domingo, 9 de febrero de 2014

Cuando las ráfagas se juntan son un temporal (de Abducidores de cuentos) - Autores Varios




5 - Toda una vida - Mario Cesar Lamique
Donde hubo vida, cenizas quedan.

6 - Afinidades - María Ofelia Ceballos
Compartir la escritura y algún amor.

7 - Amor ecológico - Héctor Ugalde
Me reusó, me redujo y me recicló.

8 – Ausentes - Ana Caliyuri
En donde hay vacuidad alguna vez hubo vida.

8 - Reflexión - Héctor García
"!zuL al esagáH¡" Y la Luz se hizo.

8 - Maternidad - José Manuel Ortiz Soto
Para parir, los libros se abren de pastas.

8 - Deja Vu del futuro - Héctor Ugalde
Volví a acordarme de la amnesia que tendré.

9 - Oficio sin formato - Héctor García
No le alcanzaban los textos para justificar sus subrayados.

9 - Subasta de sueños - Héctor Ugalde
Aquella oveja subastó sus contados sueños ¡al mejor pastor!

9 - Breve cuento de hadas - Héctor Ugalde
Hubo una vez que creímos vivir felices para siempre...

9 — La magia de Lovecraft — Cristian Cano
¡Mis monstruos te van a perseguir de por vida!

10 - ¡Ay amor! - Héctor Ugalde
¡Halla amor! ¡Allá amor! ¡Ahí amor! ¡Ay amor! ¡Hay amor!

10 - TeleApatía - Héctor Ugalde
Puedo leer las mentes, pero me aburren las malas historias.

10 — Acción — Cristian Cano
El viento tironea del árbol porque odia ser un fugitivo.

10 — La equivocación — Cristian Cano
Superman desesperó al desabotonar su camisa y descubrir su pijama.

10 - Escritor de microficciones – María del Pilar Jorge
Trabaja como un joyero, engarzando palabras preciosas en oraciones mágicas.

11 - ¿Espero a que votes? - Héctor Ranea
Cuando votás a la tijera no te quejes si amanecés castrado.

11 - Sorpresa – Ana Caliyuri
Lo remoto es la brisa desconocida sobre aquello que considerábamos cotidiano.

12 - Embate IV - Ana Caliyuri
Es factible, hacer del arte un lucero, aún en tiempos de oscuridad.

12 - Embate III - Ana Caliyuri
Es tan libre en el vuelo, tanto, que los dogmas no aletean.

12 — Mensajes de texto en el fin del mundo
Cristian Cano La palabra se deteriora. No puedo pensar. Quiero decir. Desconozco. A dios.

12 – Reacción – Ana Caliyuri
El árbol se ciñe al viento para ser errante por primera vez.

13 - Líneas de expresión - Hector Ugalde
¡Qué __rbara! ¡Incr___le! ¡Mara____osa! ¡Esta crema sí que borra las líneas de expresión!

13 - Ferretería - Héctor Ranea
Si te acostás con un bulón al amanecer fijate en tus roscas internas.

13 - Puteada – Esteban Moscarda
 Gracias por todo universo hecho de mierda. Sos el destino de los perdedores.

14 - En el futuro de un planeta – Esteban Moscarda
El único habitante de la ciudad era el viento. Y nos expulsó con odio.

14 - Los personajes y yo – Ana Caliyuri
Cuando creí que ellos habían dominado la historia fui yo quien firmó el final.

14 - Ojos color del tiempo - Héctor Ranea
Al que no quiere ver es al ñudo que le hagas abrir los ojos.

14 — La juventud de René Descartes — Cristian Cano
René, ¿por qué nos detiene la policía? —Porque se toman todo muy a pecho.

14 - Embate - Ana Caliyuri
Estos tiempos, agitan ombligos poéticos, pero no hay madre poema que resista tamaño embate.

14 - Nada que ver - Héctor Ugalde
Aquel ciego descansaba la vista siempre que se cansaba de ver siempre lo mismo.

15 – El ser - Raquel Sequeiro
Tenía tanta prisa que cuando se hizo se deshizo y tuvo que volver a deshacerse.

16 - Intertextualidad no escrita - Héctor Ugalde
La Tía Julia se fue con el Coronel. Ahora el Escribidor no tiene quien le escriba.

16 - Estadio de fútbol peruano - Benjamín Román Abram
Insultos, escupitajos, metidas de mano a las féminas, así, por algún lado se mueve una pelota.

16 - Fernando Andrés Puga
Tanto confiaba en él que firmó sin titubear. La devolvió la marea cuando salió la luna.

16 – Complejo - Ana Caliyuri
El mundo es complejo, no obstante ello, el ser humano ha sobrevivido, caóticamente, por sus simplezas.

16 - Sin título - Fernando Andrés Puga
Tanto confiaba en él que firmó sin titubear. La devolvió la marea cuando salió la luna.

16 - Detrás de mi muerte - Benjamín Román Abram
Un cartucho 9mm, de punta redonda y hueca. Un revólver Taurus, 24/7 negro metálico...Mi mano sudorosa.

17 - Cuento tan cortito - Héctor Ugalde
Había una vez un cuento tan cortito que vivieron felices para siempre tan sólo por un ratito.

17 - Sin retorno - Fernando Andrés Puga
Pasó la noche errando por paraísos artificiales. Al regresar, aún le dolía. Volvió a aumentar la dosis.

17 – Montaña... Ruleta... - Virginia Cortés
“Montaña Rusa te dije. MONTAÑA rusa!!!” protesta el alma del amigo conforme se aleja hacia la luz.

17 - Bolero - Fernando Andrés Puga
A tu pedido, Cronos perpetuó la noche. Cuando lo noté, huí de tu lado. Yo quería amanecer.

17 - Gul - Sergio Fabián Salinas Sixtos
—Tengo miedo de ti —dijo la niña. —¿Por qué habrías de temer? —preguntó el demonio necrófago sonriendo.

17 - RECONOCER RADAR - Héctor Ugalde
Dicen que hay mensajes ocultos en muchos textos sí los lees al revés. Especialmente en los palíndromos.

18 — Órdenes para ser un dios — Cristian Cano
Comprar un cuaderno y una lapicera. Olvidarse de todo lo conocido. Inventar un universo que termine por dominarnos.

18 - Vampiro zombi - Benjamín Román Abram
Tú le clavas la daga en el corazón y tú lo terminas con una bala en la cabeza.

18 - Huída - Ana Caliyuri
Cuando descubrió que las melodías de los dos sonaban acordes , prefirió huir de si. Aún es errante.

18 - Romántica pereza - Fernando Andrés Puga
 ¿Y si al abrir los ojos ya no estás a mi lado? ¡Qué buena excusa para no despertar!

18 - Actualización - Benjamín Benjamín Román Abram
3:1-70 Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que lance el primer misil guiado.

19 - Cuando llega el alba - Héctor Ranea
Si te acostás con la trompeta que no te sorprenda que tu cuerpo termine en un do bastante estridente.

19 - Sin saber el miedo - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Juan sin Miedo tenía un secreto —del alma—, por el cual era capaz de matar: temía a la oscuridad.

19 - Falaz – Ana Caliyuri
El espacio, se llenó de dudas, cuando la duda inclinó la balanza a los pies de una falaz certeza.

19 - Embate II - Ana Caliyuri
Todos los tiempos han sido,son y serán de soledad existencial, no obstante ello, éste tiempo es de colectiva soledad.

19 - Gourmet - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Comía delicatessen mecido por un Merlot y los sesos a la mantequilla de su amada era la mejor parte.

20 - Inocencia - Silvia Milos
Me das un beso y cierro los ojos -dijo el vampiro. Si muero cuando me besas, mírame caer-respondió la niña.

21 - Polinización - Ana Caliyuri
Las flores esperaban un singular rocío, pero, las abejas con su duda eterna , se posaban aprisa de flor en flor.

21 - Reflexiones de Mínimo Chancleto para sus hijas: Ida y Vuelta. 1 - Héctor Ranea
La vida apurada es media vida. Primero, porque no se la aprovecha y segundo porque se equivocarán y tendrán que rehacerla.

21 - Rebeldía efímera - José Manuel Ortiz Soto
Era un pez que nunca se sintió como pez en el agua; su danza en el anzuelo fue una satisfacción pasajera.

21 - Informado - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Decidió trabajar en ese panteón como sepulturero, sabía de buena fuente, que los muertos de ese lugar no eran nada rijosos.

21 - Recomendación - Sergio Fabián Salinas Sixtos
 —Evita pasar por el panteón, si tienes una herida abierta.
—¿Por qué?
—La sangre y la pus, atraen a los muertos.

21 – La magia de las microficciones – María del Pilar Jorge
Microficción: misterioso resumen de una vida, encriptada en un momento, en un instante. Cualquier parecido con la magia es pura coincidencia.

21 - Una cita - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Esperó a la muerte sentada y fumando. La muerte la tomó lentamente, besó sus labios y sustrajo su aliento muy despacio.

21 - Cuando - Héctor Ugalde
Cuando la adivina dijo la fecha de mi muerte caí en cuenta de que yo desde entonces era ya un fantasma.

21 - Ruleta rusa - Fernando Andrés Puga
Sin más que una muda de ropa en el morral y un billete en el bolsillo, cruzó el puente. Le alcanzó.

22 - Cuestión de cálculo - Sergio Fabián Salinas Sixtos
La tortuga odia correr contra Aquiles en una carrera infinitesimal; la tortuga sólo quiere comer lechuga y que la dejen en paz.

23 - Nadie mira - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Un cuento zombie se coló en un cuento policíaco. En un breve instante: el detective, el sospechoso y la víctima ya comían cerebros.

