—Y a mí me parece —dijo El Peludo— que usted más se parece a un cura beodo que a una cucaracha.
—¡Qué pesado! —dijo la dama del cuadro, desde atrás del vidrio.

Desarmado - Fernando Puga
No me des la espalda. No sabré qué hacer con ella. En tus ojos sueño, con tus manos amaso el barro, entre tus labios me sublevo, sobre tus pies planeo. Pero tu espalda… No, te lo ruego. No me des el silencio de tu espalda. Ni siquiera podré asesinarte.

El final - Jesús Ademir Morales Rojas
Heston sabía que el fin se acercaba. En el firmamento las estrellas estallaban en furiosas convulsiones de energía. Los monos urgían al héroe a que llegara al reactor lo antes posible. Sin embargo, el vehículo, con Heston y los monos, se derritió mucho antes. El tiempo finalmente se detu…

El milagro de San Valentín - Guillermo Vidal
Es un amor imposible. Ella es de la alta tecnocracia y vivirá hasta los doscientos cincuenta años conservando el aspecto juvenil, está escrito en su ADN; él es administrativo y no vivirá más allá de los ochenta y no tiene cobertura para mantenerse joven. ¿Pero quién quiere amor eterno?

Ellos - Patricia Nasello
Es Navidad y está sola, no espera encontrar a nadie pero igual cliquea Facebook. Ve aquella foto, como si él estuviera conectado. La sorprende, creía haberlo quitado hace mucho de la lista, y la hiere. También le regala una esperanza irracional: él hace dos años que se ha muerto.

Episodio en la vida de Morfeo - Esteban Moscarda
Morfeo camina por el bulevar de los sueños derretidos. En su mano derecha lleva una brújula. A la guía Filcar la olvidó en la guantera de su carruaje. Está buscando otra calle pero es difícil encontrar algo en aquella ciudad. Finalmente, la encuentra: es la calle de la Vigilia.

Explosión fallida - Esteban Moscarda & Sergio Gaut vel Hartman
Kriptón parecía a punto de explotar y el padre de Kal-El construyó una nave para salvar a su vástago. Pero hizo mal los cálculos y tras varios años de viaje interestelar el niño regresó a su planeta, que seguía intacto.
—Perdón, hijo.
—¿Perdón? Te vas a comer una demanda…

Ensueño- Estefanía Duarte
El saludo… un tierno beso. La fría madrugada y la soledad de las calles, reaviva el encuentro. Sus manos se encuentran rápidamente, extrañándose. Conocen el arte de amar, olvidan lo prohibido. Sus almas se funden en el acto, transformándose en una. Despierta. Intenta dormirse. Solo quiere volverlo a ver.

Hic sunt dracones- Alejandro Domínguez
El mapa indicaba claramente, hic sunt dracones, pero todos estaban escondidos o el ojo humano había sido despojado de la capacidad de percibirlos. Pasaron varios días; se perdió la esperanza de cualquier avistamiento. De regreso al puerto de origen el barco extravió el rumbo, llegó al horizonte y cayó.

Ideas - Adriana Alarco de Zadra
Llevo un fardo con ideas: no hay dinero, joyas, perlas ni diamantes. Sólo ideas que me persiguen en las horas de insomnio. Pueden ser buenas, malas, deliciosas, perversas, inútiles o divertidas. Todas fueron sembradas en mi almohada en medio de la noche pero no puedo compartirlas. No podrán dormir.

Inclemencias del tiempo - Fernando Puga
Llueve. ¡Qué romántico! Si no fuera porque se tapa el desagüe del techo de chapa y empiezan las goteras, se empantana la camioneta en el barro del bache de la esquina, se corta la luz, se inunda de mosquitos la barriada, se lleva el agua todo nuestro esfuerzo cotidiano…

La conversión - Luciano Doti
Anoche salí con la chica que conocí por chat. En el fragor del encuentro, me dio un beso en el cuello que me dejó marca. Hoy, noté que el sol me hace doler los ojos y arder la piel. Intento verme al espejo, pero no me reflejo en él.

La segunda es la vencida - Héctor Ranea
Bram Stoker escribió un Drácula 2, pero fue bochado por el Director de la Editorial. En la novela, van Helsing encuentra una cura para el vampiro, quien para agradecérselo se va con él al Amazonas y años después a Calcuta, con Teresa, de monaguillo. —¡Fracaso rotundo! —gritó el Editor.

La verdad de la milanesa I - Daniel Frini
Testigos aseguran que David era un peleador sucio (seguramente algo que le venía de famila: los siete hijos de Jesé eran muy pendencieros). Cuando fue el famoso episodio con Goliath, David no apunto su tiro a la cabeza. No os imagináis, damas, como duele un piedrazo en los huevos.

