martes 24 de noviembre de 2009

Ráfagas aletargadas para un miércoles melancólico


Parca - Amélie Olaiz
Yo me esmero en ignorarla. Ella me abraza con afecto y espera con paciencia infinita el momento en que, irremediablemente, volveremos a unirnos.

Puntos de vista – Sergio Gaut vel Hartman
—Sólo sé —dijo el creyente— que Cristo resucito con gloria y nos redimió.
—Es un vago —replicó Dios con el ceño fruncido—. Hace dos mil años que no hace nada.

Ramón Gómez de la Serna
El libro es un pájaro con más de cien alas para volar

Felipe Huerta
Cuando el dinosaurio se largó aquel todavía no despertaba...

Infiel - Javier López
Me equivoqué al enamorarme de la luna. Sale todas las noches.

Oriana Pickmann
A Dios le gusta irse de vacaciones a lugares con veranos infernales.

Susto 2 - Héctor Ranea
Cuando el dinosaurio despertó, se sobresaltó: Monterroso ya estaba ahí.

Valores invertidos - Nanim Rekacz
Asesinó para conseguir la pena de muerte. Era demasiado cobarde para suicidarse.

Nuestra herencia - Saturnino Rodríguez Riverón
Adán y Eva cometieron el pecado original. La humanidad ulterior se encargó de sacarle copias y más copias.

Diagnóstico - Alexandro Roque
—Pues sí, amigo, todos sus síntomas se deben a una causa: una terrible depresión.
—Menos mal, doctor. Pensé que me estaba volviendo emo, y eso, a mi edad, sí que sería para cortarse las venas.

Rafael Vázquez
Hermosos y falsos ojos de las mariposas, que parpadean volando.

José Luis Zárate
Con qué alegría la Pitonisa vaticinó que la Biblioteca de Alejandría iba a ser un ejemplo para la Historia.

Imagen: Edificio de la calle Donceles. Carmen Carrillo.

jueves 5 de noviembre de 2009

Treinta y seis parpadeos soñadores


Descomposición - Héctor Ranea
—Composición, tema: “las nubes” —dijo la maestra. Él no entendió, porque entendía que las nubes se descomponían.

No sos vos - Héctor Ranea
El dinosaurio pidió disculpas tardías por haber despertado a Monterroso.

Susto - Héctor Ranea
Cuando desperté, yo todavía estaba ahí.

Caníbal – Héctor Ranea
Me comí un cuento de mil palabras para saber si era digerible. El editor me está exigiendo que se lo envíe rápido, pero soy de digestión lenta.

Carmen María Hernández
Tengo un gran dolor en tu corazón.

Carmen María Hernández
Desaparécete, pero que yo te vea.

Carmen María Hernández
Me duele exactamente el otro pie.

Carmen María Hernández
Era una mentira piadosa, rezaba para que no la descubrieran.

Más oscuro todavía – Sergio Gaut vel Hartman
Descubrió la verdadera naturaleza de aquel agujero negro en el peor momento: cuando caía irreversiblemente hacia él.

Exactitud - Sergio Gaut vel Hartman
Una ley matemática dice que de las locuras de los locos sólo puede salir cordura.

Paciencia - Sergio Gaut vel Hartman
El hombre aguardó la llegada del amor; no desesperó ni perdió la calma. Pero cuando murió se fue al infierno. Preguntó el motivo y le contestaron: la paciencia no es santa; trabaja para nosotros.

Enroque – Sergio Gaut vel Hartman
La sombra quedó tan fascinada cuando se vio en el espejo que expulsó a la imagen que habitaba en él y la obligó a ponerse al servicio del vagabundo al que siempre había acompañado.

Ramón Gómez de la Serna
La bufanda es para los que bufan de frío.

Ramón Gómez de la Serna
Todos los pájaros son mancos.

Ramón Gómez de la Serna
Era un pintor tan viejo que se le habían quedado calvos los pinceles

Ramón Gómez de la Serna
El poeta miraba tanto al cielo que le salió una nube en un ojo.

Cementerio - José Luis Zárate
Inexorablemente lo sembrado dio frutos.

José Luis Zárate
―Si corto todo eso ―dijo Perrault al censor― va a quedar un cuento infantil.

José Luis Zárate
Armaba barcos dentro de caracolas para escuchar el ruido del naufragio.

José Luis Zárate
Nacer: preámbulo para ser fantasma.

Javier López
El río era tan estrecho que sólo tenía una orilla.

Javier López

Lancé una pregunta al aire... ¿cómo podría vivir sin ti?

Javier López
El día que nos fundimos en un abrazo, ya no quisimos volver al estado sólido.

Javier López
El reloj era tan viejo que ya tenía que preguntar la hora.

Oriana Pickmann
Dormía el sueño eterno de la muerte. Despertó en la pesadilla infinita del infierno.

Oriana Pickmann
El jinete galopaba. El caballo sólo lo miraba pasar.

Río - Oriana Pickmann
Mis carcajadas emanan de mi garganta y suenan caudalosamente.

Rápida - Oriana Pickmann
Anoche vi una estrella fugaz, pero fue tan fugaz que no la vi.

Ikal Bamoa
Los amores olvidados no temen a la muerte, pues saben que hay vida más allá de la memoria.

Ikal Bamoa
Aún te sueño cuando consigo dormir.

Ikal Bamoa
Al encenderse la luz, desde la pantalla nos vieron desfilando a casa por orden de desaparición.

Ikal Bamoa
Dí por perdida la guerra cuando leí mi nombre entre las bajas de esa batalla.

Rafael Vázquez
Algunas vidas se parecen tanto a estar muerto, que la muerte las mantiene con vida.

Rafael Vázquez
La sombra del hombre invisible también es invisible.

Rafael Vázquez
Las musas inspiraron la Biblia a Dios.

Rafael Vázquez
Aquel pájaro sin alas volaba arrastrado cuidadosamente por el viento, que lo posaba en las ramas, le acercaba insectos, le construía nidos...

Imagen: Desnudo de Wilmer Lalupu

martes 3 de noviembre de 2009

Ocho del planeta cinco: cuarenta parpadeos rafagosos


Foto tomada de: http://networkedblogs.com/p16183983

Ramón Gómez de la Serna
El que juega dados parece tirar al aire los huesos que le sobran.

Ramón Gómez de la Serna
El arcoiris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza.

Ramón Gómez de la Serna
En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado.

Ramón Gómez de la Serna
En el papel de lija está el mapa del desierto.

Ramón Gómez de la Serna
La mariposa lleva a su gusano de viaje.

Óbito - Javier López
El minuto murió en el último segundo.

Ahora o nunca - Javier López
Me gusta lo inmediato, aunque ya no me gusta.

Javier López
Fue víctima de sus sueños. Lo asesinaron mientras dormía.

Suicidio transitorio - Javier López
Cansado de vivir, decidió tomar un receso.

Javier López
Encendía pasiones. Todos sus amantes perecían carbonizados.

Oriana Pickmann
Despertó siendo una cucaracha. —Por fin —dijo—, pertenezco a una especie que no se extingue.

Oriana Pickmann
Decidió no ser tan indeciso.

Oriana Pickmann
Tenía una pena de muerte.

Oriana Pickmann
¿Dónde está mi sombra? Por eso no me gusta buscar a oscuras...

Oriana Pickmann
En el mundo de los espejos, el martillo es rey.

Sobre el sexo de los ángeles - Héctor Ranea
Una cosa es discutir sobre el sexo de los ángeles y otra tener sexo con ellos.

Herencias - Héctor Ranea
Heredó de su abuelo, porque su padre había rajado a tiempo, la bóveda familiar. Tenía que limpiarla dos veces por mes y darle de comer a los vampiros. Fue anémica por varios años.

Solitario - Héctor Ranea
De esto poca gente está enterada, pero en el viaje de Poe a la Antártida lo acompañó un cuervo. Todavía vive cerca de Puerto Aysén. Nadie lo visita pero ahí está, eterno, como todos los cuervos.

Receta - Héctor Ranea
Los alones de ángeles son deliciosos estofados al Riesling. Para cazarlos siga a Peter Falk por Berlín y dispare hacia donde mira. Siempre cae uno de cada dos tiros. El resto de la bestia es incomible.

Caballeros - Héctor Ranea
El primer caballero murió aplastado por la grúa. El segundo, al cruzar la Panamericana. El tercero murió lentamente: sus pulmones no resistieron el hollín. Fue mala idea hacer una máquina del tiempo en el pasado.

Medea - Saturnino Rodríguez Riverón
Eurípides no concibió ni una sola pieza dramatúrgica. Fue su mujer, que de todo hacía una tragedia.

Solterona - Saturnino Rodríguez Riverón
Otro poema que por falta de autor dejará de escribirse.

Identidad - Saturnino Rodríguez Riverón
Acabo de escribir un relato sin pies ni cabeza. Eso me afirma en la idea de haber escrito un relato y no una persona.

Poeta autosuficiente - Saturnino Rodríguez Riverón
La poesía es una puta redomada, pero conmigo lo hace por amor.

Anabolizantes - Saturnino Rodríguez Riverón
La religión es el opio del pueblo, concedido. Así las cosas, Papas, Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Monjes. Qué vendrían a ser, ¿narcotraficantes?...

Rafael Vázquez
Nada asusta más a un fantasma, que los que permanecen impasibles a sus apariciones.

Rafael Vázquez
Cuando se aburren, los fantasmas hacen papiroflexia con las sombras.

Rafael Vázquez
¿El sapo es una errata en el libro de la Naturaleza?

Mala señal - Rafael Vázquez
Un instante antes de que empezara el 2009, vi toda mi vida pasar ante mis ojos. ¿He muerto? ¿Hola?

Rafael Vázquez
En el más allá existen fantasmas de almas que han muerto.

Falla - José Luis Zárate
Esa médium sólo contactaba musas.

Obituarios 2008 - José Luis Zárate
La agenda usada de la Muerte.

Sillas - José Luis Zárate
Que implacable es el juicio de las sillas vacías.

Jose Luis Zarate
—¡Ya dejen de jorobar con el maldito dinosaurio! —grito Monterroso. Rorschach guardó su mancha de tinta.

Jose Luis Zarate
Llueve en Buenos Aires. Escribo. Sigue lloviendo. Escribo. No para de llover. Escriglubglub.

Imprudente - Sergio Gaut vel Hartman
Encuentro un sueño tirado en la calle. Lo meto en el bolsillo. Crece. Trato de deshacerme de él. La primera dentellada me arranca dos dedos.

Destino - Sergio Gaut vel Hartman
Nado ferozmente. Llego a México. El aire es seco, mi cuerpo se apergamina. En mis entrañas quedan los cuentos que no llego a escribir. Los arqueólogos del futuro me abren en canal; los descifran.

Espectáculo especular – Sergio Gaut vel Hartman
Del otro lado, Alicia reía tapándose la boca. Ella, desde hacía mucho tiempo, estaba segura de que era sólo una imagen reflejada.

De la estepa a la montaña - Sergio Gaut vel Hartman
Lejos de sus cajas, los cajeros de Kajastán, desencajados, vagan sin rumbo por los encajonados cajonales que conducen a Cajamarca.

Exactitud - Sergio Gaut vel Hartman
Una ley matemática dice que de las locuras de los locos sólo puede salir cordura.

viernes 30 de octubre de 2009

27 ráfagas porque sí, homenajeando a la lógica. Y eso


Narcisismo aplicado - Saturnino Rodríguez Riverón
Aunque él no la quería, no había contradicción en sus relaciones, porque ella lo quería a él y él se quería mucho a sí mismo. Eso los reconciliaba.

Un poeta recalcitrante - Saturnino Rodríguez Riverón
Dejo de pensar en ti, para volver a pensar en ti. Pudiera, con excepción, pensar en mí, pero yo también estaría pensando en ti.

Acentuación - Saturnino Rodríguez Riverón
En ocasiones, la estética del género femenino radica en otras partes del cuerpo, a saber. La más de las veces, su estética se funda ahí mismo, sólo es cuestión de suprimir el acento.

La elíptica - Saturnino Rodríguez Riverón
Hiparcos pudo demostrarle matemáticamente al esposo de su amante que había nacido bajo el signo de Tauro, lo cual confirma que no era, como dicen los historiadores, un astrónomo griego, sino un astrónomo cínico.

Comienzo de novela - Saturnino Rodríguez Riverón
“Muchos años después, frente a una cerveza caliente, el Coronel Aureliano Buendía, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Confesión del suicida - Saturnino Rodríguez Riverón
Un balazo de cuando en cuando constituye una práctica muy saludable. Inmuniza, o al menos cura, contra cualquier pretensión de inmortalidad.

Noria - Saturnino Rodríguez Riverón
Un día tras otro puede llevarnos directamente al Día del Juicio Final. Después, a comenzar de nuevo.

Futuro - Saturnino Rodríguez Riverón
Los niños son adorables de noche. De día también lo son, pero mucho menos. Están demasiado ocupados en el aprendizaje sin tregua, del tedioso oficio de ser persona.

Desmayo - Saturnino Rodríguez Riverón
Al volver en sí, definitivamente no.

De Monterroso: Fecundidad - Saturnino Rodríguez Riverón
Hoy me siento bien, un Balzac; acabo de tomarme cincuenta tazas de café, una tras otra, tan sólo para terminar esta línea.

Justicia excesiva - Saturnino Rodríguez Riverón
En algunos casos, no sería un acto criminal romperle la cabeza a la suegra. Sería un exceso de justicia.

Hombre práctico - Saturnino Rodríguez Riverón
Daría con gusto la mitad de mi vida porque tú me quisieras. La otra mitad la necesito para quererte cuando tú me quieras.

A la fuerza - Saturnino Rodríguez Riverón
El Autor prendió fuego a la Casa de la Novela a esa hora exacta del día, y la Marquesa salió a las cinco.

Mercado cambiario - Saturnino Rodríguez Riverón
La gallina de los huevos de oro se echa a poner. En el nidal queda un montón heterogéneo de francos, marcos, liras, dólares y yens.

Pensar - Saturnino Rodríguez Riverón
El día menos pensado nos encontramos con la persona menos pensada y caemos en la cuenta de que en verdad, todo ese tiempo hemos estado pensando en ella.

Excepciones - Saturnino Rodríguez Riverón
Lo vi hace poco en una película italiana. No todos los sicilianos son mafiosos , algunos tocan el acordeón.

Dormir - Saturnino Rodríguez Riverón
Soñó que era Adán. Cuando despertó le faltaba, en efecto, una costilla. Pero la mujer no apareció por ninguna parte. Se había fugado con otro hombre que había estado todo el tiempo despierto.

Cuento constructivo - Saturnino Rodríguez Riverón
La Muerte viene caminando, su paso breve. De un edificio en construcción cae desde lo alto un ladrillo mal trabado, y la mata.

Nupcias - Saturnino Rodríguez Riverón
Zetaemerayadiez amaba a Jotaequisquince. Se casaron, fueron felices y tuvieron muchas computadorcitas.