23 - Cortesías y desCortesías - Héctor Ugalde
¡Qué le corten la cabeza! Ordenó la reina. Él sólo sonreía. ¡Qué le corten la sonrisa! El gato de Cheshire dejó de sonreír.

23 - Primera antología - Héctor Ugalde
Una vez reunidos los narradores, les dijo "Tengo una idea, ¿qué les parece sí las ponemos todas por escrito y la llamamos Biblia?".

24 - Bicho onírico - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Soñó con una salamandra de fuego que roía su cerebro; un sueño recurrente. Una noche mientras dormía, el anfibio se asomó por el oído.

24 - La historia del amo y el esclavo - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Yu tenía un esclavo muy viejo llamado Fai; al morir Fai, Yu decidió darle la libertad. Fai resucitó al siguiente día, libre al fin.

24 - Maná - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Ya no había alimento y un ángel bajó del cielo para mostrarles el camino de la salvación; ellos se comieron primero las alas.

24 - Breve historia de los dinosaurios - Sergio Fabián Salinas Sixtos
—¿Por qué desaparecieron los dinosaurios? —No desaparecieron, están aquí. —¿Es eso posible? —Despierta y lo verás. Y cuando despertó...

24 - Tiempos escasos - Ana Caliyuri
Y comieron perdices, y comieron perdices… y otros pan y cebolla o agua y ajo: en todos los siglos ha habido escasez de empleo.

24 - Ouroboros canino - Héctor García
Los antiguos griegos veían al Ouroboros en el perro que se muerde la cola. Los actuales creen que este animal es un poco estúpido.

25 - La Maldiciòn - Silvia Milos
Un cachetazo fuerte sobre la mejilla no fue suficiente. Siempre recordaré como te odié por haberme cortado el flequillo. Y siempre te dolerá la mano.

26 - Dos desconocidos (Abuelas Plaza de Mayo) - Mario César Lamique
En la esquina están juntos abuela y nieto. Luego el semáforo mostró su color verde y ellos, como dos desconocidos, se cruzaron en la senda peatonal.

26 - Nocturno a Rosario - Héctor Ugalde
Tomé el tren nocturno a Rosario. Entre cabeceos y sueños, la noche me inspira unos hermosos y extraordinarios versos de amor. Lo malo es que mi esposa no se llama Rosario.

27 - Vestida de azúcar - Sergio Fabián Salinas Sixtos
—Vi a mamá. —Cierra la boca niña. —¡Es cierto abuela! Iba cantando y vestida de azúcar. —Tu mamá murió. La niña negó con la cabeza y sonrió.

27 - Errante - Sergio Fabián Salinas Sixtos
El monstruo bajo la cama aguardó en la oscuridad. Se comió al niño y a los padres; limpió todas las huellas de sangre y buscó otra cama.

27 - Recuerdos - Sergio Fabián Salinas Sixtos
 Escuchó voces distantes, pronunciar su nombre: —Manuel... Manuel... Recordó todas las sensaciones que experimentaba al escuchar su nombre, y una emoción de nostalgia se apoderó del cadáver.

28 - Leyes de la física-Sergio Fabián Salinas Sixtos
Nació protón y se comprometió con un neutrón con el fin de formar un átomo y clandestino por las noches atraía a un electrón.

28 - Microhorror - Sergio Fabián Salinas Sixtos
—No llores... —¡La gente muere por miles en las calles! —No temas; abrázame y cierra los ojos. El padre apuntó a la cabeza de la niña y disparó.

28 - Juramento - Sergio Fabián Salinas Sixtos
"Hasta que la muerte nos separe", juró la pareja recién casada. Ella descansa en paz en el panteón de Montmartre y él, yace en el fondo del mar.

29 - La invasión de los Muertos Vivientes se vio opacada - Héctor Ugalde
 La invasión de los Muertos Vivientes se vio opacada por la Resurrección de los Muertos. Los zombies se pelearon con los resurrectos para ver quienes eran los más vivos.

29 – Creación - Raquel Sequeiro
Lo he diluído en carbón, lo he pintado sobre la pared, lo he dejado hundido en su propio vómito, he disparado dos veces. Sigue insensible, indiferente ante mis ataques.

 29 — La complejidad humana — Cristian Cano
Las hormigas son felices. Las mariposas son felices. Los árboles son felices. La abejas, ¡dios mío, ¡cómo me gustaría ser una abeja e ignorar lo demás! Todo lo demás.

30 - Fobia - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Tenía tanto miedo que decidió ya no salir de su casa. Un día, hombres extraños entraron a demoler la casa; no repararon en que ella era una de las paredes.

30 – Chismosa frustrada – Ada Inés Lerner
Aquella mujer se desesperaba por escuchar las conversaciones ajenas. En su última reencarnación pidió ser un insecto de audición superlativa. Al volver los tiempos habían cambiado, las comunicaciones eran telepáticas.

31 - Dieron las 12... (4) Destransformaciones... - Héctor Ugalde
Dieron las 12. El hechizo terminó. El vestido fue nuevamente andrajoso, la carroza, una vez más, calabaza, la resplandeciente muchacha fue otra vez Cenicienta; y el príncipe volvió a ser sapo...

32 - Había una vez que había una vez que había una vez que... - Héctor Ugalde
 Había una vez que había una vez que había una vez que... hasta que se desesperaron con el eterno inicio de nunca acabar y decidieron vivir felices, aunque no fuera para siempre.

32 - Me excita - Sergio Fabián Salinas Sixtos
 No negaré que me excita descubrir cómo me mira, la delicadeza de su tacto, las breves palabras que me acarician y el celo que manifiesta al embalsamar mi exánime cuerpo.

32 - Inconsciente - Silvia Milos
El dolor me obligó a mirarme el pecho, y ahí estaba. Pobremente escondido como un perro mostró sus dientes. No pude evitar acariciarlo, entonces, me comió las manos. Y dejé de escribir.

34 - muertas felices - Candela Robles Abalos
Hablaban de muerte todos los días desde la más tierna infancia. En sus últimos momentos recordaron aquellas tardes llenas de risas sádicas, y se fueron en paz, felices de no haber sido otra cosa.

36 - HI - 5 - Fernando Andrés Puga
No es mucho lo que veo a través del ojo de la cerradura, pero tu olor se filtra. ¡Qué no daría por lamerte con la velocidad de un molusco y oír tus balidos mientras te saboreo!

36 - Desamparo - Irma andersen
Ellos hablaban de mejores maestros, buena educación. Mi corazón presentía lo inevitable, debíamos, mis hermanos y yo cambiar de ciudad.¡Cuánto dolor! Alejarnos. Volvía de mi escuela y casi me atropella un gran camión: "Mudanzas."

37 - Partida de caza - Sergio Fabián Salinas Sixtos
El cazador de cabezas dio el tajo mortal, la cabeza rodó por el suelo. La tomó por el cabello y la levantó victorioso. Observó —como siempre lo hacía—, como la luz se escapaba por los ojos.

 37 - Cosas de palabras - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Las palabras: giran, danzan, se empujan y revolotean entre ellas. Algunas chillan, maldicen y en un instante se borran. Otras se conocen y reconocen, y poco a poco se amalgaman y crean una historia.

37 - TeleApatía I - María Ofelia Ceballos
Sin embargo, las malas historias también tienen a veces algún atractivo. Una vez, caminando por la mente de una mujer joven, pude sentir su desazón, su tristeza. Su vida sin sobresaltos, rutinaria, casi despojada era una cárcel.

37 – Amistades terapéuticas – Héctor Ranea
Tengo un amigo que es mi contracara apolínea, otro que es más dionisíaco que yo, uno más surrealista que mis sueños y una amiga desnudista. Creo que tengo tantos amigos para ahorrarme la esquizofrenia que me acosa.

38 - TeleApatía II - María Ofelia Ceballos
Poco a poco invadí los lugares más recónditos de su cerebro, quise saber detalles, conocer intimidades, profundizar sus lejanías, acercarme a su soledad para alcanzar la sabiduría del ermitaño, para atrapar la reflexión silenciosa y convertirla en llama.

38 - Zapping - Héctor Ugalde
 Nacimiento. Desayuno. Escuela. Soledad. Escape. Amor. Empleo. Hambre. Horario. Matrimonio. Compras. Desempleo. Comida. Hijos. Rutina. Accidente. Divorcio. Enfermedad. Trabajo. Dolor. Tráfico. Cena. Dormir. ¡Y yo que sigo creyendo que tengo el control, aunque sea remoto, de mi vida!

39 - TeleApatía III - María Ofelia Ceballos
Y cuando por fin iba a lograrlo, me llegó inesperadamente el aburrimiento y quedé para siempre atrapado en los intersticios de una mente que ya no podía ser leída. Finalmente invadida, mi propia mente se convirtió en mi cárcel.

39 - Misterio en una sola palabra - Héctor Ranea
Escribió un excepcional cuento en una sola palabra: ALEHJROKVIACIA. Dejó un libro de cien páginas donde explicaba el contenido detallado de cada letra (que a su vez provenía de otro acrónimo complejo). El libro se perdió, queda el misterio.

41 - Soledad - María Ofelia Ceballos
Frente al escritorio la devoraba la ausencia. Luchó contra su debilidad, pero no pudo evitar que la lágrima dejara su huella pesada y salobre. Las ideas iniciaron su camino. Entonces, ella pidió: "átame los pensamientos para que las palabras guarden silencio".

42 - La relación de la lombriz - Mario Cesar Lamique
 A la ya famosa lombriz solitaria dejaron de llamarla así ,al menos sus contactos, justo en el momento en que comenzaron a llegar uno tras otro los “Me Gusta” a su nuevo cambio de estado, ahí se informaba que tenía una relación.