La verdad de la milanesa IV - Daniel Frini
—¡Carajo! —gritó Dios, mientras golpeaba su escritorio
—Pero, mi Señor… —intentó defenderse el Ángel
—¡Mi Señor, las pelotas!
La Orden de Trabajo decía «a nuestra imagen y semejanza»…
—¡Esas fueron mis palabras, sí! ¡¿Pero quién fue el imbécil al que se le ocurrió usar al Petiso Luchini como modelo!?

Lógica - Ada Inés Lerner
Mi marido repara nuestro automóvil estacionado frente a la casa.
Observo que busca algo en sus bolsillos, en la guantera, en el baúl.
—¿Qué buscas?
—La llave Nº 4.
—Quizá dentro del garage.
—¿Por qué? Si el auto y su problema están aquí afuera.

Manzanas - Esteban Moscarda
Dios diseñó el mundo pensando en manzanas. Antes de la luz Jehová solo concebía la realidad de esa manera, con esa forma. Lucifer fue el primero en rebelarse: él prefería las peras. Lo de Adán y Eva es otro tema: ellos querían que el Edén estuviese hecho de sidra.

Meta postergada - Patricia Nasello
La nieve es un castigo, un suplicio. Intento llegar al árbol como si fuera mi casa y adentro estuviese mamá con un beso y un plato de sopa tan caliente que debiera soplar para no quemarme.
—Falta menos —pienso estúpidamente. Hace una eternidad que padezco frío y esfuerzo. Nunca llego.

Muchísima arena - Nora Chimirri & Sergio Gaut vel Hartman
Decidió realizar una experiencia de enriquecimiento interior lejos de los mejores hoteles. Pero luego de recorrer muchos kilómetros en camello necesitó ir al baño.
—¡Discúlpeme! —exclamó—. ¿Dónde está el servicio?
—Detrás de esa duna —respondió el beduino con una sonrisa—; todo el Sahara es un gran inodoro.

Nariz absoluta - Héctor Ranea
Desde Caperucita a Blancanieves, Aurora, Cenicienta, Wendy, Heidi, Flora, Fauna, Primavera, Maleficient, Morgana, La Befana y hasta la pelirroja Lady Godiva hacían lo imposible para ir a dormirlo a Pinocchio y, a la mañana siguiente lo hacían contar algunas mentirijillas para horror, indignación y celos del hada Pelo Turquesa.

Náufrago virtual - Fernando Puga
Está lejos del mar. No habrá dónde arrojar la botella. En su blog escribe el grito de socorro. Ahora no se atreve a quitar los ojos de la pantalla, no sea cosa que entre la respuesta y la ahoguen las olas virtuales mientras él se abandona a su suerte.

Otra de Dorian - Guillermo Vidal
—El contrato era que absorbieras todas las consecuencias de mi vida corrupta y yo permaneciera siempre igual —se quejó Dorían viendo marcas profundas en su rostro.
—Yo cumplo mi parte pero vos no te cuidas nada, te dije mil veces que no tomes sol al mediodía —respondió el retrato.

Otras ciudades invisibles 2 - Héctor Ranea
—Con Bajada de Lajas, son tres las ciudades que conozco —dijo Tiburcio en el Bar “Sin Final”— que para verlas hay que entrecerrar los ojos. La gente que vive ahí se siente como colgada de un cuadro, mire cómo se lo digo. Eso sí, para mí son de vidrio.

Paisano sufrido que llega una tarde de verano al Bar “Sin Final” - Héctor Ranea
—Cerveza, patrón.
—Ahí va —lanzó el del bar.
El líquido salió como para pelar chanchos. El paisano no arrugó, se la mandó al garguero.
—Menos mal que está fresco acá, patrón —dijo—; de donde vengo, el fuego del asado le parecerá helado.
Al patrón se le congeló la osamenta.

Política - Adriana Alarco de Zadra
Fascinados por la política, decidieron jugar al ajedrez. A veces enrocaban y escapaban, vencían o perdían. El juego se hizo cada vez más ardoroso y riesgoso. Unos blancos y otros rojos, rápidamente se confundieron, se arrojaron al suelo y se tragaron unos a otros sobre los cuadros del tablero.

Principio y fin - Sergio Gaut vel Hartman
—Estupideces —dijo el ugur de los upanisharios—. Se asegura que un tal Dy’os dijo “hágase la luz”, y la luz se hizo. Lo superaré apretando un botoncito; el universo se apagará.
Apretó y la oscuridad se hizo pero, a diferencia del tal Dy’os, el ugur no pudo verlo.

Reflejo invisible - Jesús Ademir Morales Rojas
Lovecraft exploró aquellas tumbas secretas en compañía de Randolph Carter. Dejaron atrás extrañas ruinas de ciudades sin nombre y huellas de criaturas innombrables. Cuando divisaron por fin la luz de la salida, Randolph Carter miró a Lovecraft, sonrió, y se fragmentó entre las sombras. Espejo enterrado que nadie halló.