Aporía - Saturnino Rodríguez Riverón
Sabes muy bien que todo lo mío es tuyo. Pero si me privas de ello, dejará inmediatamente de ser mío y por tanto, de la misma manera, también dejará de ser tuyo.

Menú - Saturnino Rodríguez Riverón
—Vamos a hacer el amor.
—Sí. ¿Trajiste todos tus olvidos?
—Aquí están. Todos.
—Échalos en la olla. Hoy comeremos eso. Mañana ya veremos.

Nuestra herencia - Saturnino Rodríguez Riverón
Adán y Eva cometieron el pecado original. La humanidad ulterior se encargó de sacarle copias y más copias.

Bígamo - Saturnino Rodríguez Riverón
Casarse es bueno. Tener una mujer y llamarla esposa, cónyuge, mi media naranja. Mucho mejor sería completar la naranja, tenerla entera. A mí nunca me han gustado las cosas a medias.

Naturaleza humana - Saturnino Rodríguez Riverón
El hombre, sin duda, forma parte del plan del universo. Tengo un amigo que insiste en clasificar el cadáver del cuadro “La lección de anatomía”, de Rembrandt, simplemente como una naturaleza muerta.

Cara o cruz - Saturnino Rodríguez Riverón
Un libro puede contener una sola frase aprovechable y ser leída en un período en que sea posible prescindir de ella o desechada por olvido. O peor aún, no ser leída jamás.

Elección - Saturnino Rodríguez Riverón
Colocado en el trance de elegir entre una mujer que no te quiere y otra mujer que no te quiere, escoge a la mujer que no te quiere.

Santísima Trinidad - Saturnino Rodríguez Riverón
He aquí al Padre y al Espíritu Santo. Para que llegue el Hijo habrá que esperar todavía nueve largos meses.

sábado 17 de octubre de 2009

9 ráfagas en contrapunto del 17 de octubre de 2009



Advertencia I - Saurio
Si usted lee esta ráfaga el mundo se acabará en un parpadeo.


Restaurant en Rigel IV – Sergio Gaut vel Hartman
—¡Mozo! ¡Este humano está absolutamente crudo!

Peligros de los refranes - Saurio
Se fue a Sevilla. Murió de pie.

Queja – Sergio Gaut vel Hartman
El monstruoso díptero de Spica 9 estaba furioso.
—¡Mesero! ¡Otra vez hay un humano en mi sopa!

La santísima trinidad - Saurio
Un rabino, un pastor y un cura entran a un bar. Todos se ríen, anticipando el chiste.


Estado - Sergio Gaut vel Hartman
El escritor era un enigma para los médicos. Técnicamente estaba en coma, pero en realidad se debatía entre varios estados: punto y coma, puntos suspensivos, dos puntos... Nunca aprendió las reglas de puntuación.


Saurio
Tengo tanta mala suerte que si me suicido seguro que me mato.


Admiradora - Sergio Gaut vel Hartman
—Oh, es usted el famoso escritor Fulano Mengánez; creí que se había muerto.
—En efecto, señora, he muerto, y ahora usted puede verme porque le acaba de ocurrir algo muy parecido.

Advertencia II - Saurio
Si usted está leyendo esto es porque el mundo se acabó.
Pero si el mundo se acabó, usted no existe ni puede leer nada.

lunes 28 de septiembre de 2009

43 Bagatelas sorpresivas


BAGATELAS 1
Héctor Ranea
En el auto venían escuchando el Opus 126 número 4 de Beethoven. De frente, un camión apurado los tiró al costado de la ruta, donde se incendiaron.

BAGATELAS 2
Héctor Ranea
Un piloto de avión dispara sobre la escuela donde están escuchando música de Dvořak. Todos mueren, excepto el piloto.

BAGATELAS 3
Héctor Ranea
Entre los escombros de Sarajevo, un bibliotecario encuentra ejemplares perdidos de unas Bagatelas de Mahler para orquesta que nadie conocía. Al compositor no le hubiera gustado, pero la guerra engendra monstruos también en el pasado.

BAGATELAS 4
Héctor Ranea
En el campo de concentración los bombardearon pilotos que de niños tocaban Para Elisa.

BAGATELAS 5
Héctor Ranea
Terminó de cenar, salió al patio a estirar un poco las piernas. Todo el día había estado torturando y era hora de tomarse un whisky escuchando algo de Beethoven.

BAGATELAS 6
Héctor Ranea
El misil destruyó lo último que quedaba de la Biblioteca de Alejandría y volatilizó el piano donde segundos antes la niña ensayó el Opus 33 para el festival de esa tarde. A la niña también.

BAGATELAS 7
Héctor Ranea
La música había empezado segundos antes. Wanda siguió tocando mientras el cielo estaba incandescente. Eso encendió al menos mi corazón.

BAGATELAS 8
Héctor Ranea
El inmenso Buda de piedra es incapaz de saber con qué objeto lo demuelen con cañones. No representa nada más que algo de música ligera.

BAGATELAS 9
Héctor Ranea
En la demolición del Ponte a Santa Trínita se usó explosivo de tanto poder como para voltear la historia, pero sobrevivió la Primavera.

BAGATELAS 10
Héctor Ranea
En Dachau, campo modelo de muerte, un niño se salvó porque la capó se creyó el hada que debía amamantarlo, escuchando las Bagatelas de Bartók que escondía en su cabeza.

BAGATELAS 11
Héctor Ranea
En Sabra y Chatila un día cambiaron la música de niños por fragor de niños muertos.

BAGATELAS 12
Héctor Ranea
Mientras comprábamos los juguetes en el Mercado de Tel Aviv, en los parlantes sonaba una música banal. Otro señor que estalla nos arrebata los juguetes, las manos, la vida.

BAGATELAS 13
Héctor Ranea
En esa tempestad, en ese viento, en la selva, los niños se han perdido buscando agua dulce. La ciudad queda tan lejos. En esa jungla no cabe la música.

BAGATELAS 14
Héctor Ranea
El viejo que vive en Jerusalem dice haber sobrevivido a Auschwitz, que todo el resto de lo que ha sufrido son bagatelas. Una seria arruga se dibuja en su rostro porque recuerda.

BAGATELAS 15
Héctor Ranea
Los tomaron por sorpresa cruzando la frontera. Los niños fueron ejecutados mientras los obligaban a cantar. Uno se salvó dentro de un camello muerto. Tal vez llegó a ser músico.

BAGATELAS 16
Héctor Ranea
Miles de niños se convirtieron en velas en Hiroshima y después en Nagasaki. Cantaban sus canciones en las escuelas. Nos iluminan aún con su martirio.

BAGATELAS 17
Héctor Ranea
Buenos Aires, 18 de julio. Los niños arrancados de sus madres por el viento de piedras iban cantando, seguramente, lo que habían aprendido ayer en las escuelas.

BAGATELAS 18
Héctor Ranea
En la Casa Blanca lloran la muerte de una gata. En el Mediterráneo Oriental los niños mueren por centenares. En la Casa Blanca no los lloran.

BAGATELAS 19
Héctor Ranea
No tenían más que decírmelo y hubiera avisado que estaban todos infectados.

BAGATELAS 20
Héctor Ranea
Hay políticos que mandaron matar cinco mil personas antes de un batir de ojos, pero lloran cuando expropian una empresa.

BAGATELAS 21
Héctor Ranea
El cómico de la televisión anunció entre risotadas que la mujer violada no era virgen. Todos rieron, hasta los policías.

BAGATELAS 22
Héctor Ranea
En un rincón del archivo hay un expediente en el que todos narran cómo fueron torturados. El juez espera que llegue pronto el futuro para no tener que mirar ese pasado.

BAGATELAS 23
Héctor Ranea
Había una vez un inodoro en el que habitaba el peor asesino: la verdad sobre tu sistema digestivo.

BAGATELAS 24
Héctor Ranea
Un señor comenta indignado la noticia.
–¡En África mueren cientos de miles de hambre!
Y a continuación:
¿Qué quieren hacer con mis impuestos estos ladrones? ¿Dar de comer a estos vagos? ¡No señor, no pago!

BAGATELAS 25
Héctor Ranea
Salen de misa compungidas y no miran a nadie hasta llegar a su casa.

BAGATELAS 26
Héctor Ranea
Si hubo un ángel exterminador, tenía preferencia de clases.

BAGATELAS 27
Héctor Ranea
Van escuchando Bagatelas para Piano de Beethoven mientras entierran vivos a los soldados en la trinchera de enfrente. Estos nuevos cascos insonoros son fantásticos: no escuchamos el crujido de sus cuerpos.

BAGATELAS 28
Héctor Ranea
En el concierto el pianista ejecuta una Bagatelle muy sutil. Mientras, en una fosa asesinan uno por uno a los desamparados.

BAGATELAS 29
Héctor Ranea
La discusión entre los diplomáticos se centraba en si eran seis mil o diez mil muertos por día en los campos de concentración. Eran acaloradas discusiones técnicas. A miles de kilómetros, la gente era muerta.

BAGATELAS 30
Héctor Ranea
¿Cómo podemos explicar la poesía después de Auschwitz? ¿Y cómo seguimos después de estos cincuenta años? Cómo.

BAGATELAS 31
Héctor Ranea
No alcanzan las palabras para abarcar el mapa de la muerte durante el siglo XX. Ya el XXI viene con ganas de superarlo.

BAGATELAS 32
Héctor Ranea
Del álbum para María Magdalena Bach, tocan una pieza corta quienes en breve asistirían al asesinato de Sophie Magdalena Scholl. En la guillotina y era febrero. ¿Cayeron también sus cabezas?

BAGATELAS 33
Héctor Ranea
Asesinaron a más mujeres en México hoy que palabras llevo escritas en las notas a las Bagatelas de Beethoven.

BAGATELAS 34
Héctor Ranea
Los niños fueron a buscar cobijo y cantaron. El obispo mandó quemar la iglesia. Unos tutsis, otros hutu. Hermanos, pero no los dejan saber.

BAGATELAS 35
Héctor Ranea
Es más fácil mandar quemar aldeas con niños y mujeres que ejecutar una pieza de Debussy, aunque sea una Bagatelle.

BAGATELA 36
Héctor Ranea
¿Por qué matar a uno es homicidio y a muchos guerra?
¡Es la economía, zopenco!

BAGATELA 37
Héctor Ranea
En el agujero donde estoy alguien dejó una mina activada. Debo quedarme acostado sobre ella. En la radio dicen que terminó la guerra interrumpiendo la Bagatelle WoO 59 Para Elisa. Mi novia.

BAGATELA 38
Héctor Ranea
Estoy oliendo mi sangre surgiendo de la arteria que corté con mi cuchillo. Es un olor suave, suave es el rito. Ahora no quiero más morir.

BAGATELA 39
Héctor Ranea
Los prisioneros quitaron los dientes del gato, así sueñan cada uno con su mujer o su hombre. El gato es el condenado.

BAGATELA 40
Héctor Ranea
El cosmonauta está escuchando la Opus 126, número 3 para piano de Ludwig van, cuando le avisan que su país no existe más y nadie lo va a asistir en su regreso. Si regresa.

BAGATELA 41
Héctor Ranea
No temas, no hago daño. Tengo forma y alas de cuervo por un hechizo, no por serlo. Elisa, la niña que escuchaba la música que graznaba el cuervo, reconoció la pieza. Igualmente, lo espantó.

BAGATELA 42
Héctor Ranea
La música en la radio lo distrajo y cuando pasó sobre el chico con el auto, éste apenas se desvió del camino.

BAGATELA 43 (Cartesiana)
Héctor Ranea
Mañana pienso. Hoy existo.

martes 22 de septiembre de 2009

25 parpadeos sorpresivos a la hora de la siesta




Empate - Giselle Aronson
Estallaba el estadio Norberto Primo esa noche. Final entre el equipo de Los Enteros y Los Decimales. Ninguno lograba deshacer el empate. La hinchada local de Los Enteros provocaba a Los Decimales: —¡Hi-jos-nues-tros! ¡Hi-jos-nues-tros!

La idea de mí - Carmen Carrillo
Como buen poeta, me había idealizado. Se enamoró de la idea que tenía de mí y que distaba mucho de parecerse a lo que soy. No tuve el valor de quitarle la ilusión y haciéndome la vista gorda, dejé que se fugaran.

Despechada – Antonio J. Cebrián
Harto de caminar inclinado, Adan se sacó la otra costilla. Cuando, por fidelidad a Eva, le negó el sexo a la nueva mujer, ésta se transformó en serpiente y se adentró en la espesura.

Roces familiares - Francisco Costantini
—Soltala, Caín, que esa es tu hermana —dijo Adán, y el hijo obedeció. Luego, dirigiéndose a la joven, agregó—: Y vos vení conmigo, que todavía sos una nena, y tenés que obedecerme en todo.

Mal ejemplo - Miguel Dorelo
—No entiendo como los poetas le cantan tantas loas a la luna; algo que siempre muestra la misma cara, no me inspira la más mínima confianza —le comentaba un político a otro.

Duelo - Susana Duré
Fobos y Deimos escuchaban música juntos, casi todo el tiempo. Coincidían en sus gustos y era todo un acontecimiento escucharlos tararear, de tarde en tarde, viejos clásicos. Hubo gran alboroto cósmico cuando cantaron, a viva voz "Fui hecho para amarte".

Tampoco mando este - Carlos Feinstein
Sorpresa, no era una monja presa, como indicaría el chiste fácil. Sorpresa es lo que se le pegó en la cara al Señor Obispo cuando vio el Evatest posivo de la hermana Etelvina.

César Fernández Moreno
La valentía es la tía del valor.

Diario de un depresivo - Jacques Fuentealba
Resumen del año: idea de la mañana, tristeza; ganas del mediodía, aburrimiento; balance de la noche, melancolía. Y así los siete días de la semana, durante cincuenta y dos semanas.

Oferta - Walter Hernán García
Vendo material biodegradable, (simil piedra) ideal para el grabado de promesas de amor efímeras.

Conjeturando - Sergio Gaut vel Hartman
—La bilocación podría ser un fenómeno cuántico —dijo el físico
—No diga tonterías —replicó el sacerdote. Hubiera sido muy embarazoso que se supiera que él, en ese mismo momento, estaba en un burdel.

Ramón Gómez de la Serna
En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.

Brujas 3 - Bruno Henríquez
Cuando la bruja se dispuso a preparar su siguiente hechizo descubrió con sorpresa que sus amigas le habían cambiado el caldero por una olla de presión.

Prosperidad - María del Pilar Jorge
Había sido un hombre solitario hasta que se sacó la lotería. Ahora, no sabe como sacarse de encima a sus parientes.

Ariel Ledesma Becerra
Cuando el dinosaurio se durmió, soñó con millones de Monterrosos despertando.

Javier López
Cansado de timbres, sirenas y alarmas, opto por mi reloj de arena como despertador.

Parientes lejanos - Diego Martínez
—¿Cómo, no éramos parientes? —dijo el sucio orangután mientras abría mi heladera, fumaba mis cigarros y manoseaba a mi mujer...