43 – Viajero – Luciano Doti
Tenía la sensación de estar frente a una versión más vieja de mí mismo. Un hermano tan mayor no podía tener, era cronológicamente imposible. Al fin habló él: —Vengo del futuro. Estamos bien. —¿Estamos? ¿Quiénes? —pregunté —Nosotros. O sea, yo, que soy vos.

46 – One piece - Raquel Sequeiro
El payaso miró la tarta, se la comió y dejó un trozo sobre la encimera. La tarta estaba de lo más disconforme; se cogió las faldas de su triangulado vestido y cambió de lugar, desde la mesa de los niños a los adultos con régimen B.

 47 — Fundamentos de una mentira — Cristian Cano
A veces le pifiamos al intentar revivir lo bueno del pasado porque las miserias más pobres también pueden dominar. Cantidad de personas se adaptan y sus intereses no son los que una vez fueron y es un despropósito luchar junto a lo que no vale la pena.

49 - El huracán Ingrid – José Luis Velarde
Los niños siempre esperan que no haya clases cuando un huracán se aproxima a una ciudad, pero la lluvia no se intensifica ni los vientos son más fuertes. Los niños entristecen al ver cómo el huracán Ingrid se transforma en discreta tormenta tropical. Soy maestro y comparto su desilusión.

49 - Vivir en el limbo - Sergio Fabián Salinas Sixtos
Tenía varias vidas gracias a: Cortázar, Bolaño y los libros imposibles de Borges. A veces era un cronopio pequeñito, un detective salvaje o se perdía en los laberintos de Babilonia. Al regresar a su vida ordinaria enfermaba y sólo unas gotas de literatura lo aliviaban.

49 - Amanecer - Paula Duncan
Los sonidos son palomas en el aire de una noche mágica, el aire huele a sándalo; la luna deja reflejos tornasolados sobre mi, las estrellas titilan en diferentes idiomas, el tiempo transcurre piel a piel; descubro que amanecer a tu lado, no es levantarse temprano; es no haber dormido…

 49 - Los huracanes no tienen palabra de honor – José Luis Velarde
Frase que desprestigió a los luchadores Huracán Ramírez y Ciclón Veloz, a pesar de que los nombres elegidos se referían más a la rapidez que a lo meteorológico. Empresarios, promotores y rivales famosos como El Santo, Blue Demon, Rubinsky y El Murciélago Velázquez se negaron a trabajar con ellos.

 49 - Bruja - Silvia Milos
¡Al río, que se ahogue! Ella se sumergió con las manos atadas, y en el fondo oscuro, con el agua entrando en sus pulmones dijo unas palabras. Ellos observaron un par de minutos la superficie y se rieron. –Nos equivocamos. Luego la turba los pisó. Las ratas traen peste.

49 - Batalla campal - Raquel Sequeiro
Sonó el timbre en la puerta. Llegaron dos muertos, un vivo y un zombi. Comencé a sospechar que era una encerrona. Di por terminado el cómic, borré los titulares. Hoy es de día y, me encuentro sitiado por completo. Intento llamar a mi editor, pero llueven dardos y chinchetas.

sábado, 15 de junio de 2013

Cuenta regresiva de varios autores 25



49 – Me gusta – Carlos Enrique Saldivar

Siempre le ponía «me gusta» a sus propios comentarios en el facebook. Los demás lo criticaban por eso a menudo. Un día, decidió dejar de colocarle «me gusta» a sus propias opiniones. Desde entonces, se ha dado cuenta de que todo lo que publica en el facebook es basura.

48 – Nada de silencio – Sergio Gaut vel Hartman

—¿Usted es el 48, el muerto que habla?
—Sí —respondió el muerto.
—¿Y cómo sé que habla, que no es una grabación?
—¿Usted es estúpido? Le expliqué que estoy muerto y que hablo. ¿Necesita más pruebas?
—Una prueba más: ¿por qué en los Evangelios Lázaro no habla nunca?

47 – Desconcierto – Héctor Ranea

—¡Tamaño tambor para personal tan chiquito!
—¿Qué pasa pandereta tan oronda como croqueta?
—Pasa que me chifla el moño del director.
—No me distraigan que viene el scherzo y quiero juguetear.
—¡Siempre tan díscola el arpa!
—No proteste batuta que si marca mal todo cae atonal.
—¡Desafinados!

46 - La visión del ángel – Sarko Medina Hinojosa

Éramos millones, arrodillados ante él, dispuestos a ir a la guerra y morir por él. No sabíamos que el golpe vendría del interior. El Espíritu, más dispuesto al halago, le sugirió crear adoradores con libre albedrío, que serían conocidos como “Humanos”. La guerra civil aún continúa.

45 – Asesino fuera de serie – Sergio Gaut vel Hartman

—¿Qué queda?
—El 48, el 46, el 45…
—Quiero el 45. ¿Puede transformarlo en calibre?
—Puedo.
—Agregue una Colt y seis balas.
—¿A quién va a matar? —dijo el administrador de la página.
—A usted —replicó el escritor, sin advertir que las municiones eran ficcionales.

44 – Bosque encantado - Luciano Doti

Cuando la pitonisa le dijo que un espejo le mostraría la cara de su peor enemigo, no creyó que eso pudiera ser posible. Sin embargo, allí estaba él, en ese bosque encantado, cual Narciso, con su propia cara reflejada en un espejo de agua.

43 – Disparo - Sarko Medina Hinojosa

La bala surcó rasgó el velo de la novia, atravesó el hígado del cura, destrozó la mano del novio, dejó ciega a la futura suegra, paralizó el corazón de la madrina y se alojó finalmente en su objetivo: la niña de las flores.

42 – Destino – Sarko Medina Hinojosa

Los ojos del Eterno me miraban. Pensaba seguro en los eones de eones que vivió. En sus errores al crearnos, al permitir nuestra evolución. Cuando accioné el arma que acabaría con él y me transformarían en el Único, sentí un gemido largo.

41 – Desayuno – Sarko Medina Hinojosa

La misma historia: cocer los huevos, preparar el tocino, calentar el café, dorar las ratas, meter todo al molinillo y reducir los ingredientes a una pasta jugosa. Alimentar al monstruo multidimensional que parió 35 años atrás le cansaba cada día más.

40 - Ladrones - Ricardo Cabezas

Tenía grandes ideas para un cuento. Sin embargo, 39 escritores se me adelantaron. Iba a ocupar la casilla 40 cuando tú te metiste. Enloquecido dispare sobre ti. Las palabras explotaron en tu cabeza llenando la habitación vacía de obras maestras.

39 – La Luna – Héctor Ranea

—Esta noche, caballeros ¡la Luna más grande que hayamos visitado! —dijo el capitán Gurf.
Hubo aplausos, vítores. Ahí alcanzábamos todos a verla, bella, redonda con un planeta enorme a su lado desde donde contemplarla en éxtasis. Aullamos de regocijo.

38 – Matanza – Sarko Medina Hinojosa

Erase una vez un país el que se enseñó de manera obligatoria sobre microliteratura. El país con los años fue decreciendo demográficamente, económicamente, geográficamente, hasta el mínimo posible para la sobrevivencia. Allí empezaron a matar a los microliteratos.

37 - La verdadera razón de porqué escribir secuencias de microcuentos en orden descendente en Ráfagas y Parpadeos a la velocidad del rayo – Sarko Medina Hinojosa

¿Cuántos faltan? Como 13 microcuentos. ¿Llegaré a tiempo?. No te preocupes y escribe. ¿Se darán cuenta? Ya se enterarán por las noticias, piensa en la fama de tus escritos cuando sepan que te asesinaron mientras los escribías.

36 – Amor sin fronteras – Sarko Medina Hinojosa

Qué le digo señó, llegó y me dijo: ¿Queré conmigo? Y como estaba rebuena, no pregunté má. Pero igual me juntaba con ella pa qué decile, aún si me hubiera dicho eso de los platillos voladores.

35 – Una por otro – Sergio Gaut vel Hartman

Deprimido por la partida de la mujer, Jacob Perlmutter decidió convertirse en campeón mundial de ajedrez. No lo logró, por supuesto, pero conoció a un bello alfil negro y su vida se encarriló para siempre.

34 – El sueño del dinosaurio - Sarko Medina Hinojosa

El dinosaurio persiguió a sus víctimas a través de la selva y atrapando a una, surgió un grito estremecedor: —¡Corten! ¿Qué pasa, Rodrigo? ¿Qué parte de no morder a los niños no entiendes carajo!

33 – Un clavo remachado – Sergio Gaut vel Hartman

Devastado por el desprecio, Mazhirev urdió un plan para vengarse. Pero no pudo llevarlo a cabo: ella murió antes. Frustrado, la persiguió hasta el más allá, pero volvió a frustrarse: ella era catatónica.

32 – Evolución del amor – Sarko Medina Hinojosa

Me tallaré con ácido tu nombre en mi caparazón para que sepas que te amo más allá de la evolución que dictó que descendiera de las tortugas y tú de las gallinas.

31 – La Valse – Héctor Ranea

Saqué a bailar a Nietzsche. No bien se negó le dije:
—Si comete el error de no bailar, la música será un error que nadie se atreverá a corregir.
Inmediatamente, accedió.

30 - Niña caprichosa - Fernando Andrés Puga

Sentada en el piso, hojea la enciclopedia de los animales. De pronto salta la orca y se la traga sin masticar. ¡Mirá que le dije que no se acercara demasiado!

29 – Lo que refleja – Carlos Enrique Saldivar

Me coloco frente al espejo y no me veo. Esto es raro. Pero más raro aún es que sí puedo ver al que está detrás de mí, al vampiro.