Remate - Sergio Gaut vel Hartman
El ajedrecista contemplaba fascinado el tablero. La posición le sugería aventuras delirantes protagonizadas por torres, caballos y alfiles; tramas de color inigualable en las que había muerte, seducción, perplejidad, riqueza y hartazgo. Lo que no tuvo en cuenta fue que su adversario le daría mate a la jugada siguiente.

Resolución de la paradoja de Fermi - Guillermo Vidal
La probabilidad de que haya vida inteligente en el universo es muy alta, la probabilidad de que quieran hablar con nosotros es nula. La conclusión es clara pero dolorosa para nosotros: no estamos dentro de las especies avanzadas. Al menos es lo que los delfines respondieron al constructo galáctico.

Revolución jeroglífica - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
El escriba permanece sentado, atento, ojos bien abiertos, mirada fija. El faraón cuenta mentalmente que no se alargue más de 140 jeroglíficos lo que está escribiendo. Pero de pronto aparece un sacerdote de Amón con una directiva revolucionaria, emanada directamente del dios.
—¡A partir de ahora,  49 jeroglíficos! —exclama.

San Patrick’s day - Esteban Moscarda
San Patricio hizo todo por este día: solo quería que millones se hundiesen en barriles de birra. Quería orgías de inadaptados llenando las atestadas callejuelas de los centros urbanos. Él sabía que con una fiesta así, el Hombre se entregaría al caos. Pensó: domínalos cuando la birra haya concluido…

Sinfonía de la Locura, Opus 22 - Esteban Moscarda
La locura es intérprete de teclados psicóticos, delirios de notas que taladran las neuronas de los pobres enajenados. Así es la música incidental de los loqueros, no un arrullo estival, una melodía de ascensor; es esquizofrenia sónica insoportable. Por eso mismo, voy a taparme los oídos con esta 22.

Tejiendo- Raquel Barbieri
La vieja se hamaca en la mecedora y cruje lo que queda de sus dientes, masculla algo siniestro, suspira, teje y teje algo espantoso, grisáceo, amorfo. Teje sin mirar lo que hace porque sólo necesita mantener las manos ocupadas para no ahorcar a su yerno que mira el partido.

Tiento que se corta - Patricia Nasello
Los diez años de amor que las Moiras habían anudado para ellos ya se han cumplido. Mientras Aquiles, enceguecido de furia tras el duro combate cuerpo a cuerpo, arrastra con su carro los restos de Héctor sobre el pedruzco, destrozándolo, Helena ordena a las sirvientas que preparen sus baúles.

Un milagro frustrado - Daniel Frini
 —Lazaro ¡levántate! —gritaba su madre a diario, desde que era un niño hasta la mañana del día en que murió—. ¡Ya cantó el gallo y aún no ordeñaste la vaca! —Ahora, que por fin descansa, no piensa dejar su lecho, aunque se lo estén ordenando desde afuera del sepulcro.

Una mafia más - Sergio Gaut vel Hartman
—Los Pecados Capitales, reunidos en sesión plenaria, rechazamos las solicitudes de Mediocridad, Prepotencia Abuso y Estulticia para incorporarse a nuestro colegiado. Se levanta la sesión.
Lo mismo de siempre, pensó Inteligencia, una vez más ofendida. Serán siete hasta el fin de los tiempos, aunque haya cien miserables mereciendo entrar.

Único superviviente - David Moreno
Transcurrieron cientos de años hasta que alguien hizo salir al genio de su lámpara. No vio a nadie. A su alrededor infinita soledad, un silencio ensordecedor y una quietud extrema. Un débil susurro, apenas audible, le hizo mirar hacia el suelo. Procedía de una cucaracha. —Hola, me llamo Gregorio.

Vacua exactitud - Sergio Gaut vel Hartman
Me pidieron un cuento de cuarenta y nueve palabras y esa es la cantidad que tiene este engendro, ni más ni menos. No obstante, la trama, mera acumulación de vocablos que, a lo sumo, expresan cierta frustración, carece de significado alguno y de ninguna manera puede considerarse una ficción.

Vampiros y monstruos - Guillermo Vidal
—¿Nadie se pregunta Van Helsing el porqué me persigue desde hace doscientos años sin envejecer? —dijo Dracula tratando de ocultarse del sol que lo acechaba.
—Mientras estén a salvo a la gente no le importa si el que los protege es peor que el asesino o es un monstruo.

Ilustración de Guillermo Vidal.

3 comentarios:

Daniel Frini dijo...

Muy buena selección, Sergio. Gracias

El Titán dijo...

Excelente selección!
Muy buena calidad...
Gracias Sergio!

Patricia dijo...

Un honor encontrar mis textos en la excelente compañía de los producidos por escritores consagrados.
Gracias, Sergio.