Ajedrez - Cristian Mitelman
“El rey jaqueado, la dama perdida, las torres abandonadas. Si esto fuera una partida de ajedrez, ¡qué grato sería!, piensa el estratega que acaba de perder la ciudad.

Telegrama 1 – Diego Muñoz Valenzuela
Enamoramiento. Pasión. Éxtasis. Felicidad. Acecho. Intrusión. Tentación. Impulso. Traición. Vértigo. Goce. Chisme. Incredulidad. Desconfianza. Seguimiento. Irrupción. Sorpresa. Culpa. Espanto. Crimen. Alivio. Cárcel. Paz.

Oriana Pickmann
Era un hada descontenta con su hado.

Formidable vaca - Héctor Ranea
En los pagos de Casalins una vaca de la zona, toda vez que haya sido ordeñada como corresponde, se acerca al boyero y recita, diariamente, las líneas de Ricardo III donde pide por un caballo.

Del dicho al hecho - Nanim Rekacz
Papá carnicero puso toda la carne a la parrilla, mamá, que está del tomate, preparó la ensalada, mi hermano, peleador, le echó más leña al fuego y yo, mandé fruta y fui la frutilla del postre.

Grados de parentesco de los gucumatz - Saurio
Epifóptrio: sobrino del amante de la cuñada de un compañero de trabajo del tercer padrastro de quien habla.

Rafael Vázquez
El niño aprendiz de mago sacó de la sombra de la chistera la sombra china de un conejito.

Escaparate - José Luis Zárate
Vendían graffitis para llevar.

martes 15 de septiembre de 2009

Las 10 ráfagas favoritas de Rafael Vázquez


Mariposa - Héctor Ranea
Una mariposa bate las alas en la página del Ulysses donde describe la casa de los Bloom y se derrumba una estantería en una biblioteca pública en Río Gallegos.

Velocidad ficticia- Miguel Dorelo
La luz, es más rápida que no se qué; como trescientos mil kilómetros por segundo, dicen. Lo dudo. La oscuridad siempre la alcanza.

Pedido - Giselle Aronson
—Sólo te pido una cosa —susurró ella cuando descubrió que él se había propuesto quitarle la ropa.
—Lo que quieras.
—Que parezca amor.

Ajenidades - Nanim Rekacz
Cortarse una oreja... cortarse una esposa. Tenemos partes descartables sin las cuales podemos vivir y sin embargo, las ajenidades suelen ser las que nos completan.

Javier López
Reto a muerte. Espalda contra espalda, diez pasos, giro, desenfundo, apunto. Veo mi propio rostro. Muero a manos de un tramposo con espejo.

Vocación docente – Francisco Costantini
La maestra entró al aula y posó su bolso sobre el escritorio. De él extrajo las tizas, luego el borrador, también un ingenioso pizarrón desplegable y, finalmente, a sus treinta alumnos. Entonces, la clase comenzó.

Descubrimiento – Daniel Frini
Descubrimos una estrella vampira. La vemos con telescopios de lentes refractores, pero no con los de espejos reflectores.

Escritor suicida 143 - Antonio J. Cebrián
Era tan rápido escribiendo que, después de apretar el gatillo, fue describiendo las sensaciones que le causaba la bala al atravesar el cráneo…

Platea – Sergio Gaut vel Hartman
Un vagabundo hace su diario paseo cloacal. De pronto se detiene y mira extasiado hacia arriba.—Millones irán al cine y amarán esta escena, pero nadie verá a Marilyn como la estoy viendo yo.
.
Caracola - Oriana Pickmann
Al oír dentro de la oreja cortada de Van Gogh, puede uno escuchar a la musa dictando a colores.

viernes 11 de septiembre de 2009

Las diez ráfagas favoritas de Oriana Pickmann


Admiración – Daniel Frini
—¡Un capo este Harry Truman! Desde Sodoma y Gomorra que no me divertía tanto —dijo Belcebú mientras admiraba el hongo de la bomba que deshizo Hiroshima.

Las vueltas de la vida - Saurio
—Un día yo era un dios egipcio respetado y temido y ahora sólo soy un viejo con cara de perro —se quejaba Anubis mientras hacía la cola para cobrar la jubilación.

Más allá - Miguel Dorelo
Morir es como dormir durante mucho, mucho tiempo, dicen, pero a mí esto de estar muerto, ya me tiene bastante podrido.

Javier López
—No se dirija a mí en ese tono —recriminaba el director de orquesta al violinista.

Morgue - Susana Duré
Fue una autopsia difícil. El muerto no paraba de moverse.

Oscuridad - Antonio J. Cebrián
Desperté. Empujé la tapa. Pero el ataúd estaba cerrado.

Adoquín – Sergio Gaut vel Hartman
El extraterrestre era bastante estúpido.
—Flor —dije mostrándole una camelia.
—¿Comer?
—No, oler. Y esto es un cuadro de Renoir.
—¿Comer?
—No. Contemplar, apreciar. Ah, esta es Josefina, mi suegra.
—¿Comer?
—Sí, por supuesto.

Reclamación - Rafael Vázquez
Las maletas llegaron puntuales a su destino. Al propietario lo extraviaron.

Doble engaño – Héctor Ranea
Soy el falso dios de los falsos profetas.

Punto final - Nanim Rekacz
Mientras dormía era todo, hacía todo. Al despertar, sólo era un paciente sin memoria y su cuerpo, una carcaza inútil. Salido del coma, prefirió el punto final.

Imagen: Víctor Humareda Gallegos

lunes 7 de septiembre de 2009

Los diez parpadeos favoritos de Javier López

Arthur Rackham: "Alicia en el país de las maravillas"


La realidad es siempre un accidente – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman

Testarudo personaje de novela, no escuché a los que me decían que sólo existo en la ficción… y aquí me tienen, hospitalizado tras chocar contra un hecho.

Saurio
Yo soy adicto a mi cuerpo. Si no lo tengo, me muero.

Messenger - Susana Duré
Al séptimo día, se mostró como "No conectado".

Pasaje – Sergio Gaut vel Hartman
Encontrar la forma de pasar de un universo a otro no siempre tiene recompensa; uno puede caer en el nuestro.

Rafael Vázquez
Sin expedientes ni informes médicos, Jesús amputó al leproso la pierna equivocada.

Egos - Miguel Dorelo
—No, no, de ninguna manera; no podés ser parte de nuestro grupo de escritores.
—¿Pero, por qué no?
—Te falta personalidad, quererte un poco más, mimetizarte con nosotros.
Cabizbajo, Narciso se retira.

Dijo la piedra - Nanim Rekacz
Me reconozco con espíritu aventurero, capacidad de asombro y aburrimiento fácil.

Oriana Pickmann
El futuro imperfecto del verbo amar tiene el teléfono de algunos abogados en su agenda.

Veredicto - Antonio J. Cebrián
El juez golpeó con el mazo sobre la mesa y dijo: —De la acusación de no ser culpable, yo le declaro inocente… Por lo cual dispongo que se le libere de la privación de cautividad.

Mi casa nueva - Daniel Frini
Lindo el ranchito. Viga central del ojo propio, techo de paja de ojos ajenos.

jueves 3 de septiembre de 2009

Las diez ráfagas favoritas de Carmen Carrillo

Imagen: Guernica. Pablo Picasso.



Escritor suicida 52 - Javier López
Antes de suicidarse, deshoja su último libro: "Me suicido, no me suicido...". Ya sabía que el número de páginas era impar.

Religiosamente - Carmen Carrillo
El sastre suspendía diariamente su labor a las 6 p.m. para decir la oración de la tarde. Al terminar el rezo, decía: “Bendito seas ahora y siempre, por los hilos de los hilos, amén”.

Saurio
Tengo tanta mala suerte que si me suicido seguro que me mato.

Multilocación – Oriana Pickmann & Sergio Gaut vel Hartman
Nunca se acostumbró a estar en varios lugares al mismo tiempo. Para acabar con eso, Dios instaló cámaras web en distintos rincones del universo.

Regla 2 - Jose Luis Zarate
No dividas tu atención. Por simpáticas, sonrientes y bellas que sean nunca juegues ajedrez con damas chinas.

Las claves del éxito - Miguel Dorelo
Perseverar, sacrificarse, insistir, no bajar nunca los brazos, ser fiel a uno mismo, aunque difíciles, suelen ser las pautas del éxito.
Eso sí: heredar, es con seguridad el camino más fácil y recomendable.

Rafael Vázquez
Cuando morimos, soñamos. Sueños que continúan solos, sin nadie ni nada que los sueñe.

Pasión - Héctor Ranea
Necesito agua de todas las fuentes para armar un licor que rejuvenezca el retrato de Dorian Gray.

Más plagios - Carlos Feinstein
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí, con unos gruesos anteojos, leyendo y ordenando una a una todas las microficciones que plagiaban el texto de Monterroso, incluyendo esta que estaba separada a un costado.

Rescate - Susana Duré
Al abrir la caja negra del avión, los peritos tropezaron con dos personajes sobrevivientes de la catástrofe.

viernes 28 de agosto de 2009

Compartir es bello 3 - 29 ráfagas escritas a dúo con mis amigos


Entrega - Sergio Gaut vel Hartman & Antonio J. Cebrián
—Ha llegado tu hora, miserable —dijo la secretaria al jefe dejando un paquete sobre su mesa.
Miserable Pérez lo abrió y sacó la hora que había comprado por Internet.

Anónimo - Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Dios decidió volver a encarnarse. Eligió ser un oscuro burócrata en una oficina de inscripción de dominios inmobiliarios en un pueblo. No hizo nada especial. Transcurrió su vida y pasó desapercibido.

Estepa - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
—Tengamos la fiesta en paz —dijo Atila—. Odio la violencia.
El huno no era cruel: sólo trataba de convertir la estepa en vergel. Pero primero debía acabar con las malas hierbas.

Multilocación – Oriana Pickmann & Sergio Gaut vel Hartman
Nunca se acostumbró a estar en varios lugares al mismo tiempo. Para acabar con eso, Dios instaló cámaras web en distintos rincones del universo.

Frialdad - Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea
La plaza estaba sembrada de diamantes. Los helados eran de diamante. El sexo era de diamante. Estas estrellas de diamante eran perfectas, pero muy frías.

Demora – Carlos Feinstein & Sergio Gaut vel Hartman
Llegaron, por fin, pero era demasiado tarde. Los humanos vivían en paz y los esperaban con armas que ni siquiera imaginaban, los restos de los cuatro jinetes del Apocalipsis nunca fueron encontrados.

Revelación - Diego Martínez & Sergio Gaut vel Hartman
Y era cierto, señores, el hombre nunca llegó a la Luna; el hombre emigró a la Tierra desde la Luna y el 20 de julio de 1969 regresó a su hogar.

Percance - Daniel Frini & Sergio Gaut vel Hartman
Contemplé al piloto de la nave. Estábamos encajados en una fosa oceánica de veinte mil metros de profundidad. —¡Esta vez sí que la hiciste buena! ¿Me querés explicar cómo salimos de acá?

Costurero - Sergio Gaut vel Hartman & Rafael Vázquez
Empezamos a destejer la trama de la realidad para conocer el tipo de zurcido. Cuando los jinetes del Apocalipsis aparecieron con enormes tijeras y carretes, nosotros les recibimos con gigantescas agujas de coser.

Tahúres - Saurio & Sergio Gaut vel Hartman
Los habitantes de ese planeta no tenían rostro. La galaxia era casi toda suya. Se adueñaban de sistema solar tras sistema solar jugando al póker.

Pacto - Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
—Deberías mudarte. La casa nos queda chica.
—De ninguna manera. Le prometí a mamá que...
—Sí, lo sé. —“Hasta que la muerte nos separe", pensó el siamés.

Culpable – Gi Aronson & Sergio Gaut vel Hartman
Detectives sospechan que Gaut vel Hartman es un émulo de Jack, el destripador. Encontraron en su computadora el siguiente texto: "Envío pies para componer errepés compartidas”.

Receta prohibida - Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea
—Soy una mujer apasionada. ¿Me puede vender tres kilos de papas?
—Soy un eunuco —contestó el verdulero—, pero los años me dieron cierta experiencia. El puré obra libidinosas maravillas.

Errores - Sergio Gaut vel Hartman & Rafael Vázquez
Se equivocó de caja y tomó la herramienta equivocada. Clavó la tapa desde dentro. Tratando de sacarlo, lo enterraron bajo tierra. Por un cúmulo de errores aún sigue allí.

Problema de juego - Sergio Gaut vel Hartman & Carlos Feinstein
Estaba seco como el Sahara al salir del casino, lo malo es que en la jerga de vampiros, la moneda no puede ser otra que la sangre.

Venganza – Sergio Gaut vel Hartman & Javier López
Todos los patos salieron del agua al mismo tiempo. Alzaron el vuelo y se unieron a otras bandadas. Pronto oscurecieron el cielo. La venganza animal contra la especie humana había comenzado.

Darwin y el eslabón perdido - Sergio Gaut vel Hartman & Saurio
—¿Usted es humano?
—No, soy, uh... mono.

Variación Eternauta - Sergio Gaut vel Hartman & Saurio
—¿Usted es humano?
—No, soy un Manos.

Recíproco – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
—Me delira pensar —dijo la mujer—, lo que ocurrirá cuando me despache el mezcal que me coquetea desde la alacena.
—No imaginas lo que sentiré yo, nena —dijo el mezcal, relamiéndose.

Vida efímera - Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Soy el habitante de un deseo ajeno; ella me descubre, se abre como una flor, es un bosque blanco entre mis ráfagas, pero estalla el reloj y dejo de existir.

¿Amor o pentotal? - Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
—Se lo digo a corazón abierto: la amo.
—¡Cállese —dijo la cirujana—, todos dicen lo mismo con pentotal.
—Pero ninguno con mi voz de papagayo auténtico.

Predestinación - Sergio Gaut vel Hartman & Antonio J. Cebrián
Renunció a participar en la carrera. Al fin y al cabo, todo el mundo sabía ya quién iba a ganar. Proclamaron vencedora por incomparecencia del contrincante a la tortuga.

Luz - Sergio Gaut vel Hartman & Rafael Vázquez
Pienso en las mujeres que amé y ni siquiera me miraron. Corrí y corrí, pero nunca conseguí estar delante de sus ojos, sus miradas siempre fueron más rápidas que yo.

Participación - Miguel Dorelo & Sergio Gaut vel Hartman
Renunció a participar en la carrera a pesar de saberse superior. La liebre sabía que un tal Esopo se inmiscuiría y lo echaría todo a perder.

Estafador – Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
Compraba cosas como horizontes y eclipses. Luego vendía espejismos y lunas en cuarto creciente a hombres de ciudad que sólo conocían esos fenómenos por lo que leían en la prensa, mientras desayunaban precipitadamente.

Inocente - Gi Aronson, Sergio Gaut vel Hartman & Carlos Feinstein
El jurado declaró inocente a Gaut vel Hartman. Construir un ser vivo cosiendo piezas anatómicas no es delito. Condenó a Aronson con cadena perpetua por utilizar pies ilegítimos.