28 - Problema de conciencia - Maria Elena Lorenzin

El preso escogió muerte por fusilamiento. Se echó una siestita y desestimó la última cena. El pelotón cargó los fusiles y disparó. Sólo uno tenía la bala mortal.

27 – Inversiones redituables – Sergio Gaut vel Hartman

Cuando el famoso escarabajo pelotero Asmas Oirogerg se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso ser humano.

26 - El bien preciado – Sarko Medina Hinojosa

No era cuestión de terquedad, solo que conservaba el baúl y su contenido, como el recuerdo más preciado de su familia: la colección de corazones paternos.

25 - Arquímedes - Ricardo Cabezas

Aquella noche, en el ágora de Siracusa, el gran Arquímedes exponía su última teoría: "Mostradme una mujer que no quiera compromisos, y moveré el mundo".

24 - El mate - Silvia Milos

—¡No servís para nada! —gritó furioso—, ya ni calentás. —Me atajé, cerrando los ojos cuando se acercó. Y tiró la pava a la basura.

23 - Dificultad - Federico Manías

A pesar de que debo escribir relatos de veintitrés palabras, la dificultad es tan grande para mí que sólo pude conseguirlo una vez.

22 – Inepto – Sergio Gaut vel Hartman

—Nunca logré aprender a jugar, aunque me esforcé por percibir la armonía intrínseca que mencionan los artistas.
—¿Ajedrez?
—No. Papel, piedra, tijera.

21 – Es delicioso leer – Carlos Enrique Saldivar

Estaba leyendo un libro y no lo entendí. Tuve que comérmelo con todo y tapa para que me llenara el alma.

20 – Confieso que he comido – Sarko Medina Hinojosa

Después de comerse al dinosaurio, el viajero del tiempo estaba asustado. Las connotaciones futuras de su acto gastronómico le aterraban.

19 - Musicoterapia - Ricardo Cabezas

Tañendo el arpa de oro con sus manos, David expulsaba a los espíritus inmundos del cuerpo del Rey Saúl.

18 – Levítico - Ricardo Cabezas

Entonces escuchamos la voz de Dios Todopoderoso: “No dejareis con vida a los hechiceros ni a los sacerdotes”.

17 – Capcioso cordero – Héctor Ranea

Nada tiene más sabor que su cabeza rellena con pasta de ajo y chile, hombre o mujer.

16 - La otra vida - Ricardo Cabezas

Soy un demonio lujurioso que sufre de impotencia. Por desgracia, en el infierno no venden Viagra.

15 - Obediencia debida - Fernando Andrés Puga

— ¡A barlovento! — ordenó el capitán y, aun sabiendo el desenlace, terminamos destrozados contra los arrecifes.

14 - Será justicia - Federico Manías

Parece una exageración, pero hizo encerrar a su abogado sólo por perder el juicio.

13 – Trece – Sergio Gaut vel Hartman

Jamás voy a escribir un cuento de trece palabras porque soy muy supersticioso.

12 - La lucha en la pampa - Sarko Medina Hinojosa

El gaucho arremete contra el monstruo, la sangre verde es una cascada.

11 - Invocación accidental - Federico Manías

—¡Demonios! —exclamó contrariado el médium.
Sí, exacto: aún hoy nos gobiernan.

10 - Misterio - Federico Manías

Tal vez Samsa descubrió el verdadero riesgo de ser viajante.

9 - Gula - Federico Manías

Pidió una milhojas, y se perdió entre sus párrafos.

8 - Error de cálculo - Federico Manías

Supuso que sería un cuerpo más. Fue amor.

7 - La parada en el colectivo - Cristian Cano

La zanguanga de tu novia se propasó.

6 - Descubrimiento universal - Sarko Medina Hinojosa

El ser humano es un virus.

5 - Preguntamos a coro - Mario Cesar Lamique

¿Y si mañana seguimos estando?

4 - Pacto suicida - Juan Manuel Montes

Juro con Gloria morir.

3 - Descartes - Juan Manuel Montes

Compro, luego tiro.

2 - El misterioso caso del asesino inconfeso - Sarko Medina Hinojosa

Yo fui.

1 – Discurso de un congresista peruano acerca de la humildad, la honestidad, la justicia y dos novelas de Mario Vargas Llosa – Carlos Enrique Saldivar

—Paso.


0 - Elipsis - José Manuel Ortiz Soto




El cuadro que ilustra esta serie es de Caravaggio.

viernes, 14 de junio de 2013

Cuenta regresiva de varios autores 24



49 – Cero palabras – Sergio Gaut vel Hartman

—¿Dice que puede escribir un texto sin palabras? —El lector contempló al escritor con un gesto de estupor.
—¡Por supuesto! Usted será el protagonista.
—¿Yo?
—Sí. Será la historia de su vida a partir de ahora. —El escritor disparó su Glock, y asesinó al lector.

48 – Tu nombre no existe - José Luis Velarde

No era un fantasma común. Recordaba el pasado. No olvidaba a su asesino. El escritor que lo mató para escribir un texto sin palabras. Volvió al mundo para asesinarlo de un susto y reanudar el texto. Fue en vano. Al escritor no le interesan las historias de fantasmas.

47 – Volante – Sergio Gaut vel Hartman

Jesucristo pisó el volante olvidado en la vereda: HACEMOS EL MILAGRO QUE NECESITES. Si yo no estuviera seguro de que mi viejo no se anda ocupando de esas cosas, pensó, le pediría que haga un milagro: que borre a los charlatanes de la faz de la Tierra.

46 - No es cuento - Lucila Adela Guzmán

Cada vez que a la abuela se le ocurría una idea sus peinetas salían volando de la cabeza, eyectadas hacia arriba, aterrizaban en los lugares más insólitos. Como aquella vez que cayeron en el medio del plato de sopa. Los cabellos de ángel agradecieron el gesto.

45 – Llaves – Sergio Gaut vel Hartman

Gloria, la señora que nos ayuda en los quehaceres, tiene llaves para ingresar a la casa; jamás las olvida. Por eso fue tan impactante que al abrirse la puerta una voz metálica declarara: —Perdón, señor, soy la llave, pero me olvidé a Gloria en casa.

44 - Apocalipsis - Ricardo Cabezas

Soy un robot sin amo. Como el último de los seres, me desplazo lentamente por un mundo en llamas, sin vida ni salvación. Según el libro sagrado que encontré entre los escombros, Dios murió al principio de los tiempos. Estas ruinas son el paraíso.

43 – El salario da miedo – Héctor Ranea

—Tachame los primos ¿entendiste?
—¿Los limpio, Capo?
—¡No: tachalos, no matalos! Escribí cuentos con número primo de palabras.
—Nunca hablaron de escribir sino limpiar —y mostró su 9mm.
—¡Birome 9mm! ¡Usted es escritor a sueldo!
—El mejor. Limpio novelas y las dejo primorosas.

42 – Fluyan sus lágrimas – Sergio Gaut vel Hartman

Soy un plagiario, se dijo. Pero nadie me busca. He usurpado la identidad de Philip Dick, aunque como él ha muerto hace años, estoy a salvo. Cerró los ojos, adormilado; ese fue el momento elegido por el Escritor para sacarlo del juego.


41- Metamorfosis - Ricardo Cabezas

Aquella mañana al despertar, se encontró convertido en un gigantesco insecto de caparazón negro. Pensó en el horror de su familia cuando lo vieran en aquel estado. Muchas veces le habían advertido sobre los efectos del jarabe "Jekyll" para la depresión.

40 – Exhalación final – Sergio Gaut vel Hartman

—Deme una idea para escribir una microficción muy breve, una ráfaga. ¡Rápido!
—El escritor de microficciones, en su afán por escribir una brevísima no vio que el tren Colonia Francfurt pasaba como una exhalación y se lo llevaba puesto. Fin.

39 – Piedra en llamas – Héctor Ranea

Antelami esculpió una mujer pariendo un libro,
—De la mujer nace la sabiduría —dijo.
El cura, reprendiéndole, comenzó a quemar el libro. La piedra fue difícil de encender. Al terminar de arder en lugar del libro había una palabra.

38 – Argucias literarias – Sergio Gaut vel Hartman

—Maestro, enséñeme a escribir una microficción.
—Sacado de contexto, cualquier párrafo es una microficción —respondió el maestro.
Todavía atontado, Torrence se puso de pie y se asomó al auditorio con los ojos afectados por el humo. Era cierto.

37 – De tinta somos – Héctor Ranea

Fray Cultius repasaba la piel del dragón que se entreveraba en las zarpas de Satán cuando del vial de tinta una mano comenzó a dibujar el rostro de Fray Cultius dibujando a Satán, que era como él.

36 – Plagio impune – Sergio Gaut vel Hartman

—Es una copia. Los originales no son sacados nunca del archivo central —dijo Ray Bradbury acariciando al androide.
—Quizá me equivoqué, después de todo —dijo Norman Spinrad— y el verdadero Philip Dick aún no ha muerto.

35 - Cábala - Federico Manías

Golpearon la puerta minutos antes de la gran final. Abrió y se encontró con un desconocido que exigía ver el partido en esa casa para evitar que ocurra lo que, a pesar de todo, pasó.

34 - Conspiración - Ricardo Cabezas

En la plaza mayor de la capital se reúnen todas las noches los anarquistas-conservadores. Vestidos con grandes capas negras, planean desde hace varias décadas, la restauración del rey, la inquisición y el imperio galáctico.

33 - Desafiando a las escrituras - Lucila Adela Guzmán

El científico logró manipular genéticamente el tamaño de los camellos. Mientras festejaba con quienes lo habían contratado, hizo pasar a la criatura por la hendidura de una aguja. Los ricos alborozados lo abrazaron.


32 - Yo, señorita - Fernando Andrés Puga

Era un niño prodigio. La soledad de los recreos le limó las aristas. Hoy regresa de la oficina con la cabeza gacha y contando las baldosas. De vez en cuando se tilda.

31 - El que avisa no traiciona - Federico Manías

Sonó el celular. Quiso apagarlo pero ya era tarde: la bolsa de pochoclo bajó de la pantalla y se lo llevó. Espantados, comprobamos nuestros teléfonos antes de que comience la película.

30 - Prueba de muerte - Flor Marina Yánez Lezama

Recree una vez más ese momento intenso de frustración resignada. De un paso tras otro, sin titubear, hasta el impulso final, más allá del balcón. Si flota ¡felicidades! suicidio consumado.

29 – Y el horizonte del mar parecía infinito – Héctor Ranea

—Adiós muñeca brava, ¡ya tus primaveras verás languidecer! —gritó el náufrago.
Y la muñeca inflable, amargamente pinchada por un molusco salaz pensó: —“Languideceré, seguro. Pero vos te ahogarás, muñeco”.

28 - Vida inteligente - Federico Manías

No hicimos caso a Stephen Hawking, dimos señales de vida al espacio y hoy nos arrepentimos.
Abrieron el primer McDonald's en Alfa Centauro. Nos sirven en forma de hamburguesa.

27 - Mujer pájaro - Fernando Andrés Puga

Ella fue la primera. Se elevó sobre el suelo y tras ella, la bandada. Desde el aire esparció las nuevas semillas. Las urracas no pudieron con todas.

26 - La malquerida - Fernando Andrés Puga

Me recibió con los brazos abiertos, entregándose a mí por entero. Aunque lo intenté de mil modos, no encontré la manera de evitar que se desangrara.

25 - Identidad - Ricardo Cabezas

Con horror, siempre descubro en el espejo a un personaje ridículo que persigue todos mis movimientos, usa mi ropa y no responde a mis preguntas.

24 – 27622547747 – Sergio Gaut vel Hartman

—¿En serio creés que llamando a este número se terminarán los problemas del mundo?
—Vos marcá y ya verás lo que sucede.

23 - Estrella fugaz - Tanya Tynjälä

La nave explotó en mil pedazos. El astronauta caía vertiginosamente seguido por una estela de fuego. El joven lucero, ilusionado, pidió un deseo.

22 - El secreto - Alberto Sánchez Argüello

En una noche de verano, Marie descubrió el secreto para predecir huracanes: sólo tenía que observar detenidamente el vuelo de las mariposas.

21- Clase de biología - Alberto Sánchez Argüello

Le grito que me bese, que soy un príncipe, pero la niña solo me entiende croar, mientras me abre los intestinos.

20 - Afición - Alberto Sánchez Argüello

Lo curaron de su repugnante afición a coleccionar zapatos con todo y pies. El problema es que ahora colecciona sombreros.

19 - Paradoja - Fernando Andrés Puga

—¡Siéntese y venga! —vociferó el profesor de matemáticas al entrar al aula cuando me vio de pie tirando tizas.

18 - Primera novia - Fernando Andrés Puga

Nos reencontramos por facebook. Nos citamos en el bar de siempre. Había un restó étnico. No nos reconoció.

17 – Deseo con alas – Héctor Ranea

El ángel decidió hacerse humano, como le fue imposible vender las alas empezó un negocio de colchones.

16 - Diluvio universal - Alberto Sánchez Argüello

La primera creación fue con acuarela. Las inseguridades de Dios le hicieron borrar todo con agua.

15 - Examen - Ricardo Cabezas

—Tengo que dejar la paja —pensó entristecido el espantapájaros luego de su examen de próstata.

14 - Efectos inesperados de la radiación - Alberto Sanchez Argüello

Cuando los tripulantes del submarino atómico intentaron emerger, descubrieron que estaban en una pecera.

13 – Inconsciente colectivo – Héctor Ranea

Un fantasma buscaba desesperado a quien asustar en ese mundo de zombis atolondrados.

12 - Planes - Lucila Adela Guzmán

Cuando su vida marche sobre rieles planeará como arrojarse de aquel tren...

11 - Corralito galáctico - Cristian Cano

La mandíbula del extraterrestre castañeteó cuando el abducido les pidió laburo.

10 - Interrogatorio bajo tortura - Alberto Sánchez Argüello

Como veían que resistía se fueron a buscar otro elefante.

9 - Angustia - Armando Rosselot

El gallo murió de angustia cuando no amaneció más.

8 - Promesa - Lucila Adela Guzmán

Dejaré de buscar deformidades en los cuadrúpedos gatos.

7 - Asomados al abismo - Fernando Andrés Puga

—¡Piedra, papel o tijera!
—¡Gané! ¡Yo primero!

6 - Bum - Flor Marina Yánez Lezama

Tres, dos, uno... y volaron juntos.

5 - Certeza - Sarko Medina Hinojosa

De pronto comprendió: era Dios.


4 - El viejo, inútil truco - Fernando Andrés Puga

Ante la duda, recé.

3 - Poema de amor eterno a la enamorada que duda de la fidelidad del novio que no define los integrantes totales de la relación - Sarko Medina Hinojosa

Tú y yo.

2 - Ensayo sobre la solución a los problemas de seguridad informática derivada del uso de tecnología privativa sobre la que no se posee ningún control - Federico Manías

Use Linux.

1- Segundos antes de mi muerte - Ricardo Cabezas

Uno.

0 - Lo que había en sus ojos al verme partir - Fernando Andrés Puga

Ilustra esta cuenta regresiva: Jackson Pollock, expresionismo abstracto.

miércoles, 29 de mayo de 2013

sobre una foto invisible - Héctor Ranea


0 – Narrativa sobre una foto invisible (15) – Héctor Ranea

1 – Narrativa sobre una foto invisible (17) – Héctor Ranea
Cristalina.

2 – Narrativa sobre una foto invisible (12) – Héctor Ranea
Hay nada.

3 – Narrativa sobre una foto invisible (18) – Héctor Ranea
Todos estamos ciegos.

4 – Narrativa sobre una foto invisible (13) – Héctor Ranea
Conjeturo sólo una sonrisa.

5 – Narrativa sobre una foto invisible (20) – Héctor Ranea
La foto debe estar ciega.

6 – Narrativa sobre una foto invisible (19) – Héctor Ranea
Pretendo mirar hasta ver tu reflejo.

7 – Narrativa sobre una foto invisible (21) – Héctor Ranea
A medida que miro voy viendo oscuridad.

8 – Narrativa sobre una foto invisible (14) – Héctor Ranea
Foto negra que oculta la nada blanca debajo.

9 – Narrativa sobre una foto invisible – Héctor Ranea
Capaz que logro imaginar algo de tanto no ver.

10 – Narrativa sobre una foto invisible (8) – Héctor Ranea
Amanezco poblando una foto invisible lleno de lágrimas impalpables cristalizadas.

11 – Narrativa sobre una foto invisible (23) - Héctor Ranea
Si mirase al espejo vería lo mismo. Cien años más tarde.

12 – Narrativa sobre una foto invisible (24) – Héctor Ranea
¡Unas palabras que armen nubes de esa foto adonde está la lluvia!

13 – Narrativa sobre una foto invisible (22) – Héctor Ranea
Dejo que la foto se vaya construyendo sola y se derrame sobre mí.

14 – Narrativa sobre una foto invisible (10) – Héctor Ranea
Acepto sin tapujos ver donde nadie ve lo que ni siquiera sé si existe.

15 – Narrativa sobre una foto invisible (25) – Héctor Ranea
Si veo las armas, los caballeros, las damas y el poeta ¿puedo cantar mi locura?

16 – Narrativa sobre una foto invisible (26) – Héctor Ranea
Y acá puedo ver en blanco sobre blanco, ese pájaro que maté sin piedad, clamando piedad.

17 – Narrativa sobre una foto invisible (6) – Héctor Ranea
Lo que veo en la nada y el vacío la foto lo transforma en una palabra ilegible.

18 – Narrativa sobre una foto invisible (27) – Héctor Ranea
No podría haber una foto tan invisible sin un fotógrafo con tanta perfección; sin embargo; nadie lo conoce.

19 – Narrativa sobre una foto invisible (16) – Héctor Ranea
Si sigo no viendo nada en su foto creerá que mi amor es tan falso como una foto invisible.

20 – Narrativa sobre una foto invisible (28) – Héctor Ranea
El amor no tiene un retrato tan perfecto como esta foto que compré en secreto donde todo es invisible, inmaculado.

21 – Narrativa sobre una foto invisible (11) – Héctor Ranea
Cualquier día de estos la foto salta sobre mí como un tigre y parto hacia la nada de su blancura.

22 – Narrativa sobre una foto invisible (2) – Héctor Ranea
Capaz que la foto de esa mujer que no veo me arma en la cabeza la imagen que no quiero ver nunca.

23 – Narrativa sobre una foto invisible (29) – Héctor Ranea
Ella tomó mi mano y juntos fuimos a la orilla del río donde sacó la foto de su mano hundiéndose en la arena.

24 – Narrativa sobre una foto invisible (30) – Héctor Ranea
El suicida tomó la foto de su cuello roto, el labio oscuro, ojos pardos, el vuelo del carancho, el ojo ido. Todo en blanco.

25 – Narrativa sobre una foto invisible (3) – Héctor Ranea
Me siento frente a la foto y en un instante el mar se vuelca en mí a través de la transparencia del papel en blanco.