Inquietante – Oriana Pickmann & Sergio Gaut vel Hartman
Se metió en la cama y su sorpresa fue mayúscula al ver ya se había acostado.

Decisión – Carlos Feinstein & Sergio Gaut vel Hartman
Le dio vergüenza entrar al local, pero había llegado el momento. Debía cumplir y mantenerse sano aunque el lugar lo intimidara, como a todo renacido, especialmente el cartel que decía: "se reparan androides".

Sinestesias - Sergio Gaut vel Hartman & Rafael Vázquez
La primera vez que te vi, cuando todavía era ciego, te vi con las manos. La primera vez que te toqué, recuperado de la vista, temblando, lo hice con la mirada.

miércoles 26 de agosto de 2009

Compartir es bello 2 - 23 ráfagas escritas a dúo con mis amigos


Relativismo - Oriana Pickmann & Sergio Gaut vel Hartman
No respondía mis mensajes ni atendía a mis llamados. Sus protestas acerca de que yo viajaba rumbo a Sirio y de que a mi regreso ella tendría ciento cuatro años eran ridículas.

Victoria pírrica – Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Para solucionar la crisis global, los ricos suprimieron la ley de gravedad; ya no hubo mujeres grávidas, no nacieron más niños y los pocos humanos remanentes vivieron felices hasta la extinción.

Regreso - Rafael Vázquez & Sergio Gaut vel Hartman
De tanto esperar, Penélope encuentra la locura y Ulises se convierte en memoria y palabra. Tras el regreso a Ítaca ella sólo puede hacer el amor con el personaje de la Odisea.

Error subsanado – Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
—Qué difícil es hacerse responsable de la propia irresponsabilidad —dijo luego de apretar el botón rojo. Pero cuando constató que los otros también habían lanzado sus misiles, se sintió mejor.

Solución alternativa - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
El dentista tuvo una entrevista con el vampiro, y ante la imposibilidad de confeccionar una prótesis adecuada le obsequió un set de jeringas y agujas.

Inútil – Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Soy el hombre más rico del mundo. Convivo con un tesoro que he descubierto al caer en esta caverna bajo mi casa. Lástima que la entrada se cerró y no hay más salidas.

Prospectiva – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
El domingo a la medianoche, los astrónomos lo confirmaron: en 23 horas y 45 segundos, el meteorito de 1.28 km2 impactará la tierra. Según se pronostica, el martes será un día difícil.

Merecido reposo - María del Pilar Jorge & Sergio Gaut vel Hartman
Cuando el dinosaurio descubrió que el hombre ya había despertado, cayó en un profundo sopor y empezó a roncar...

Un nuevo orden – Sergio Gaut vel Hartman & Antonio J. Cebrián
Según se pronostica, el martes será un día posterior al lunes. A diferencia del jueves que, a partir de ahora, será anterior al miércoles… de la semana siguiente.

Error - Miguel Dorelo & Sergio Gaut vel Hartman
Al apretar el botón equivocado supo finalmente que lo de los misiles era cierto. Poco después comprobó la verdad simétrica y complementaria: el botón del enemigo funcionaba correctamente.

Sueño – Sergio Gaut vel Hartman & Antonio J.Cebrián
Cayó en un profundo sopor y empezó a roncar. El mundo a su alrededor volvió a la vida y todo transcurrió como si él no existiera. Cuando despertó, todo se detuvo de nuevo…

Digestión - Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
Cuando Carmen Carrillo despertó, el dinosaurio aún estaba ahí, hambriento, y se la comió. Pero ella esperó a que hiciera la digestión, lo emborrachó de tequila y salió en un parpadeo.

Relaciones - Francisco Costantini & Sergio Gaut vel Hartman
Sarmiento despertó y vio a Fierro a su lado.
—¿Pasamos la noche juntos? —preguntó.
—Sí —dijo Fierro.
—Bueno —completó el sanjuanino—: las cosas hay que hacerlas, mal, pero hay que hacerlas.

Elección – Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
—A mí no me gustan las microficciones elegidas a dedo —dijo Dios. Y fiel a su costumbre lo complicó todo. Ahora se eligen mediante un sistema combinado de bingo, tómbola y lotería.

Profesionalismo – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
El hombre lobo estudiaba anatomía para resultar convincente en su papel; actuar en películas de zoofilia no es algo para tomar a la ligera.

Esclarecimiento – Rafael Vázquez & Sergio Gaut vel Hartman
El fantasma vuelca un salero sobre la mesa. Se imaginaba incorpóreo pero comprende que la soledad acentúa miedos y supersticiones. El peligro del retorno se materializa, e induce en él un terror infinito.

Gustos son gustos - Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
Juan el Bautista, tras resistir en silencio las desventuras del Apocalipsis, alargó la mano, sacó del reproductor el CD de Metallica y lo sustituyó por uno de cantos gregorianos.

Todo arreglado – Saurio & Sergio Gaut vel Hartman
—Hijo, tu madre es un travesti.
—No te preocupes, mamá. Papá, antes de irse de regreso a su planeta, me explicó que el experimento había sido exitoso.

Solución - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
Al fin encontré el modo de no tener que liquidar mis deudas: reuní mis escasas pertenencias, las hice efectivo, me compré una AK-47 y visité a cada uno de mis acreedores...

Rebeldía - Susana Duré & Sergio Gaut vel Hartman
Las exigencias del jugador fueron en aumento, pero los peones se amotinaron y amenazaron con no coronar si proseguía la racha de sacrificios. El jugador transó y armaron una cooperativa de trabajo.

Costumbres - Carlos Feinstein & Sergio Gaut vel Hartman
El terrícola empujó el regalo con desconfianza y asco; estaba preparado para casi cualquier cosa, pero no para aquel hábito de los cetianos: ofrecer las vísceras de su progenie como plato principal.

Final inesperado - Antonio J. Cebrián & Sergio Gaut vel Hartman
El séptimo día, terminada su tarea, Dios se levantó y comprobó asombrado que no había ninguna puerta para salir.

Indigestión - Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea
Carmen Carrillo pidió auxilio al famoso pedosaurio pampeano, quien la vio perdida y aprovechó para comérsela. Ella lo hizo vomitar haciéndole cosquillas con las pestañas y salió lo más campante.

Arte: Susana Boettner

domingo 23 de agosto de 2009

Escritores Suicidas


Escritor suicida - Nanim Rekacz
Se cortó la vena literaria.

Escritor suicida 2 - Nanim Rekacz
Se cortó la vena literaria. No salió sangre, sino tinta aguada.

Escritor suicida 3 - Nanim Rekacz
Se cortó la vena literaria y su sangre, en el suelo, escribió un epitafio.

Escritor suicida 4 - Nanim Rekacz
En honor al arte, en vez de cortarse la vena literaria, se cortó la arteria.

Escritor suicida 5 - Nanim Rekacz
Ya sin vena literaria, cortó su arteria y escribió sus últimas palabras con sangre: Me desangro. Es el fin.

Escritor suicida 6 - Javier Lopez
De tan metido que estaba en el papel del personaje, no se lo pensó cuando éste saltó al vacío.

Escritor suicida 7 - Héctor Ranea
El terror a la página escrita fue tan hondo esa vez, que se ahorcó con las tildes de las eñes para darle fastidio a Microsoft.

Escritor suicida 8 - Javier López
Se dejó la vida escribiendo aquella novela. Luego la encuadernó con su propia piel.

Escritor suicida 9 - Javier López
Intentó apuñalarse en varias ocasiones con la estilográfica, sin lograr ningún resultado. Luego se cortó, sin querer, con el papel...

Escritor suicida 10 - Nanim Rekacz
Le puso el punto final al corazón.

Escritor suicida 11 - Nanim Rekacz
No conforme con los punto y coma, los puntos suspensivos y las comas, decidió poner el punto final.

Escritor suicida 12 o La obra póstuma - Nanim Rekacz
La mayúscula certeza en el agotamiento de su vena literaria, forzó el punto final que incluyó a su obra y a su vida.

Escritor suicida 13 - Nanim Rekacz
Habiéndose agotado la tinta, hubo de usar su sangre. Su obra fue inconclusa y póstuma.

Escritor suicida 14 - Nanim Rekacz
Su obra póstuma, escrita con su propia sangre, fue titulada por los herederos "Ultima voluntad".

Escritor suicida 15 - Nanim Rekacz
Su obra póstuma, escrita con su propia sangre, llevaba como título: "Señor Juez".

Escritor suicida 16 - Javier López
Para acabar con su vida escribió una novela bélica. Sólo tuvo que esperar a ser alcanzado por el fuego cruzado.

Escritor suicida 17 - Héctor Ranea
Al terminar de releer su novela, se prendió fuego con sus páginas.

Escritor suicida 18 - Javier Lopez
Puso fin a su autobiografía.

Escritor suicida 19 - Nanim Rekacz
El Escritor suicida 18 creyó que el mejor modo de poner fin a su autobiografía era estrellarse con su vehículo contra un árbol.

Escritor suicida 20 - Javier Lopez
Después de cinco semanas en globo, 20.000 leguas submarinas, un viaje al centro de la Tierra y otro a la Luna, no lo consiguió. Tuvo que esperar su momento.

Escritor suicida 21 - Nanim Rekacz
El Escritor suicida 18 fue sorprendido in flagrante. Pero ya era tarde para apagar tanta flama.

Escritor suicida 22 - Nanim Rekacz
El escritor suicida 8 tenía un hobbie que lo llevó a la muerte: era taxidermista.

Escritor suicida 23 - Nanim Rekacz
El Escritor suicida 10 era de los que le ponen el pecho a las balas. Su novela valía su peso en plomo, y se vendía envuelta en féretro.

Escritor suicida 24 - Sergio Gaut vel Hartman
Escribió una novela en la que narraba su propio suicidio. En la vida real murió aplastado por una biblioteca despechada.

Escritor suicida 25 - Sergio Gaut vel Hartman
Trató de suicidarse varias veces; fracasó. Escribió una novela en la que el protagonista se suicidaba; fue best seller. La fama lo arrolló y murió de un ataque cardiaco.

Escritor suicida 26 - Sergio Gaut vel Hartman
Visitó a todos los escritores que se habían suicidado para aprender la técnica. Le encantó el 14 y lo plagió sin pudor. Terminó en una celda de máxima seguridad, a prueba de suicidas.

Escritor suicida 27 - Sergio Gaut vel Hartman
Por suicidio, cambio PC con tres novelas casi terminadas por revólver y seis balas.

Escritor suicida 28 - Sergio Gaut vel Hartman
Andaba con ganas de suicidarse, pero no encontraba un buen motivo. Se hizo escritor y le sobraron razones para hacerlo. Lo malo fue que no podía decidirse por ninguna.

Escritor suicida 29 - Javier Lopez
Escribió una novela pastoral para poder suicidarse con una bala de paja.

Escritor suicida 30 - Nanim Rekacz
El escritor suicida 27 disparó seis tiros pero murió al primero.

Escritor suicida 31 - Nanim Rekacz
El suicidio es una causal de muerte natural para los literatos.

Escritor suicida 32 - Sergio Gaut vel Hartman
Muy preocupado por un posible plagio, se ahorcó colgándose de la vena poética.

Escritor suicida 33 - Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
El escritor suicida 31 de Nanim decidió cometer previamente asesinato del escritor suicida 31 de Sergio, que le había plagiado el número.

Escritor suicida 34 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un escritor tan riguroso que antes de escribir el suicidio del personaje puso el arma en su boca y disparó. Sólo cuando vio que funcionaba adecuadamente puso manos a la obra.

Escritor suicida 35 - Sergio Gaut Vel Hartman
Los escritores suicidas se reunieron en una tertulia muy amena y divertida. Bebieron cicuta, se hicieron picar por aspides y jugaron con las cuerdas. Hemingway, impaciente, los cagó a tiros.

Escritor suicida 36 - Sergio Gaut vel Hartman
Stefan Zweig se suicidó para no terminar sus días en un campo de concentración nazi justo cuando la guerra se daba vuelta como una tortilla.

Escritor suicida 37 - Javier Lopez
Larra se suicidó porque nunca consiguió ver volver las oscuras golondrinas de Bécquer.

Escritor suicida 38 - Javier Lopez
Sólo tuvo que ingerir comida basura mientras estaba atareado escribiendo su última obra.

Escritor suicida 48 - Héctor Ranea
¿Fue suicidio el del astronauta que escribía en la bitácorra mientras su nave se estrellaba en el Mare Imbecillitatis de la Luna? ¿Puede calificarse de escritor?

Escritor suicida 40 - Nanim Rekacz
El escritor 39 de Ranea es 48 por un salto temporal ocurrido por una falla en el sistema al atravesar un tubo de gusano. Eso pasa por estar en la Luna.

Escritor suicida 41 - Nanim Rekacz

El escritor 39 precedente era suicida pero, como ya saben, estaba en la luna y se olvidó de titularse.

Escritor suicida 42 - Sergio Gaut vel Hartman
La historia oficial miente: Leopoldo Lugones se suicidó aplicándose una sobredosis de picana eléctrica. Sus últimas palabras fueron: gracias, hijo.

Escritor suicida 43 - Ambrose Bierce
Un filósofo antiguo estaba convencido de que la vida no es mejor que la muerte. Un discípulo le preguntó por qué, entonces, no se suicidaba.

Escritor suicida 44 - Sergio Gaut vel Hartman
Yukio Mishima tardó tanto tiempo en hacerse el sepukku con la katana de madera que uno de sus alumnos le acercó un revólver.

Escritor suicida 45 - Sergio Gaut vel Hartman
No es cierto que Alfonsina se haya suicidado. Fue de visita a la casa de una sirena y un tritón recién casados y como le gustó el barrio se quedó a vivir para siempre.

Escritor suicida 46 - Nanim Rekacz
Se suicidó cortándose las venas con una hoja en blanco.

Escritor suicida 47 - Nanim Rekacz
Se llevó sus palabras no escritas a la tumba.

Escritor suicida 48 - Sergio Gaut vel Hartman
Era incapaz de usar un arma y lo horrorizaba la sangre. Por eso, cuando decidió suicidarse, el escritor escribió en ellas las palabras adecuadas. Se mató con una "bomba atómica".

Escritor suicida 49 - Carlos Feinstein
Odiaba al mundo, destestaba a la gente, pero sus intentos de suicido eran inútiles, había olvidado que él era el Dios de su creación.

Escritor suicida 50 - Sergio Gaut vel Hartman
Intentó suicidarse para ser recordado como un escritor maldito, pero como se murió en la cama pasa sus días de fantasma tratando de empujar a los poetas al paso del tranvía.

Escritor suicida 51 – Carlos Feinstein
Construyó un universo perfecto para su gran novela, pero contenía tantos elementos que consumía su tiempo revisando y corrigiendo millones de pequeños defectos, hasta que su propia conciencia se diluyó en el tiempo.

Escritor suicida 52 - Javier López
Antes de suicidarse, deshoja su último libro: "Me suicido, no me suicido...". Ya sabía que el número de páginas era impar.