26 – Narrativa sobre una foto invisible (4) – Héctor Ranea
Cuando ella vio que miraba la foto invisible me cortó la yugular. No podría tolerar que mirara a mujeres tan bellas como las que estaba imaginando.

27 – Narrativa sobre una foto invisible (31) – Héctor Ranea
Acaricias mi espalda desde la foto que miro sin cesar hace tres días, tres noches que miro tu mano desde una ventana blanca como una foto invisible.

28 – Narrativa sobre una foto invisible (33) – Héctor Ranea
Aparecen dos luciérnagas mientras hacemos el amor en la estampa de una cortina que cuelga de tu ventana donde las olas apenas besan las orillas de nuestros labios.

29 – Narrativa sobre una foto invisible (34) – Héctor Ranea
Siempre sabíamos, mirándonos los ojos, el momento justo en que cada uno comenzaba a ver salir de la foto las flores de verano que nuestro jardín nunca pudo tener.

30 – Narrativa sobre una foto invisible (37) – Héctor Ranea
A la sombra del mangle reposan sumergidos hipocampos, percas marrones, pequeños monstruos que pueblan los lugares invisibles. Mi reflejo quiere ir allí, así descansa de ser mirado sin ser visto.

32 – Narrativa sobre una foto invisible (41) – Héctor Ranea
Ni la luz de estrellas poderosas podría revelar qué hay en el retrato blanco que nos han dejado. Todos los intentos por revelar las imágenes que laten dentro terminan con tremendos gritos.

33 – Narrativa sobre una foto invisible (32) – Héctor Ranea
Camina la foto como espejo de una realidad que no es la mía; en ella me reflejo sin tristeza, llorando. Quienes pasan a mi lado ven un gato muerto en un escaparate vacío.

34 – Narrativa sobre una foto invisible (9) – Héctor Ranea
La última noche que pudimos encontrar las sábanas que cubrieron con pudor nuestros cuerpos yo tomé una foto en mis ojos que nadie puede ver y que recuerdo cada vez que miro una ventana.

35 – Narrativa sobre una foto invisible (38) – Héctor Ranea
He de contemplar el rostro de quienes he amado en esta cartulina negra por todo el tiempo que haga falta hasta encontrarlos en mi mente. No es un castigo, es mi transición a la nada.

36 – Narrativa sobre una foto invisible (7) – Héctor Ranea
Quise entrar en la cabeza de quien había tomado esa foto en la que nada se veía e imaginé el viento que suele soplarme las entrañas cuando están por nacer los poemas. Sonreí de vacío completo.

37 – Narrativa sobre una foto invisible (5) – Héctor Ranea
Tal vez fue el impulso, pero quise que la foto invisible me sirviera de vela y terminé, como no podía ser de otra manera, en el mar, cuando tomaron esa foto, cuando yo flotaba en la muerte.

38 – Narrativa sobre una foto invisible (36) – Héctor Ranea
En el cáliz del papel del que arman la foto los escribas, hay una pequeña cabaña cuyo techo deja entrar sólo un poco de la luz del Sol. Ahí se reúnen mariposas y grillos para no ser vistos.

39 – Narrativa sobre una foto invisible (43) – Héctor Ranea
En el monitor apareció la foto que buscábamos sobre nuestra amiga, pero ya no era nuestra amiga. Habían pasado tantos años que ninguno era como habíamos sido. Y sin embargo, invisible aún, ahí estábamos, amigos invisibles, transparentes, livianos. Nada.

40 – Narrativa sobre una foto invisible (35) – Héctor Ranea
La hermosa dama se mira en la foto y se ve oscura y terrible. Mirando la foto me veo triste y encorvado. Ella me ve viejo, macilento. Todo el que nos mira cree que somos cuadros en un jardín vacío.

41 – Narrativa sobre una foto invisible (45) – Héctor Ranea
El peón está por coronar. Las blancas no se rinden, resistencia inútil, porque en esa jugada se consumará el mate. De repente, el campo de escaques revela ser una fotografía tal que ambos contrincantes se derrumban quedando el peón varado eternamente.

42 – Narrativa sobre una foto invisible (46) – Héctor Ranea
Sabemos que llegó al planeta un registro de luz tomado en un lejano planeta. En el registro pueden verse los compañeros de la Tierra pero no la Tierra. Se conserva en secreto la verdad sobre la inexistencia del planeta en que vivimos.

43 – Narrativa sobre una foto invisible (39) – Héctor Ranea
En las manos que me dejas ver atrás del agua del cuadro adivino una caricia oculta, tu rostro inescrutable, el sentido del viento, un amor invisible. El papel se rasga con el agua y todo lo que se pudo ver se torna invisible.

44 – Narrativa sobre una foto invisible (47) – Héctor Ranea
No podré jamás saber dónde quedó la foto invisible en la que por última vez quedamos retratados. Estaba en un recuerdo, una tarde luminosa, pero así se borró, con tormentas inesperadas y flores mustias. Nunca volveré a tener esa sonrisa y esa luz compañera.

45 – Narrativa sobre una foto invisible (40) – Héctor Ranea
Tienes sobre mí el poder de enseñarme el camino a tu retrato aun en el oscuro papel de una foto invisible en la que la luz no reemplaza la imagen sino que ésta se esconde tras el lado del papel que se contempla sin llantos.

46 – Narrativa sobre una foto invisible (48) – Héctor Ranea
En la secuencia de las olas está escrito un retrato que cuesta ser descifrado. Esas olas contienen el agua que trajeron las corrientes y las algas que pintaron muchos barcos. Pero lo que verdaderamente sirve para la fotografía está dentro de cada burbuja de su espuma.

47 – Narrativa sobre una foto invisible (49) – Héctor Ranea
La foto sepia esconde un tenue velo blanco, restos de un pantalón y una corbata. Todo el resto es ausencia. El paso del tiempo se registró en la cancelación de esa imagen. Nada dura sino lo que duran los recuerdos. ¿Para qué tienen que durar las fotos?

48 – Narrativa sobre una foto invisible (44) – Héctor Ranea
Si en medio de la tormenta de cenizas un viento levantara el depósito que se forma, quedaría una capa donde se podrían imprimir las fotos de los silencios que encierran las miradas de los amantes cuando están por decir adiós. La materia que queda dentro de las lágrimas.

49 – Narrativa sobre una foto invisible (42) – Héctor Ranea
En el remate ofrecieron sumas desacotadas por una carilla con letra de Dante: un poema al retrato invisible de Beatrice. Ni es su letra ni es de Beatrice el retrato. Al poema lo escribí con mis dos manos, el retrato es de quien lo mira, transformado por el poema.

El Autor: Héctor Ranea
Foto del Autor.



lunes, 29 de abril de 2013

La leche mirada no hierve (Parte II) - Héctor Ranea


1.
En el silencio se escuchan todas las músicas, el compositor sólo quita lo que hace falta (copiando a Michelangiolo).

2.
No tenemos nada más que un recuerdo que quiere salir y en cada intento genera nuevos recuerdos. 

3.
¿No es más cruel la idea de un dios infinitamente bondadoso al tratar de explicar la muerte?