Escritor suicida 53 - Carlos Feinstein
Dejó de escribir y las millones de historias se acumularon en mente. La presión que provocaron lo mató de una muerte espantosa.

Escritor suicida "53"+1 - Héctor Ranea
Hay un número de correcciones finito para cada escritor. El que lo supera cree ver en su lecho una joven desnuda invitándolo pero es la ventana al vacío. Para escritoras hay mecanismos similares.

Escritor suicida 55 - Carlos Feinstein
Cada vez que iba a suicidarse, se daba cuenta de un error en sus escritos, y no podía dejarlo sin correción. Ayer murió de muerte natural a los 90 años.

Escritor suicida 56 - Carlos Feinstein
Quería suicidarse de una manera única, original, jamás vista entonces se hizo miembro del blog de Heliconia. Ahora no sabe cual elegir.

Escritor suicida 57 - Javier López
Fue escritor de aventuras. En lugar de suicidarse, puso en práctica las situaciones más peligrosas que imaginó para sus obras. Se fue a la tumba, pero disfrutando como un condenado.

Escritor suicida 58 - Sergio Gaut vel Hartman
Con apenas doce años podía anticipar fatalmente todas las etapas de su vida: ascenso, best sellers, fama, mujeres, alcohol, drogas, suicidio. Decidió no perder el tiempo en fruslerías y se bebió una botella de matarratas.

Escritor suicida 59 - Javier López
Mientras escribía en esta serie, le pisaron la minificción 58.

Escritor suicida 60 - Javier López
Las facturas, las deudas, los compromisos. En su vida todo eran ataduras, y como no vendía un sólo libro, el escritor se colgó de ellas.

Escritor suicida 61 - Javier López
Falta de inspiración y de espiración. Expiración. Fin.

Escritor suicida 62 - Sergio Gaut vel Hartman
Eran dos amigos escritores tan pero tan pobres que para suicidarse juntaron las cabezas y usaron una sola bala.

Escritor suicida 63 - Javier López
Acababa de escribir una magnífica novela. Y ya se sabe que las obras póstumas se venden mucho mejor.

Escritor suicida 64 - Javier López
Investigar sobre las causas del suicidio para su obra no fue una decisión muy afortunada.

Escritor suicida 65 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un escritor obsesivo de las correcciones. Preparó una carta de despedida que terminaba: "me pegaré un tiro". Tachó y escribió: "me ahorcaré". Tachó y escribió: "tomaré arsénico". Tachó y escribió: "inhalaré gas".

Escritor suicida 66 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un escritor de temas gauchescos, por lo que cuando decidió suicidarse tomó el mate, lo llenó de yerba, lo cebó con esmero y tras dar una chupada hundió la bombilla en la garganta.

Escritor suicida 67 - Nanim Rekacz
El Escritor suicida 64 se fue al tacho.

Escritor suicida 68 - Javier López
No pudo soportar la muerte de su personaje.

Escritor suicida 69 - Nanim Rekacz
(Versión extraoficial) Murió enroscado sobre sí mismo, intentando la versión escrita de la posición sexual así denominada.

Escritir suicida 70 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un escritor perverso. Para suicidarse se hizo morder por un perro rabioso, se produjo varios pinchazos con clavos oxidados y pidió turno con el Dr. Dyoz, un proctólogo enjuiciado por mala praxis.

Escritor suicida 71 - Javier López
Escribió un libro de anticipación sobre el cambio climático y el fin del mundo. Prefirió no estar para verlo.

Escritor suicida 72 - Héctor Ranea
Él se ofreció para ordenar las microficciones. Terminó ahogado en ellas.

Escritor suicida 73 - Héctor Ranea
Perdió el concurso de novela de quinientas mil palabras por no haber puesto una coma para separar el sujeto del verbo. ¿Adivinen qué tenía la carta de suicidio? (,).

Escritor suicida 74 - Mario Berardi
Se pasó la vida entera escribiendo su autobiografía. Abatido por la inutilidad de tal empresa, se decidió a concluir su obra tras una última corrección: arrancó la última página y la tiró por la ventana.

Escritor suicida 75 - Nanim Rekacz
Estrelló su auto contra un árbol, el árbol mató a un niño, su madre murió de tristeza. El conductor sobrevivió, escribió un libro, lo ató a sus pies y se arrojó de un puente.

Escritor suicida 76 - Nanim Rekacz
Le dijeron que se había suicidado en un enfrentamiento, tirándose al Río de La Plata, desapareciéndose mientras viajaba al exterior, ahogándose en un balde, aferrado a un cable electrificado. No les creyó.

Escritor suicida 77 - Sergio Gaut vel Hartman
Era casi analfabeto, pero un rato antes de suicidarse le escribió a la esposa, a la madre, a los hijos, a los hermanos y al juez de turno. Sintió que se suicidaba todo un escritor.

Escritor suicida 78 - Sergio Gaut vel Hartman
Cuando el escritor se suicidó, el luto de la esposa duró hasta que el agente le dijo que pagarían el triple por la novela inédita y que el resto de la obra sería reeditada con un contrato estupendo.

Escritor suicida 79 - Sergio Gaut vel Hartman
Cuando se suicida un escritor, todos los libros del mundo consiguen lágrimas de tinta y las lloran durante un segundo exacto.

Escritor suicida 80 - Héctor Ranea
Se cortó la yugular y mientras un chorro de tinta roja le salía del pescuezo, leyó que las salpicaduras escribían el mejor poema. Duró sólo los segundos necesarios como para pensar: ¡Lástima!.

Escritor suicida 81 - Sergio Gaut vel Hartman
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, estupefacto. Creyó que Monterroso se había suicidado, no que dormía la siesta.

Escritor suicida 82 - Javier López
Tomó alguna sustancia químicamente impura para acabar con sus días de escritor de blogs.

Escritor suicida 83 - Javier López
Su musa le inspiró un suicidio de lo más novelesco.

Escritor suicida 84 - Javier López
Se iba a suicidar frente al espejo. Pero disparó al espejo: detestaba a aquél escritor fracasado.

Escritor suicida 85 - Nanim Rekacz
Fue mediocre hasta para suicidarse y pasó desapercibido.

Escritor suicida 86 - Nanim Rekacz
Una ráfaga de viento se llevó las páginas de su libro por la ventana del departamento. Saltó. Supo que no sabía volar

Escritor suicida 87 - Sergio Gaut vel Hartman
Cuando Hemingway vendió los zapatitos de bebé con poco uso no imaginó que sus botas gastadas y rotas valdrían miles de dólares luego de su suicidio.

Escritor suicida 88 - Carlos Feinstein
Se suididó después de vender las zapatos nuevos de su bebé a Hemingway. Dicen que estos estaban malditos.

Escritor (no) suicida 89 - Nanim Rekacz
Fernando Peña era un escritor talentoso. Temía que la muerte lo sorprendiera dormido. Luchó hasta el último segundo. Como no pudo vencerlo, el cáncer se suicidó y se lo llevó con él.

Escritor suicida 90 - María Del Pilar Jorge
Aquel escritor era un bromista: se trepó a la baranda del balcón y amenazó tirarse. No pensaba hacerlo, pero cuando vio la cara de espanto de su esposa, perdió el equilibrio y cayó al vacío.

Escritor suicida 91 - María Del Pilar Jorge
El escritor de novelas policiales descubrió que la protagonista era la asesina. No pudo evitar que la condenaran a muerte: atormentado por la pena, se suicidó.

Escritor suicida 92 - Francisco Costantini
El joven escritor no pudo soportar la depresión que lo hundió en la más negra de sus recónditas oscuridades cuando leyó cada uno de los minicuentos precedentes. En carne viva aportó su ficción.

Escritor suicida 93 - Carlos Feinstein
Quería suicidarse de una manera impactante, Buscaba que su vida y obra se conviertieran en leyenda. Consiguió estas minificciones, ahora vive asustado debajo de su cama. Hace años que nadie lo ve.

Escritor suicida 94 - Carmen Carrillo
Para olvidar sus días en el psiquiátrico, decidió asistir al congreso de escritores esquizofrénicos. Al llegar, los encontró a todos muertos y entró en crisis. Creyéndose vasallo del emperador Hiro-Ito, blandió la espada y se practicó el sepuku.

Escritor suicida 95 - María Del Pilar Jorge
Aquel escritor era tan impuntual, que llegó tarde a su propio suicidio.

Escritor suicida 96 - Francisco Costantini
Se suicidó para desde el mundo de los muertos escribir esa experiencia digna de un best-seller. Pero en el más allá no encontró editor para su obra. Un tema muy trillado ya.

Escritor suicida 97 - Carmen Carrillo
Cuando le diagnosticaron Alzhaimer decidió poner fin a su vida bebiendo una mezcla de whiskey, xanax y anfetaminas. Ya muerto y libre de todo padecimiento, recordó que debió escribir antes su epitafio.

Escritor suicida 98 - Carmen Carrillo
Harto de que la gente dijera que escribía sólo versos venenosos, el poeta deshojó todos sus libros y se tragó sus propias palabras.

Escritor suicida 99 - Sergio Gaut vel Hartman

Se suicidó infinidad de veces y otras tantas resucito. Escribió sus memorias y fue considerado un mediocre escritor de ciencia ficción. Fundó una religión y lo crucificaron; no resucitó. En el pecado está el castigo.

Escritor suicida 100 - Héctor Ranea
Tenía la novela mentalmente terminada. Escribiéndola notó que algo se chingaba en la trama, pero continuó. Recién cuando llegó al capítulo en que el protagonista mataba al autor, se dio cuenta del suicidio.

Escritor suicida 101 - Carmen Carrillo
Convencido de que su karma había sido limpiado, reencarnó como mujer, seguro de esta vez tendría una buena vida. Luego de haber sido Sócrates, Espronceda y Hemingway, renació una mañana soleada y lo bautizaron como Rosario Castellanos.

Escritor suicida 102 - Nanim Rekacz
Creyéndose fracasado y considerando vergonzoso suicidarse, contrató un asesino. Se arrepintió al saber que había ganado el concurso. entregaron el suculento premio post mortem a su viuda, amante del asesino.

Escritor suicida 103 - Carmen Carrillo
Nada hay que encolerice más a un escritor suicida, que sentir cómo se malogra una microficción en el momento justo en que la bala calibre .38 le taladra la cabeza.

Escritor suicida 104 - Héctor Ranea
Subió hasta lo más alto de un árbol bien alto. Arrojó el libro y el golpe aplastó a los personajes matándolos a todos. Era su autobiografía.

Escritor suicida 105 - Nanim Rekacz
No es cierto que se suicidara. Al ponerse de pie, tropezó con su barba luego de mil y una noches escribiendo sin parar.

Escritor suicida 106 - Nanim Rekacz
No es cierto que se haya suicidado. Se le secó el cerebro.

Escritor suicida 107 - Sergio Gaut vel Hartman
El escritor de ciencia ficción se suicidó de un modo original. Criogenizado hasta el año 75937, cuando los robots lo reanimaron murió asfixiado porque la atmósfera de la Tierra se había perdido en el espacio.

Escritor suicida 108 - Nanim Rekacz
Ese escritor insensato no quiso hacerse responsable por sus palabras y por eso se suicidó.

Escritor suicida 109 - Nanim Rekacz
Olvidó, simplemente, que estaba vivo.

Escritor suicida 110 - Carmen Carrillo
Cuando por fin logró dar con el libro de arena se dedicó a leerlo días y noches hasta que, enloquecido, hundió su cara en una historia de beduinos y dejó que el desierto se lo tragara.

Escritor suicida 111 - María Del Pilar Jorge
El escritor tuvo una pesadilla: soño que se suicidaba. Lo encontraron ahogado, en su cama.

Escritor suicida 112 - Sergio Gaut vel Hartman
Tenía muchas ganas de suicidarse para probar nuevas sensaciones. No tuvo en cuenta que sólo era un personaje y que el escritor había elegido asesinarlo para luego cortarse las venas en el baño.

Escritor suicida 113 - Nanim Rekacz
Dijo: "Me tomo cinco minutos y me tomo un té". Y esos cinco minutos duraron una eternidad. Así es la cicuta.

Escritor suicida 114 - Carmen Carrillo
Escribió el clásico "que no se culpe a nadie de mi muerte" y acto seguido, se colgó del árbol que estaba frente al consulado del país que le había negado asilo político para escapar de la dictadura.

Escritor suicida 115 - Carlos Feinstein
Sus propios fantasmas lo perseguían, para anularlos debía escribir sobre ellos. Lástima que no fue tan rápido.

Escritor suicida 116 - Sergio Gaut vel Hartman
Bebió el veneno y aprovechó el tiempo remanente para revisar la correspondencia. Había una inesperada carta de la Academia Sueca de Letras. La sorpresa del Nobel iba a ser doble, ese año.

Escritor suicida 117 - María Del Pilar Jorge
El escritor suicida se acostó en los rieles del ferrocarril. Pero no fue su día de suerte: los maquinistas estaban de paro.

Escritor suicida 118 - Nanim Rekacz
Quiso suicidarse, se fue a mirar Lost y desapareció.

Escritor suicida 119 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un torturador que escribió un libro sobre sus experiencias. Cuando le remordió la conciencia convocó a los sobrevivientes. Hagan lo que quieran, dijo. No le hicieron nada. Su suicidio no ha podido consumarse.

Escritor suicida 120 - Carmen Carrillo
Se suicidó porque nadie entendía lo que escribía. Ojalá hubiese aprendido griego clásico antes de ofrecerse como voluntario para abordar la máquina del tiempo.

Escritor suicida 121 - María Del Pilar Jorge
Ese escritor era tan infeliz, que se suicidó ahogándose en sus propias lágrimas.

Escritor suicida 122 - Sergio Gaut vel Hartman
Era un escritor militante y testarudo. Cuando lo arrojaron desde el avión al río, arrollado como un matambre, se las ingenió para suicidarse antes de tocar el agua, para no darles el gusto.

Escritor suicida 123 - María Del Pilar Jorge
El escritor se volvió loco, de tanto escribir historias de suicidas. Pero antes de que pudiera matarse, lo internaron en el psiquiátrico.

Escritor suicida 124 - Héctor Ranea
Es una buena forma de suicidio, pensó el escritor. Y empezó a reír. No llegó ni a la página 127.

Escritor suicida 125 - Antonio J. Cebrián
Cuando abrió Facebook y vio que sus compañeros habían escrito un libro entero de microficciones sin esperarlo, se ahorcó con el cable del ratón.

Escritor suicida 126 - Carlos Feinstein

Era un escritor frustrado, ni su familia leyó sus relatos. Deprimido acabó con su vida. La muerte lo recogió y le hizo firmar todos sus libros, antes de arrojarlo al infierno. Moraleja inútil: Cualquier lector es mejor que ninguno.

Escritor suicida 666 - Carlos Feinstein
Escribía tan mal, que el diablo lo devolvía una y otra vez. No todas las almas son igual de apetecibles.

Escritor suicida 128 - Antonio J. Cebrián
El espectro terminó de escribir El Libro de los Muertos, se cortó las venas y entonces... nació.

Escritor suicida 129 - Antonio J. Cebrián
Escribió una larga saga de historias de hechiceros que fueron best seller. Después escribió una novela de Ciencia Ficción…

Escritor suicida 130 - Carlos Feinstein
Escribió tantos libros y tan buenos, que nunca logró morir realmente.

Escritor suicida 131 - Antonio J. Cebrián
Tenía tantas ansias por publicar que se le ocurrió un epitafio y no encontró otra forma de sacarlo a la luz.

Escritor suicida 132 - Nanim Rekacz
Plantó un árbol, escribió un libro y tuvo un hijo. Luego, se suicidó. El árbol se secó, el libro juntó polvo en las bibliotecas y el hijo se pasó toda la vida tratando de perdonarlo, inútilmente.

Escritor suicida 133 - Antonio J. Cebrián
Ráfagas de metralleta le provocaron un Parpadeo agónico...

Escritor suicida 134 - Carlos Feinstein
Con miedo se paraba horas al borde del precipio. Indeciso.
Una Ráfaga, que duró menos de un Parpadeo, resolvió la situación.

Escritor suicida 135 – Mario Berardi
El escritor intentó suicidarse provocándose una terrible sangría. Sin embargo, en vez de morirse entró en coma.
—Nada de comas —se dijo, mientras borraba y volvía a escribir—. Esto es un punto final.

Escritor suicida 136 - Susana Duré
Terminó su novela matando al personaje principal. Su seudónimo no se lo perdonó jamás, lo asesinó y, dejando un sobre que decía "Sr. Juez" sobre la máquina de escribir, se suicidó.

Escritor suicida 137 - Antonio J. Cebrián

Escribió la mejor novela de la historia y se suicidó para elevarla, por póstuma, a la categoría de Obra Inmortal. La llevaba en el bolsillo de la chaqueta cuando lo incineraron.

Escritore suicida 138 - Carlos Feinstein
No quería matarse pero su editor necesitaba un best-seller para las ventas de verano. Para pasar el invierno, siempre hay talentos jóvenes.

Escritor suicida 139 - Susana Duré
Caronte miraba, alternativamente, al lago y al escritor que trasladaba hacia la otra orilla. Desde hacía dos días, los escritores eran los que mantenían a flote el negocio.
Siempre sucedía, días después que se anunciaran los premios Nobel.

Escritor suicida 140 - Susana Duré
—O me edita la novela o me mato —amenazó el autor, dirigiendo el arma hacia su sien.
El editor ya tenía decidido publicarlo... Pero el joven escritor no supo manejar la ansiedad.
La novela póstuma fue un éxito.

Escritor suicida 141 - Carlos Feinstein
Era un parásito extraterrestre que absorbía la energía mental de los escritores. Para sazonar su comida, obligaba a sus víctimas a leer estas minificciones.
Se había vuelto adicto a la comida picante y fuerte.

Escritor suicida 142 - Antonio J. Cebrián
Era tal su ansia de molestar que, cuando la pitonisa le vaticinó diez años más de vida, se suicidó para hacerle quedar mal.

Escritor suicida 143 - Antonio J. Cebrián
Era tan rápido escribiendo que, después de apretar el gatillo, fue describiendo las sensaciones que le causaba la bala al atravesar el cráneo…

Escritor suicida 144 - Susana Duré
Al regresar a su casa, encontró a su personaje principal en la habitación de su hijo, trepando furtivamente por el lomo de un ejemplar de Harry Potter.
Fue demasiado para él y se pegó un tiro en la frente...

Escritor suicida 145 - Javier López
Iba a publicar el "Manual del Buen Suicida. 100 Consejos Prácticos". Y nunca escribía sobre nada sin estar informado de primera mano.

Escritor suicida 146 - Nanim Rekacz
Creía que las balas se desviarían ante su cuerpo, sería inmune a todo veneno, los autos se harían a un lado para no atropellarlo y ninguna enfermedad lo consumiría. Pero no estaba preparado para sobrevivir al desamor.

Escritor suicida 147 - Nanim Rekacz
Cuando él se suicidó se desangraron el libro sin terminar, la comida en descomposición, la demanda de divorcio de su mujer sobre la mesa, las botellas vacías, las facturas sin pagar, la ropa sucia.

Escritor suicida 148 - Sergio Gaut vel Hartman
Escribía cuentos de seiscientas sesenta y seis palabras, pero nunca le dijeron que ese era el número de todos los cuentos que podría escribir. Cuando llegó al límite fue suprimido. Lo hicieron parecer un suicidio.

Escritor suicida 149 - Sergio Gaut vel Hartman
A punto de suicidarse notó que no lo hacía por propia voluntad, que estaba poseído. Escribió la palabra "veneno" en una hoja y la tragó. No pudo torcer el rumbo, pero se fueron juntos.

Escritor suicida 150 - Nanim Rekacz
Cuando él se suicidó, sus problemas aún seguían ahí.

Escritor suicida 151 - Nanim Rekacz
Temía tanto morir dejando una obra inconclusa que, al terminar el libro, se quitó, la vida. Sonreía.

Escritor suicida 152 - Nanim Rekacz

No tenía nada más que decir, más nada que escribir. Tomó el revólver con als manos y lo introdujo en su boca. Disparó.

Escritor suicida 153 - Nanim Rekacz
Los pies del escritor suicida 152 hubieran prefererido irse de ahí.

Escritor suicida 154 - Nanim Rekacz
Escribir lo angustiaba. Simuló su suicidio. Se fue a vivir a la cordillera, no escribe más, talla madera, encuentra formas y texturas. Las vende en la feria. Es feliz.

Escritor suicida 155 - Nanim Rekacz
Cuando escribía su última carta imaginó a su amada leyéndola y no pudo consumar el acto.

Escritor suicida 156 - Saurio
Me corté las venas, me tomé 42 pastillas para dormir y metí la cabeza adentro del horno con el gas abierto pero no hubo caso, no se me ocurrió nada para escritores suicidas.

Escritor suicida 157 - Saurio
—¿Puedo ser el último en suicidarme?
—No, hasta 199 no paramos.
—Pero mire que soy primo...
—No me importa de quién seas pariente, 199 o nada.
—Entonces, nada —dijo, y se pegó un tiro.

Escritor suicida 158 - Carlos Feinstein
Plan perfecto, con su suicidio promocionaría su obra. Sería recordado como un oscuro autor de culto. Pero elegió el momento inadecuado. Unos cinco minutos antes del apocalipsis. Ahora forma fila en la cola para juicio final como cualquier hijo de vecino.

Escritor suicida 159 - Sergio Gaut Vel Hartman
—Soy el escritor suicidado 199.
—¿A ver? —El recepcionista revisa la lista—. No, lo siento; le informaron mal. Usted es el 159. Tendrá que esperar.
—Y mientras, ¿qué hago?
—No lo sé, escriba algo, viva.

Escritor suicida 160 - Sergio Gaut Vel Hartman
—¿Otra vez? ¿Qué quiere ahora? Le dije que falta para el 199.
—Es que me suicidé, pero no siento nada.
El recepcionista resopla.
—Todos con la misma cantilena. Ya le aviso al escritor.

Escritor suicida 161 - Diego Martínez
Decidió asegurar su fama y la de su obra suicidándose. Dejó cartas, llamó a los medios. Una mujer policía lo convenció de abandonar la idea; se casaron... La novela amarilleó en un cajón. Nunca más escribió.

Escritor suicida 162 - Héctor Ranea
Su marido la cansó profetizándole fracasos con sus cuentos. Cuando la vio con un revólver en su boca, le dijo
-Ni el tiro del final te va a salir.
Esa vez se equivocó.

Escritor suicida XXX - Héctor Ranea
Después de escribir el guión de un film pornográfico, el escritor recordó cuándo fuera la última vez. Le alcanzó con siete pastillas. Fuertes, resultaron.

Escritor suicida 164 – Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea
Su mente brillaba pero no para escribir. Sólo era porque masticaba diamantes para el desayuno, expulsando el excedente como caspa. Cuando lo supo, se suicidó bebiendo leche de soja.

Escritor suicida 165 - Sergio Gaut vel Hartman
Dios ha muerto, dijo Nietzsche. Suicidado, agrego yo, gracias a su impericia como escritor. Primero fue el verbo, después puso millones de objetos indirectos y como al pasar se acordó del sujeto. Un chapucero.

Escritor suicida 166 - Sergio Gaut vel Hartman
No era escritor, por lo que le resultaba incomprensible su aparición en nuestros textos. Descubrió la verdad al llegar a la otra orilla. Caronte protagonizó el primer cuento. Siguieron las nornas, London, Gardel…

Escritor suicida 167 - Carlos Feinstein
Era un escritor de historias oscuras, con personajes torturados, y sangre y muerte en cada página. Como pena por su suicidio, sufre en carne propia, una y otra vez la vida de sus malogradas creaciones.

Escritor suicida 168 - Saurio
Es un poeta muy talentoso. Con decirle que se suicidó siete veces.

Escritor suicida 169 - Javier Lopez & Nanim Rekacz
El escritor suicida Nº 69 alcanzó una "pequeña muerte" y en el más allá, anda buscando la forma correcta de desenroscarse.

Escritor suicida 170 - Sergio Gaut vel Hartman
Aquel escritor eligió una forma complicada de suicidio. Escribió una novela en la que la protagonista se enamoraba locamente de él y luego lo dejaba por un barrendero. Desesperado, mordió un cable de electricidad.

Escritor suicida 171 - Javier López
La única salida a su miserable vida era que la transmigración lo reencarnara en algo que no fuera un escritor.

Escritor suicida 172 - Javier López
Mientras escribía un western, pidió prestada un arma.

Escritor suicida 173 - Javier López
No fue capaz de escribir ni una nota de despedida.

Escritor suicida 174 - Javier López

Sabía las consecuencias de no dormir, tomar tres litros de café por las noches y fumar cuarenta cigarrillos.

Escritor suicida 175 - Javier López
Irónico, tituló su obra inconclusa "Stop". Lo traspasó con su vehículo cuando se acercaba el mercancías.

Escritor suicida 176 - Javier López
Hermosa pira la de sus manuscritos ardiendo junto a la bombona abierta.

Escritor suicida 176.5 - Carlos Feinstein
Descubrió la realidad era falsa y unos sujetos le ofrecieron la opción entre la pastilla roja y la azul. Elegió la roja, llena de cianuro.

Escritor suicida 178 - Sergio Gaut vel Hartman
—¿Suicidarme con un revólver? ¡Estás loco! Eso no es digno de un escritor de mi calibre.
Y el Smith & Wesson del 38 escribió el epitafio en la sien del testarudo escritor de novelas policiales.

Escritor suicida 179 aprox. - Héctor Ranea
A quien pueda interesar. Me suicido saltando al otro lado.
Nota encontrada en el espejo del baño de la poetisa

Escritor suicida 10110100 - Carlos Feinstein
Golpeó a los editores, trompeó a los críticos, insultó a los lectores, y se apartó de sus amigos y familiares. Nadie era demasiado bueno para leer sus magníficas obras, ahora es cobrador en el peaje de la autopista.

Escritor suicida 181 - Nanim Rekacz
Se extravió en su imaginación frondosa y no supo cómo regresar.

Escritor suicida 182 - Carmen Carrillo
Al sustituir un lápiz por un arma el hombre se suicida y asesina al escritor.

Escritor suicida 176 reloaded - Carmen Carrillo
Se suicidó porque sus críticos lo tildaban de exagerado. Para hacerlo, bebió medio litro de cicuta y después se pegó un tiro mientras saltaba del octavo piso con una soga atada al cuello

Escritor suicida 184 - Nanim Rekacz
No puede considerarse suicidio: creía en la resurrección, la trasmigración de las almas y la reencarnación.

Escritor suicida 185 - Nanim Rekacz
No hallaron su cuerpo. Sobre el escritorio, la última hoja escrita, decía: "Yo soy la palabra".

Escritor suicida 186 - Nanim Rekacz
Los cadáveres apergaminados de todos los escritores suicidas tienen su sección especial y ocupan precisos espacios en los anaqueles de la mortuoria biblioteca siguiendo riguroso orden temporal y alfabético, con letras doradas impresos sus nombres.

Escritor suicida 187 - Carmen Carrillo

Sabiendo que a su rival le entregarían el Premio Nacional de Literatura, decidió suicidarse durante la premiación. Curiosamente, la novela ganadora terminaba así: derrotado, el escritor apretó el gatillo cuando el ganador subió al estrado.

Escritor Suicida 188 - Héctor Ranea
Esperaba las críticas con tranquilidad. Tenía la portátil navegando por todos los diarios, esperando los comentarios sobre la última novela. Cuando los vio, hizo que su globo aerostático estallara.

Escritor suicida 189 - Saurio
Escribió una secuela porno de "Los versos satánicos" y envió los 10.000 ejemplares de la primera edición a Irán y Afganistán.

Escritor suicida 190 - Héctor Ranea
En la novela, como suele suceder, mató al personaje principal. Años después, el crítico escribió un ensayo en el que demostraba que el protagonista era el escritor. Murió en el acto.

Escritor suicida 191 – Héctor Ranea
Sus tramas noveladas eran retorcidas y tenía conexiones anómalas entre sus obras. Tanto las enroscó que terminó sofocándose con ellas.

Escritor suicida 192 - Héctor Ranea
Después de escribir toda la noche, encontró un vampiro devorando sus personajes y no había hecho backup. Usó una camisa de fuerza como cuerda.

Escritor suicida 193 - Javier López
¿Para qué esperar más?. Su muerte ya no tendría sentido cuando acabara esta serie.

Escritor suicida 194 – Sergio Gaut vel Hartman
Había dejado pasar todas las oportunidades. Pensó y no se le ocurrió nada. El personaje ocupó su lugar frente al teclado y lo resolvió de un plumazo. Nadie se había suicidado antes asfixiándose con plumas.

Escritor suicida 195 - Héctor Ranea
En medio de la tormenta eléctrica, el escritor, terminado el mejor soneto, levantó su pluma. El rayo fue tan certero que el papel quedó apenas chamuscado. Del escritor no queda nada más.

Escritor suicida 196 - Nanim Rekacz
Se suicidó, luego de cincuenta años de trabajar en la funeraria, cansado de redactar los mismos textos sobre las lápidas, una y otra vez.

Escritor Suicida 197 – Héctor Ranea

El escritor de líneas de diálogo de películas porno no pudo escribir su carta de suicidio. Sólo sabía interjecciones y ¡Ay, mi Dios!. Dejó el dibujo de una gallina.

Escritor suicida 198 - Nanim Rekacz
Parece que los últimos escritores suicidas se niegan a aparecer... ¿Será que quien se suicida último, se suicida mejor?.

Escritor suicida 199 - Nanim Rekacz
Ciento noventa y nueve ficciones y ninguna flor...

sábado 15 de agosto de 2009

Compartir es bello 1 - 19 ráfagas escritas a dúo con mis amigos


Tiempo de cambios - Antonio J. Cebrián & Sergio Gaut vel Hartman
El anciano miró atrás por última vez y vio toda su vida pasada. Contempló el cuerpo nuevo y joven que lo aguardaba y sonrió. Ella ya se había vestido.