4.
Si aprendiéramos a amar la vida en lugar de atesorarla como moneda de cambio, ¿no viviríamos más?

5.
El hombre que espera la salida del Sol no ve el alba.

6.
Nada más aburrido que un misterio explicado.

7.
Si Sócrates hubiera permanecido silencioso, no lo hubieran asesinado, pero tampoco sabríamos no saber.

8.
En la alquimia hay dos esencias, la intrepidez y el secreto.

9.
Todo lo que nos separa de la nada alguna vez habrá de llegar a ser nada. La muerte me separa de la nada.

10.
No tengo la memoria suficiente como para olvidarme de todo lo que he sido.

11.
La libertad es el ejercicio, no el concepto.

12.
Reflexionar de viejo es mirarse en cien espejos (las memorias) y tratar de hablar con todos a la vez.

13.
Cada vez que un personaje se rebela, un novelista se convierte en Saturno, devorador de sus hijos.

14.
Trato de recorrer mis recuerdos y a algunos no hay ya memoria que los hilvane.

15.
Todo lo que nos separa de la nada alguna vez habrá de llegar a ser nada. La muerte me separa de la nada.

16.
No tengo la memoria suficiente como para olvidarme de todo lo que he sido.

17.
La libertad es el ejercicio, no el concepto.

18.
Reflexionar de viejo es mirarse en cien espejos (las memorias) y tratar de hablar con todos a la vez.

19.
Abriendo la ventana entra el paisaje, una vez dentro me empuja a salir. Afuera llueve, pero estoy más vivo.

20.
Me voy por el río de Heráclito, pero no bien subo a su corriente dejo de ser quien soy. Por lo tanto, no me voy.

21.
La verdad es apenas una penumbra dentro de la sombra de la duda fértil.

22.
No sólo de cuántica vive el electrón, también de vacío.

23.
Si una noche de invierno un viajero llueve a nuestra puerta es mejor hacerlo entrar que esperar que escampe solo.

24.
No hay nada como repasar lo que uno sabe de cuántica para comprender todo lo que no entiende.

25.
La apariencia de movimiento no explica que Zenón logra comer su pescado asado. Eso es termodinámica.

26.
Zenón no puede ni imaginar un viaje de un milímetro. El cambio de horizonte lo marearía en su postura lógica.

27.
Las fotos envejecen cuando ninguno de los presentes está vivo. Lo hecho para recordar se convierte en olvido eterno.

28.
Publican libro de Zenón de Elea, pero no puede leerse: para llegar al final hay que pasar por el medio y etcétera.

29.
La memoria es un trasto donde tenemos múltiples personas escondidas que sirven para acomodarnos el presente.

30.
Algunas personas abusan de su memoria, olvidándose de quienes fueron.

31.
Otras personas abusan de su memoria obligando a otras a olvidar quienes fueron.

32.
Otras personas abusan de su memoria flagelándose con sus errores imposibles de resolver.

33.
La séptima vez que el cuervo comió mis ojos, prometió que me convertiría en un Prometeo óptico. Mintió, obviamente.

34.
Cuatro ojos tuve. Dos para los cuervos. Los otros nunca sirvieron.

35.
Zenón debe de haber nacido viejo porque no podía cumplir años, ya que para cumplir uno tenía que pasar medio.

36.
Si sigo el camino que marcan los cuervos, lo encontraré a Vincent. Ojalá, antes de ese disparo.

37.
Esperó tanto a esculpir el iceberg que se derritió. Ahora intenta dibujar en el agua de deshielo antes de la sequía.

38.
Somos nuestras cicatrices.

39.
No hay relato tan incompleto como la ciencia para entender el Universo y sin embargo, no hay otro más completo.

40.
Queriendo acomodar libros desparramé hojas de poesía. Dejaron buen perfume en la casa.

41.
El hecho científico parece venir codificado en los dibujos de las alas de las mariposas.

42.
Los poetas leen en la mariposa y en lo que sus alas perdieron, los varios mensajes que nadie entiende realmente.

43.
Tomando las cuestiones cum grano salis me levantó la presión. Mejor me las tomo in vino veritas.

44.
Vándalos verdaderos fueron quienes ordenaron pintar taparrabos a las figuras de Michelangelo.

45.
Cuando se pierde la piel, mejor no rascarse en ningún palenque aunque lo haya.

46.
Si todo el horizonte está al alcance de tu mano, estás en el desierto.

47.
Sigo con la linterna de Diógenes buscando al "hombre", pero el viejo filósofo me la pide y me deja a oscuras ¡carajo!

48.
Cierta vez un personaje de novela me hizo recordar a alguien. Cuando recordé ser yo mismo fue tarde: era el muerto.

49.
Dice Nietzsche: "la vida sin música sería un error". Reafirmo: "la matemática sin música sería una torpeza".

50.
El Homo Sapiens venció megavolcanes, pero no al maquinismo como religión. Espero una mutación para mi especie.

51.
¿El Universo cabe en un bosón de Higgs, quitándole el vacío?

52.
Según Kepler los planetas emitían notas. ¿Los asteroides serían las disonancias?

53.
De las pirámides de Guiza al Cinturón de Orión: máquina de resurrección del Faraón. Maquinismo de la edad de Bronce.

54.
Tengo un par de bibliotecas con máquinas del tiempo y el espacio. Les llaman libros.

55.
La hipótesis del contínuo y el mecanicismo nos trajeron hasta acá. Sin ellas, estaríamos mucho más lejos.

56.
No tengo más brújula que esta vieja aguja de tejer. Creo que quedaré enmarañado en un viaje con muchas vueltas.

57.
Mi máquina del tiempo se descompuso: me vomitó tres veces.

58.
Dentro del radio crítico de ciertos agujeros negros es imposible estar en reposo. Como en la Patagonia.

59.
La costumbre de ser péndulo no conecta con la necesidad de ser arco iris.

60.
Tengo la certeza de la incerteza y la incertidumbre de la exactitud.

61.
El tiempo no nos consume: mide cuánto consumimos nosotros de esta vida.

62.
Antes del tiempo y el espacio era el vacío, antes del vacío no hubo antes.

63.
El tiempo no se pierde, se usa en otras cosas.

64.
Rato antes la pluma de cuervo, con Comfortably Numb se hizo la dormida para flotar sin culpa.

65.
Necesito acelerar el tiempo para escuchar toda la música que quisiera, pero deteniéndolo para poder gozarla.

El autor: Héctor Ranea

sábado, 16 de marzo de 2013

Superman sopló y las ráfagas aparecieron...





Apocalipsis - María del Pilar Jorge
El 22 de diciembre abrió los ojos y el mundo todavía estaba allí. Cuando salía a la calle a festejar, un inmenso cráter se abrió bajo sus pies y lo devoró.


Panne paradójica - Héctor Ranea.
Mi máquina del tiempo se descompuso: me vomitó tres veces. Todas en el mismo momento, pero sucesivamente.


El fin de un mundo - Fernando Andrés Puga
Al despertar volvió a encontrarse en la misma cama, en la misma habitación, en el mismo cuerpo. Todo estaba en el mismo sitio cuando despertó. Notó la diferencia cuando intentó levantarse. Entonces recordó.


Balcón – Odeen Rocha
—Puta, cómo pasa el tiempo.
Con aire relajado, la puta miró su reloj y tomó asiento conmigo en el balcón para disfrutar el paso del tiempo frente a nuestros ojos.


Intérprete - Héctor Ranea.
Tengo una cajita musical a ruedas que suena Yesterday cuando la toco. Pero cuando la pluma de cuervo de mi escritorio la toca, interpreta todos los conciertos de piano que quiera. Incluso los de Rachmaninov.


La renuncia – Esteban Moscarda
Abren la puerta de oro. Dentro, el Papa se estaba sacando la piel.
—No es lo que parece —exclama…


Greguería - José Luis Velarde
¿Un griego desterrado de su país es un desgreciado?


Caramelo - Imanol Prieto
La mirada arrancó la carne del exterior como si fuera un envoltorio de caramelo. Quedó indefenso, confuso y mascado.


El principio de la eternidad – Sergio Gaut vel Hartman
Estaba desesperado por alcanzar la inmortalidad; le fue concedida. Ahora se aburre esperando el fin del universo, un lento, interminable crepúsculo sin atractivos ni emociones.


Atraco - Claudio G. del Castillo
Una pared muy endeble separa el banco de mi florería. Esta mañana descubrí el agujero. Por fortuna, solo se llevaron un ramo de gladiolos.


Teoría del tiempo - Daniel Alcoba
Es un animal enorme que resulta invisible de tan grande, en cuya piel vivimos y de cuya sangre nos alimentamos como parásitos.


Superhéroes – Esteban Moscarda
Mientras escuchaba la Novena era invulnerable y tenía superfuerza y podía volar. Lástima que no calculó bien las cosas: lo mataron en un tiroteo cuando se le acabó la batería a su mp4.

lunes, 4 de febrero de 2013

La leche mirada no hierve (Parte I) - Héctor Ranea


1.
¿Por qué hundirnos en una tormenta de pasiones si podemos flotar en un mar de misterio?

2.
Quiero recordar a quien me enseñara a usar la brújula. No recuerdo su nombre ni dónde está. Ni sé dónde he quedado.

3.
Siempre que busqué encontré otra cosa; al reintentar olvidaba qué buscar y así llegué, como si nada, pero es todo.

4.
El día de la democracia y los derechos humanos salimos a las plazas y lloramos de alegría y de muchas otras cosas.

5.
No hay laberintos con puertas mágicas. O te metiste solo o tenés que salir por tus medios.

6.
Los laberintos de los que uno quiere salir no son metáfora válida de la vida.

7.
Podría existir un laberinto al que no sea necesario acceder al centro o salir. Sería la dulce vida, nada más.

8.
No hay cómo dormir si el único cielo está tan estrellado que invita a mirarlo sin dormir.

9.
Quien piensa a través del estudio de los libros no sabe la clase sutil de canibalismo dulce que lo invade.

10.
Me voy por el río de Heráclito, pero no bien subo a su corriente dejo de ser quien soy. Por lo tanto, no me voy.

11.
Puedo ir tranquilo por el lado equivocado del camino. Total, no voy a parte alguna.

12.
Si un camino pasara por donde pienso viajar, lo tomo. Mientras tanto, espero bajo el peral. Da más peras que el olmo.

13.
Un buen navegante sigue la ola para no sacudir la nave. Zenón no puede, pues es inmóvil. Ergo, no es buen navegante.

14.
El domingo a la mañana no transcurre hasta que cae el Sol y ahí es el fin del mundo.

15.
Zenón puede moverse. Su lógica se lo impide. Por eso, la carrera la gana la tortuga, que no piensa con lógica.

16.
La mano de bronce apoyada sobre la puerta espera que alguien la use para conocer la cara de la dueña de la casa.

17.
He vuelto a la Giuditta de Artemisia Gentileschi. Siempre bella, siempre mirando la sangre que no termina de caer.

18.
Abriendo la ventana entra el paisaje, una vez dentro me empuja a salir. Afuera llueve, pero estoy más vivo.

19.
El domingo es un océano demasiado profundo. Llueve, ahora sí llegamos a vislumbrar el fondo.

20.
Mientras llueva y haya agua que cae, puedo saber que algo está moviéndose.

21.
El tiempo es la medida geométrica de la descomposición. Rien ne va plus!

22.
Lo extraño es que existe una medida geométrica de la degradación del universo: el tiempo.

23.
Viajar en el tiempo sería controlar la degradación. La medida no es la cosa.

24.
Si el tiempo pudiera medirse sin interferir con la putrefacción, ¿qué mediríamos?

25.
Conjetura: siguiendo los pocos silencios de la música de Bach se escucha la música de todos los siglos por venir.

26.
Medir el tiempo con sistemas que incrementan la entropía ¿no puede resultar paradojal?

27.
No hay nada sobre qué escribir si alguien encuentra la libertad, la novela se arma en su búsqueda.

28.
Todo sucede como si la luz estuviera a punto de ser entendida, ¡pero viaja muy rápido!

29.
Un solo teléfono en el mundo es menos que un espejo. No sirve ni para conocerse la voz.

30.
En el espejo nos vemos tres nanosegundos más jóvenes, tal vez cuatro. ¡Maquina del tiempo!

31.
El tiempo no viaja, se mide contra la degradación y la degradación no es un viaje.

32.
Cierta vez un personaje de novela me hizo recordar a alguien. Cuando recordé ser yo mismo fue tarde: era el muerto.

33.
La comunicación conmigo es imposible: el espejo es mudo y en el reverso sólo veo la espalda de todo.


Ilustración: "La lechera" de Jan Vermeer

sábado, 25 de agosto de 2012

Refranes Falsos que bien podrían ser Verdaderos




REFRANES FALSOS QUE BIEN PODRÍAN SER VERDADEROS.