Inevitabilidades - Miguel Dorelo & Sergio Gaut vel Hartman
Al despertar, la princesa no esperaba encontrarse con semejante sorpresa. El príncipe era viejo, le faltaban casi todos dientes y olía a orines. Pero leyendas son leyendas. Suspiró y se dejó llevar.

Gatoletras – Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
Llevo a mi gato sujeto con una correa; no debe hacerse, pero en su pelaje hay frases, párrafos, libros enteros. Cada vez que alguien lo alza y lee, la realidad se transforma.

Lugares comunes - Francisco Costantini - Sergio Gaut vel Hartman
El sauce desenterró sus raíces y avanzó hacia ella. Nunca había experimentado en carne propia eso que se dice de la “lujuriosa vegetación”.

Pasatiempos - Susana Duré & Sergio Gaut vel Hartman
Teseo dijo que nada le gustaba más que remontar cometas y Ariadna ya no confió más en él.

Concretando proyectos - Carlos Feinstein & Sergio Gaut vel Hartman
Dyson siempre había sido introvertido, pero cuando finalmente puso en práctica su idea la galaxia entera lo miró con odio.

Desilusión - Oriana Pickmann & Sergio Gaut vel Hartman
La princesa no puedo dormir aquella noche; no podía creer que lo que había estado aguardando durante un siglo era nada más que eso.

Pop corn - Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Un avión estalla en el aire y los cuerpos se abren al sol como palomitas de maíz doradas y blancas; todos siguen viendo la película por el resto de la eternidad.

Racha nefasta - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
En aquellos días, la narrativa estaba de luto; murieron el cuento policial, la novela histórica y el relato costumbrista. El cuento fantástico estaba en coma y la microficción intentó suicidarse.

El que guarda tiene – Saurio & Sergio Gaut vel Hartman
Se estaba muriendo. Los médicos le habían dado sólo unos meses de vida. Pero él, ahorrativo, los guardó en un cofre hermético y no los dejó salir. Le duraron doce años.

La realidad es siempre un accidente – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
Testarudo personaje de novela, no escuché a los que me decían que sólo existo en la ficción… y aquí me tienen, hospitalizado tras chocar contra un hecho.

Amnesia – Rafael Vázquez & Sergio Gaut vel Hartman
Las desmemoriadas no guardan relación con el lugar visitado, hablan de otros espacios, momentos, gentes… Los souvenirs del olvido se venden en cualquier farmacia.

Irrestricto – Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
Derogaron la ley de la gravedad y la segunda ley de la termodinámica porque limitaban el poder divino. A partir de ahora la entropía se vende en los supermercados y nadie tiene sobrepeso.

Ladrón – Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Llegué a un lugar llamado quimera, utopía, delirio... hay pan casero, queso, casas confortables y agua pura. Aquí, los que le roban palabras a la mujer amada reciben, como premio, un beso.

Repostería sexual – Saurio & Sergio Gaut vel Hartman
—A falta de pan, buenas son las tortas —dijo ella, mientras se desnudaba. Y agregó: —Además, el francés murió en su ley, acuchillado, pero este budinazo parece duro, como todos los galeses.

Ficción especulativa - Antonio J. Cebrián & Sergio Gaut vel Hartman
Corrió en dirección a ella, esta vez, nada en el mundo lo pararía. El espejo opinó lo contrario. A sus espaldas, la mujer lanzó una sonora carcajada.

Efectos impensados - Susana Duré & Sergio Gaut vel Hartman
Cuando alguien escribe sobre aviones que estallan en el aire, hace ficción de alto vuelo con resultado explosivo, lo que produce un efecto catastrófico en el ánimo de los lectores.

Intercambio – Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
Ella era caníbal y él, vegetariano. Ella devoraba sus órganos y miembros de a poco mientras él disfrutaba imaginándolos transformados en abono para su huerta.

Operación – Adolfo Leguizamón & Sergio Gaut vel Hartman
Ante la gravedad de la crisis global, los médicos anularon la ley respectiva. Los pobres —nadie les avisó de la medida— subieron flotando como globos y se perdieron en el espacio.

Ilustración:

Antoine Bouvard, nacido en St. Jean-de-Bournay, Francia, 1870-1955

jueves 30 de julio de 2009

25 parpadeos del 30 de Julio que pueden provocar potentes ráfagas en insólitos lugares de Pekín en fecha indeterminada



Uniparentalidad numerosa - Nanim Rekacz
Soñaba con ser despertada por el beso de un príncipe, pero, al abrir los ojos, sus siete hijitos eran los únicos que estaban ahí.

Noche de Brujas - Antonio Cruz
Cegado por el pánico, desenfundó el arma y disparó repetidas veces sobre el monstruo. Nadie le había dicho que esa noche era hallowen.

Móvil Da Vinci - Sergio Gaut vel Hartman
Escribe una microficción en un teléfono móvil. A continuación abre El código da Vinci en la página 87 y lee este mensaje: “¿Vienes a cenar, querido?

Un cambio de rubro - Sergio Gaut vel Hartman
Las princesas de los cuentos, hartas del Príncipe Azul, indujeron a Perrault a dedicarse a la narrativa erótica. Ahora son las felices protagonistas de la novela El burdel de las princesas.

Ramón Gómez de la Serna
Escribir con lápiz es marcar sólo la sombra de las palabras.

Bruno Henríquez
El encapuchado nunca se quitó la capucha. Llevaba tanto tiempo encapuchado que ya no se acordaba de su rostro.

Javier López
Por la noche no encendía las luces. Usaba las cortinas para no dejar pasar la oscuridad.

Javier López
Aprendo cada día lo que no se debe hacer, decir, pensar, desear, sentir. Llegaré a ser sabio, por omisión.

Aceite primigenio - Héctor Ranea
Los olivos milenarios aún dan aceite, aunque quien bebe debe enfrentar sueños con torturas que los habitan que no dejan escapar a los incautos. Se mantiene en secreto de quién son esos olivos.

Ñandú - Héctor Ranea
En el averno, un ñandú que dejé cojo se ocupará de picar en mis ojos los gusanos que crecerán en ellos día tras día.

Advertencia VII - Saurio
La ingestión de esta ráfaga puede resultar perjudicial para su salud. Por favor, escúpala ya mismo.

Rafael Vázquez
Cuando le impuso las manos, el ciego pudo ver, mas con una sutil huella dactilar en todo. Jesús acostumbraba firmar sus milagros.

José Luis Zárate
La muerte visitará algún día a la muerte.

José Luis Zárate
Distrae la vista, que el público no vea lo que hace la otra mano. Houdini escapó de este cuento y sólo dejó atrás la letras de su nombre.

Oriana Pickmann
Tengo buena suerte en el juego. Pero cada vez que apuesto mi corazón, pierdo.

Oriana Pickmann
Tánatos engaña al desesperado entregándole la promesa del sueño eterno.

Santiago Eximeno
Vaya, he olvidado las tijeras, susurró la Parca, y el anciano agonizante maldijo en dos lenguas muertas.

Santiago Eximeno
Ven a mis brazos, decía mi abuela, pero los cerraba antes de que yo llegara, abrazando al otro nieto, ese que nunca tuvo.

Razones inversas – Manuel Pérez Báñez
Si el sueño de la razón produce monstruos, el sueño de los monstruos producirá medias, terceras y cuartas razones.

Al vuelo – Manuel Pérez Bañez
Tal vez los pájaros vuelen para recordarnos que existe el aire.

Anonimato - Olga A. De Linares
El viento, como un cartero diligente, me trae un papel. Con letra despareja alguien pide auxilio. Pero el viento no conoce al remitente, y juntos compartimos una angustia inútil y destemplada.

Solipsismo - Olga A. De Linares
Le dijeron que no podría dejar su huella, que ya todo estaba hecho. Meditó largamente esas palabras. Luego, buscó la trama de la realidad.
Y comenzó a deshacerla.

Carmen María Hernández
La tierra está llena de polvo de estrellas fugaces. Aspira profundo y pide un deseo.

Maniquies – Jacinto Deleble
La escalera de mano, vacía, permanece apoyada sobre el escaparate de la tienda, y la anoréxica desciende los peldaños reflejados.

Recordar – Jacinto Deleble
Nunca imaginó que su propio ectoplasma tuviera tantas cicatrices. Algún otro fantasma le explicó: Nadie escapa ileso a la memoria.

viernes 24 de julio de 2009

17 parpadeos trasnochados del 24 de julio


Rafael Vázquez
El fantasma llevó un susto de muerte cuando miró el mundo a través de mis ojos.

Nueve vidas - José Luis Zárate
Cada gato tiene nueve vidas. Y cada uno de nosotros vidas pasadas. Matemáticamente, en algún momento todos fuimos gatos.

Naif – Euge Fluir
Siempre le tentó a Zoe participar en una orgía. Tuvo el ingenio de armar una obra teatral similar a "La lección de anatomía" utilizando la improvisación. Cumplió su sueño sin que nadie la reprendiera… hasta fue aplaudida.

Final - Sergio Gaut vel Hartman
Controlaba la prótesis con su mente, tal como utilizaba sus brazos antes de perderlos en el accidente. Un día descubrió que podía controlar la mente de los políticos. El mundo duró otros tres días.

Alada satisfacción - Nanim Rekacz
Ciento un pájaros volando y mis manos felizmente vacías.

Religiosamente - Carmen Carrillo
El sastre suspendía diariamente su labor a las 6 p.m. para decir la oración de la tarde. Al terminar el rezo, decía: “Bendito seas ahora y siempre, por los hilos de los hilos, amén”.

Aviso - Antonio Cruz
Liquido soledad de cien años. Por informes, dirigirse a Macondo. Preguntar por Aureliano Márquez o Gabriel Buendía.

Ramón Gómez de la Serna
Tenía ojos de botón bien cosido.

Bruno Henríquez
La computadora es el espejo mágico de nuestra era, siempre nos dice donde está la belleza, pero no siempre queremos creerle.

Carmen María Hernández
No alcancé a manifestarle mi deseo antes de que se desvaneciera su sonrisa fugaz.

Estelar - Jacinto Deleble
Espirales en torno a sus estrellas forman los agujeros blancos que predicen pero no logran ver los habitantes de la materia oscura.

Cadena gourmet - Martín Gardella
Con la boca llena de plumas, el gato observa, desde el estómago, los dientes afilados del bulldog, que se baten en duelo mortal, con las garras poderosas de un cocinero chino.

Velocidad - Javier López
En el tren a toda velocidad me viene un pensamiento extraño. Tan extraño que no es mío. Es del pasajero que viaja delante.

Crónicas desangeladas 18 - Manuel Pérez Báñez
En Otoño, los ángeles mudan de alas. Mientras tanto andan desangelados y mezclados con los humanos.En este periodo es cuando mas vulnerables son a las tentaciones de la carne.

Como Otelo - María del Pilar Jorge
El amante celoso perseguía imaginarios rivales, tal como el Quijote atacara los molinos de viento.

Noches boreales - Oriana Pickmann
Hay deseos, pero no astros a los que pedírselos.

Pasión - Héctor Ranea
Necesito agua de todas las fuentes para armar un licor que rejuvenezca el retrato de Dorian Gray.

miércoles 15 de julio de 2009

41 Ráfagas, casi al mediodía de un 15 de julio


Actos creativos 2 - Nanim Rekacz
Los humanos han creado gran variedad de dioses, incluso algunos que no se les parecen.

Fatalidad - Sergio Gaut vel Hartman
Atrapada entre dos espejos, la imagen no tarda casi nada en convertirse en un ser humano real.

José Luis Zárate
En las caracolas pequeñas escuchas lagos.

Rafael Vázquez
Principio metafísico de incertidumbre. Las almas no pueden conocer el más allá porque su naturaleza modifica lo observado.

Despedida II - Antonio Cruz
Augurando el adiós, el desamor cayó sobre ellos como una filosa espada.

Amigo - Héctor Ranea
El caldeo recibió con estupor la noticia del diluvio. Duda aún hoy de que su mujer y su amigo se hayan perdido en él y sospecha una infidelidad culposa.

Juez - Jacinto Deleble
Condenó al misántropo a prisión, al insociable al exilio, entregó al masoquista al verdugo y absolvió por falta de pruebas al asesino.

El libro - Alejandro Ramírez Giraldo
Me es imposible pensar con ese libro a mi lado. Él termina pensando por mí.

El tonto del pueblo - Daniel Frini
Cada 28 de diciembre lo mismo. Bromas, bromas, bromas. El que ríe último, ríe mejor. La fiebre de Marburg, mortal y sin cura, es fácil de disimular en el tanque de agua comunitario.

Crónicas desangeladas 14 - Manuel Pérez Báñez
Cuando limpiaron el cuadro de los Fusilamientos de Goya, aparecieron más muertos tras las capas de barniz: todos los ángeles de los mártires que fueron sorprendidos en el fuego cruzado.

Carmen María Hernández
En el bosque secreto cada árbol es un misterio. Los silencios echan profundas raíces, la poca información se va por las ramas...

Ramón Gómez de la Serna
El tapón del champán es como una bala fracasada.

Despedida III - Antonio Cruz
Era el adiós. El amor se había perdido en la sinuosidad de sus almas hasta quedar muerto.

Javier López
No encuentro una óptica donde vendan gafas de luna.

Había una vez 2 - Olga A. De Linares
Había una vez un amor empeñado en ser eterno. Romeo y Julieta dieron la vida para demostrar que era posible. La mayoría prefiere amores menos exigentes.

Pesadilla - Jacinto Deleble
La telaraña ante el farol proyecta sobre su cama un atrapasueños de sombra. Amanece y en la tela, embebida y ya muerta, su alma.

Oriana Pickmann
Los peces tienen el corazón entre espinas.

Año tras año 12 - Adriana Alarco de Zadra
Llanto de dolor, frío invernal, hambre insaciable. Un año tras otro vamos arrastrándonos por las calles vacías cubiertos de harapos. ¿Cuál será el año feliz para nosotros?

Medidas adecuadas – Sergio Gaut vel Hartman
Los expertos en inversiones encontraron la solución al problema de la crisis global. Invirtieron la Tierra y todos los pobres —a los que no se les avisó que se sujetaran— cayeron al espacio.

Bruno Henríquez
Lo primero que sorprendió al extraterrestre fue descubrir que la Tierra estaba habitada. En segundo lugar que sus habitantes se consideraban inteligentes.

Año tras año 11 - Adriana Alarco de Zadra
Llevo un fardo con ideas: no hay dinero ni joyas ni perlas ni diamantes. Sólo ideas que son buenas o malas, deliciosas o perversas, sembradas en medio de las horas.

Cuidado - Daniel Frini
Mientras leés esto; alguien, detrás tuyo, apresta una daga para degollarte.

Lo siento mucho - Olivier Gechter
—No lo entiendo —declaró Dios—. Limpiaba mi arma cuando el Big Bang se disparó por sí mismo.