37 – De borricos y de tontos – Héctor Ranea
El borriquillo nació diciendo:
—¡Jijó! —por lo que lo llamaron, Jijó.
Más adelante pudo decir: diasfendonesia, constantinopolitanismo, diatriba, metempsicosis, psitacosis, parafernalia y otras, pero siguiéronlo llamando: Jijó.
Por lo que: “Aunque el borrico se doctore, borrico lo atesoran”.

23 – Por qué no todos los rábanos son santos – Héctor Ranea.
Hubo una vez un santo llamado rábano. Desde entonces todo el Khrein clamó por santidad. Por eso: No por mucho rábano te aclama el Vaticano.

12 – Repetición formativa – Javier López
Tanto fue el cántaro a la fuente que acabó aprendiéndose el camino.

38 – Cada cosa, a su tiempo – Javier López
Tras ocho meses de gestación de nuestra futura hija Ana, mi mujer comenzó a levantarse todos los días a las cuatro de la madrugada.
—No por mucho madrugar Ana nace más temprano —le dije cuando prendió la luz.

49 – Zozobra la verdad, más nunca ahogada la verás – José Luis Velarde
Lorenzo Pestosino, auguró que el Victoria navegaría a toda vela hasta encallar en Sicilia.
Los marineros se burlaron del infalible profeta.
A una semana del dicho vieron a los dos únicos sobrevivientes arrastrarse sobre la costa pedregosa de Castellammare.
Ahora es común decir: “Donde manda profeta no gobierna capitán”.

35 – Los viajes ilustran – José Luis Velarde
Era un hombre gris, tonto y pequeñajo que creyó cambiar de fortuna yéndose a otra nación. Allá dijeron que era plomizo, lerdo y diminuto. Desde entonces se dice: “El árbol torcido siempre
enriquece el vocabulario”.

36 – A batallas de amor campo de plumas – José Luis Velarde
Los recién casados se abrazaron con fuerza y de tanto amor profesado se apretaron hasta morir en un abrazo tremebundo y asesino.
Un dicho popular ahora establece: “Al que mucho abraza mortaja le cae del cielo.”

48 – La dicha de la fea siempre puede comprarse – José Luis Velarde
La avaricia estableció un próspero negocio y pronto gastó su primer millón en cirugía embellecedora. Muy joven aún se enamoró de un afortunado adjetivo con el que vivió feliz en un mundo perfecto.
Desde entonces el refranero popular refiere: “La suerte de la fea nunca dura cien años”.

32 – Desmentida – Héctor Ranea
Alñudo Barrigón despertose bien temprano aquella gélida mañana de invierno. Se sentó frente a su máquina pero la novela no salía. Estaba desolado: no por amanecer Barrigón, se convierte en
novelista.

47 – El caballo como amigo del dentista – Héctor Ranea
El siguiente es un refrán algo largo pero es autoexplicado; dice así: al caballo ciego hay que mirarle los dientes para comprender si sabe dónde está el suelo y come bien. Bueno, parece
sencillo. Pero con esto de los caballos voladores, la cosa no es nada simple.

49 – Más sabe un viejo que ojos que no ven si la fuente existe – José Luis Velarde
Un anciano encontró restos de cerámica en la cocina. Dedujo que su fregadero ocultaba un manantial. Supuso que una muchacha lindísima llenaba el cántaro todas las noches y comenzó a acecharla. Jamás volvió a dormir. “Más sabe el diablo que ojos que no ven si el cántaro se rompe.”

49 – No vendas la piel si puede salir volando – José Luis Velarde
Martín adquirió un contenedor lleno de pieles de oso. Al revisar la mercancía pudo ver un avestruz de pico empeñado en desprenderle un ojo. Martín, cobarde como perro ladrador, apenas pudo musitar un refrán popular en ese tiempo: “Más vale pájaro en mano que salir a cazar al oso.”

47 – Si vas a criar cuervos no te eches a dormir – José Luis Velarde
Marioneti tenía un cuervo amaestrado en Hollywood. Al popularizarse las películas de horror en la década de los cincuenta decidió establecer un criadero de aves negras.
Al triunfar sus pájaros alquilados fue común descubrir enemigos que lo arruinaron. Bien dicen: “Cría fama y te sacarán los cuervos.”

49 – Et in Arcadia ego – Héctor Ranea
Un ciego de Arcadia decía conocer a una mujer de cabellos negros y plumas que le hicieron ver ángeles en cierta instancia. Desde entonces cantaba: “Y en Arcadia yo le di todo, pero tomó sólo mis ojos. ¿Quién no dio de comer alguna vez sus ojos a un cuervo?”

39 – Escabechada de ranas enlatadas y canciones batracias – Héctor Ranea
Esculapio Escabetxe Escalpelló, conocido como Esc Esc Esc, creó una marca de conservas de batracios. Las ranas de Escabetxe saltan enlatadas porque: “a la rana dale de saltar y canta”, pero eso sí, si cantan, no se las escucha.

47 – Romance aéreo – Héctor Ranea
Le regaló accesorios para ropa, broches para la cara, pinceles para acicalar todo el cuerpo, pinturas para ojos, perfumes caros y baratos y nada. No pudo conquistarla. Ella pide más aire. Refrán: “A las muñecas inflables las ases con la boca pero no las conquistas con nada”.

40 – Aunque el río se mueva no lleva seda – José Luis Velarde
La inundación desbordó el gran río de la selva.
Un grupo de simios logró cruzarlo aferrándose a un tronco.
Chita no tuvo suerte y se desplomó en la corriente.
Aún ahora es frecuente decir:
“Cuando el río suena mona lleva.”

49 – Quien mal anda estrena disfraz - José Luis Velarde
Don Martín Tantosanto arrasó regiones enteras hasta que un rey condenó a la comunidad entera a reponer los daños. El autor de las tropelías, hijo favorito del chapucero monarca, fue
mantenido en el anonimato.
Desde el medievo se afirma: “Siempre pagan los justos, pero no se dice el pecador.”

49 – Superficie plana o cuerpo tridimensional siempre tiende a tirar al monte – José Luis Velarde
Mucho se habla de círculos virtuosos y triángulos amorosos. Ocupan planas, llenan blogs y
conversaciones enteras. Poco se sabe de pentágonos amorales, prismas exacerbados o paralelogramos esquizoides. Es innecesario añadir que apenas se nombran los icosaedros pecaminosos.
Bien dice la gente sabia: “Cada cuerpo geométrico oculta un pecado asimétrico”.

49 – El tiempo bueno no es ni será tiempo perdido - José Luis Velarde
Rodrigo no habla del presente; no imagina futuro alguno. Analiza minucioso el pasado. Rehace conversaciones añejadas en sus recuerdos. Vislumbra respuestas novedosas; prefiere dejar inalterados los comentarios dichos en la infancia o cualquier otro momento de su vida.
Siempre dice: “Más vale pasado probado que futuro incierto por venir.”‎

49 – El color del cristal con que se mira no limita al ciego – José Luis Velarde
Pedro exhibía cataratas en ambos ojos.
Sólo veía nubes durante la canícula.
No era visión nublada.
De sus ojos brotaban torrentes de agua fría y al contacto con el calor desorbitado brotaban
nubes auténticas.
Bien dice el refrán: “Es de no creer la cascada en ojo ajeno ver caer.”

49 – Lo que por agua viene por agua se va – José Luis Velarde
Los aztecas imploraron el regreso de la lluvia a Tláloc, quien molesto por la falta de sacrificios humanos hizo caer un diluvio que duró setenta y cinco días. Todos los habitantes de Tenochtitlan maldijeron al dios que respondió con firmeza: “No se lamenta tanto el que buena tormenta siembra”.

49 – Cuervos – Angélica Santa Olaya
Llevó dos kilos de maíz que salvó de la sequía. El cura tomó el regalo y bendijo el aire. El campesino salió y desenvolvió el taco que guardaba en su
morral. Bajó un cuervo y llevóse el taco al campanario. “A Dios rogando y con el cura cargando.”

10 – Intento de plastificación a María Magdalena – Claudio Leonel Siadore
¡Quien esté libre de Capitalismo que arroje la primera tarjeta!

44 – Cordero perdido – Héctor Ranea
Regalaron a la niña de ricitos dorados un corderito raro nacido en invierno. Una tarde nevó, el corderito se perdió y quedó atrapado en la nieve. Planeando, como siempre, durante su patrulla, la gaviota pensó: “A cordero regalado, también se le comen los ojos”.

46 – Dos en uno – Héctor Ranea
Lo que vieron en la tomografía fue asombroso. Cuando le informaron a la paciente, les dijo:
—Sí; una vez una lombriz solitaria salió y me dijo: “La lombriz es solitaria pero no santa”, señora, y le mandé una amiga suya. Es que: “la lombriz, lombriz quiere”.

39 – Saleroso – Héctor Ranea
Finalmente, la mujer de Lot miró las ciudades arrasadas y Dios la convirtió en sal. Lot dijo:
—“No hay sal que por bien no venga”. Tenemos para el viaje.
Y la molió, la juntó, la envasó y la consumió.