Santiago Exímeno
Por la noche el bebé no duerme nada. Llevamos así una semana. Estamos preocupados, más desde que le salieron alas y revolotea por el cuarto.

Ramón Gómez de la Serna
Un paso más en la evolución del bombero, y se convertirá en buzo. ¡Pero eso tardará por lo menos diez mil años!

Intrusa - Nedda Gónzález Núñez
Unos ojos redondos y somnolientos me miran desde el fondo de la tetera. El Sombrerero y la Liebre huyen despavoridos ante mi impúdica sensatez. Me voy, y el pobre lirón quedará abandonado a su suerte.

Bruno Henríquez
Si en lugar de mirarnos los pies miramos al horizonte comprenderemos que el bosque amenazante que nos impedía el paso no son más que arbustos en el fondo de un valle.

Carmen María Hernández
Tenía profundos deseos: se los pedía a las estrellas de mar.

Velocidad - Susana Duré
Jesús había pasado tan, pero tan apurado caminando sobre el río, que sólo había quedado humo sobre el agua.

El poblado - María del Pilar Jorge
En ese pueblo de casas blancas y techos parejos, transcurren los días, jugando los niños, cantando los viejos. Mientras, ese sitio edificado con cuentos crece y crece y abarca el universo.

Sin ofender - Mery Larrinua
La felicidad suprema en el cielo, alcanzada despues de la muerte, ¿será como un orgasmo permanente?

Lector lesivo - Javier López
No acabé de leer el libro. Para los personajes, fue una muerte prematura.

Crónicas desangeladas 16 - Manuel Pérez Báñez
Cuando los ángeles se enamoran, se le caen las alas y les crece el sexo. La cuestión es acertar el género.

Oriana Pickmann
En el ritmo de nuestros corazones está escondida la música de nuestras almas.

Inoportuna - Alejandro Ramírez Giraldo
Reconozco que es un genuino acto de amor... pero en el lugar equivocado. ¿¡Cómo se atreve a grabar TE AMO, LUIS en una enorme piedra y ponerla en el jardín de mi esposa!?

Cuerda tensa - Héctor Ranea
¡Clac! Puerta que se abre y cae. ¡Zap! Cuerda que comienza a estirarse. ¡ZZZs! Sigue estirándose la cuerda. ¡Crac! Se quiebra el cuello.

Amor no consumado en un bar - Nanim Rekacz
Le dijo “te quiero”, declarándole su amor. La moza le trajo un té. Le dio vergüenza aclararle el error; lo bebió, dejó propina, y se fue.

Rafael Vázquez
Cansada de verse sólo en los ojos de sus amantes, la vampira se teje un espejo de pupilas.

Doble identidad - Laura Elisa Vizcaíno
Después de una noche de fiesta el Príncipe despertó sin acordarse de nada, pero al eructar estuvo seguro de que nadie lo había besado, con tristeza el sapo siguió saltando.

Suicidio - José Luis Zárate
La sombra encendió la luz.

Patos - María del Pilar Jorge
Los patos se escapan de la charca, chillando alborotados. Los alimento con bizcochuelos recién horneados...

martes 7 de julio de 2009

Parpadeos encadenados de Zárate, Ranea y Gaut vel Hartman


Jose Luis Zarate
Llueve en Buenos Aires. Escribo. Sigue lloviendo. Escribo. No para de llover. Escriglubglub.

Sergio Gaut vel Hartman
Nado ferozmente. Llego a México. El aire es seco, muy seco. Mi cuerpo se apergamina. En mis entrañas quedan los cuentos que no llego a escribir. Los arqueólogos del futuro me abren en canal y los descifran.

Héctor Ranea
Las microficciones dispersas se unieron bajo la lluvia, se subieron desde el pie del escritor en Buenos Aires y lo ahogaron mientras escribía y escribía.

Jose Luis Zarate
La autopsia del escritor reveló los cuentos que no había escrito. Pero las pruebas de laboratorio las llenaron de faltas de ortografía.

Sergio Gaut vel Hartman
Las faltas de ortografía reveladas cuando se realizó la autopsia del escritor se organizaron formando un nuevo idioma y los cuentos que no había escrito aparecieron en los precipitados de las sustancias usadas en las pruebas de laboratorio.

Héctor Ranea
Escribe novelas con microficciones ensortijadas por conexiones anómalas. Tanto están enmarañadas que cuando las publica, los libros se enrollan en todo lo que encuentran. Incluidos lectores anónimos.

Sergio Gaut vel Hartman
Aquellos escritores, separados por un abismo de tiempo y distancia, produjeron cientos de ficciones diminutas e invisibles que se hundieron en las profundidades de un mar moribundo. Pasaron los eones y aún no han sido redescubiertas.

Héctor Ranea
La audacia del alquimista logró extraer, de los libros enroscados, una gran historia que nunca será contada. La alquimia, todos lo sabemos, tiene dos esencias: la intrepidez y el secreto.

Ilustración: pintura de Mitchell Glantzman.

sábado 27 de junio de 2009

89 ráfagas tardías del sábado 27 de junio


Ilustración: “Los pastores de Arcadia”
Nicolás Poussin (1594-1665)


Ramón Gómez de la Serna
A las tijeras les sacaron los ojos otras tijeras.

Ardides de las musas - Rafael Vázquez
A menudo las musas inspiran a los críticos para alentar a los escritores.

Rescate - Susana Duré
Al abrir la caja negra del avión, los peritos tropezaron con dos personajes sobrevivientes de la catástrofe.

Atómico - Javier López
Al Creador nadie le dijo cuando empezó el Proyecto Universo que debería estar construído con átomos. Desde entonces lleva empeñado en la tarea, y las partes que había hecho toscamente, las tapó con agujeros negros.

Crónicas desangeladas 22 - Manuel Pérez Báñez
Algunos papás ángeles son muy cucos: dejan a sus angelitos en las cunas de los humanos. Si te dicen que tu hijo tiene carita de ángel, desconfía pues de tu paternidad.

Epitafio - Alejandro Ramírez Giraldo
¡Auxilio, me enterraron vivo!

Premonición - José Luis Zárate
Con que nostalgia veo el presente.

Memoria - Carmen Carrillo
Con razón los agujeros negros están siempre in crescendo. Cada vez que alguien olvida, contribuye a su grandeza.

Adriana Med
Conozco a muchas personas como yo, pero ninguna como la que veo todos los días frente al espejo.

Obediencia - José Luis Vasconcelos
"Creced y reproducíos", dijo Pitágoras. Ni tardas ni perezosas, las tablas de multiplicar fueron las primeras en acatar aquel mandato.

Alejandro Bentivoglio
Cuando Augusto Monterroso despertó, aún lo seguían plagiando.

Rafael Vázquez
Cuando morimos, soñamos. Sueños que continúan solos, sin nadie ni nada que los sueñe.

Antonio Mora Vélez
Cuando despertó, el dinosaurio se había comido todas las microficciones y se disponía a comérselo a él para que lo dejaran morir tranquilo, abrasado por el fuego de la piedra que cayó del cielo.

Remedando – Sergio Gaut vel Hartman
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, tapado por miles de microficciones que plagiaban el texto de Monterroso sin el menor pudor.

Más plagios - Carlos Feinstein
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí, con unos gruesos anteojos, leyendo y ordenando una a una todas las microficciones que plagiaban el texto de Monterroso, incluyendo esta que estaba separada a un costado.

Rafael Vázquez
Cuando se quedan en blanco, las musas hacen papiroflexia con las nubes.

Arrogante - Oriana Pickmann
Decía que hablaba consigo mismo porque le gustaban las conversaciones inteligentes.

Ramón Gómez de la Serna
Después de comer alcachofas el agua tiene un sabor azul.

José Luis Zárate
Después del incendio de la Biblioteca de Alejandría hubo tres generaciones de eruditos de cenizas.

Especulando - Sergio Gaut vel Hartman
Dice la imagen en el espejo: —¡Agárrenlo! El verdadero soy yo, él es el reflejo.

Ateo - Javier López
Dios no existe. No tiene perfil en Facebook.

Secuencia - Nanim Rekacz
Dudar, es humano. Durar, es divino.

Advertencia IX - Saurio
Efectos secundarios conocidos de la lectura de esta ráfaga: Mareos, vómitos, diarreas, homosexualidad y un vuelco hacia ideologías neoliberales.

Instruído - Oriana Pickmann
El animal más culto de la selva es el león.

Amélie Olaiz
El camino que se recorre de ida no es el mismo si se regresa por él, hasta podríamos perdernos y es que lo que se percibe al volver es distinto.

Certeza - Héctor Ranea
El gato está. Eso es seguro, pensaba Schrödinger mientras abría la caja, sólo para descubrir que alguien le había afanado el gato.

Ramón Gómez de la Serna
El hielo se ahoga en el agua.

Oriana Pickmann
El músico ya no era solamente esquizofrénico. Era esquizofónico.

Javier López
El sicario siempre supo que la muerte tenía un precio.

Ramón Gómez de la Serna
El ventilador afeita el calor.

Rafael Vázquez
El viento, en los esqueletos de las sirenas, produce hermosas y atractivas melodías.

Madonna - Héctor Ranea
Ella lo deseaba con pasión, él quería mantenerse puros para retratarla. La luz trataba su piel como describen las escrituras. No previó que la lujuria se abriría paso por las pupilas. Hoy llaman al resplandor misterio.

Santiago Exímeno
Ella se está duchando. Yo la observo en silencio. Cuando acaba, le acerco la toalla. Después me marcho, antes de que recuerde que vive sola.

Javier López
Envian un lobo a la luna. Aúlla contra el suelo.

Presentación - Daniel Frini
Es de noche. No hay luna. Tengo dos años. Mamá y papá están contentos. El rey Herodes les pidió que me llevaran a su palacio.

Universo fraudulento - Javier López
Esas estrellas son mucho más viejas de lo que aparentan.

Advertencia V - Saurio
Esta ráfaga no es apta para consumo humano. Si la leyó por error, despídase de sus parientes y amigos porque no hay antídoto contra ella.

Friends - Sergio Gaut vel Hartman
Estaban hablando animadamente de sex en el living de la house cuando de pronto el televisor explotó; hubo una ráfaga de luz y aparecieron en la isla. Nadie se rió.

De punta - Nanim Rekacz
Estás afilada, dijo, y se clavó una palabra en el costado.

Javier López
Era un cíclope tuerto.

Día de la Madre - Santiago Exímeno
—Felicidades, madre —dijo Norman.
—Gracias, hijo —respondió Norman, y sonrió.

Advertencia IV - Saurio
Habiendo ráfagas el propietario no se responsabiliza por los accidentes ocasionados en el uso de los parpadeos.

José Luis Zárate
Hartas del fuego, las polillas decidieron sentirse atraídas por la oscuridad, pero ahora, cada vez que topan con la noche, arden.

Una saludable precaución - Gina Picart
Hay que tener cuidado con los espejos, a veces uno está distraído y toma su reflejo por el de otros...

Ramón Gómez de la Serna
Hay un momento en que el astrónomo, debajo del gran telescopio, se convierte en microbio del microscopio de la luna que se asoma a observarle.

La pared - Héctor Ranea
Hay una pared roja que muestra el paso del río. Éste no se ve, pero no quiere decir que no fluya. Cuando no se lo mira, el río está.

Fiesta en el espacio – Sergio Gaut vel Hartman
Invitamos a todo el mundo para que viniera a la fiesta de la Estación Espacial Internacional, pero el rechazo fue unánime cuando dijimos que la bebida la poníamos nosotros.

Rafael Vázquez
Jesús no calcula bien el efecto de sus milagros sobre el espacio-tiempo y extingue a Dios.

Cucaracha - Héctor Ranea
La cucaracha llamada Héctor se encuentra con Joyce, Whitman, Kafka, Salgari y millones de otros. Todos metamorfoseados como Samsa. —¡Qué bueno encontrar nuestro destino de escritores! —exclamaron al unísono.

Javier López
La luna trataba, inútilmente, de reflejar los últimos rayos de un sol ya extinto.

Max Goldenberg
La saña de comer lasaña. ¡Qué hazaña!

Paranoia - Oriana Pickmann
La sombra se sentía perseguida por su humano.

Dama - Héctor Ranea
La dama azul paseaba por el patio azul en la tarde apenas negra. Apenas podía moverse Frida en su corsé de acero con lágrimas de veras. Apenas podía moverse pero lo hacía por un poema.

Emergencia - Susana Duré
Las azafatas, expertas en situaciones límite, propusieron una tormenta de ideas para intentar un aterrizaje de emergencia. El comandante lo juzgó literamente peligroso y dio por finalizado el relato con el avión a medio caer.

Lágrimas culpables – Héctor Ranea
Las lágrimas entibian lúbricamente los labios de una mujer

Oriana Pickmann
Las secretarias que más trabajan son las de los dictadores.

Perdón Belgrano - Max Goldenberg
Lava la bandera mas la lavandera se queja: "no se lava la bandera". Tiene razón.

Rafael Vázquez
Le obligaban a trabajar mientras dormía. Le inducían horribles pesadillas para que produjese energía, que cargaban en baterías.

Imposible - Antonio J. Cebrián
Le pedí a Dios: —Dígame un entero que, elevado al cuadrado dé 2.
Dios, para evitar comprometer su omnipotencia, cambió las leyes lógicas, susurrándome el resultado un nanosegundo antes de que el Universo desapareciera.

Javier López
Le pusieron una pistola en el pecho. Pero rechazó el implante.

A cuatro manos - Susana Duré
Los autores habían dejado activado el piloto automático de las microficciones, pero la turbulencia hizo que se mezclaran entre sí.

Ramón Gómez de la Serna
Los bostezos son oes que huyen.

Javier López
La muerte es un mal rato, pero se pasa pronto.

Ramón Gómez de la Serna
Los ríos no saben su nombre.

Oriana Pickmann
Mataban el tiempo destrozando relojes.

Javier López
Nadie se acercaba a la química, porque solía tener reacciones explosivas.

Esas llaves - Mery Larrinua
No soporto ese ruido de llaves….usalas…o tíralas…

Más que humanos - Sergio Gaut vel Hartman
Nos pusimos tan gestálticos que un día, distanciados del mundo y sus trivialidades, construimos un nuevo universo sin pasas de uva.

Bajo el sol - Daniel Frini
—¡Mirá mamá, me han salido pústulas nuevas!
—Hermosas, hija; pero no te quedes a la sombra; que es el mediodía y es la mejor hora para aprovechar la radiación solar.

Ser bipolar - Nanim Rekacz
Para "ser rico" es necesario su opuesto: "ser pobre". Eliminados los seres pobres que se consideraron causantes de la crisis global, esta se transformó en crisis de identidad para los sobrevivientes.

Luz - José Luis Zárate
Pocos recuerdan que la luz la creamos sólo para enmarcar la oscuridad.

Amor amnésico - Alejandro Ramírez Giraldo
—¡Por favor, traigan la pastilla que ya está olvidando que me ama!

Nadie - Oriana Pickmann
Pregunté si había alguien ahí. Desde el fondo de la habitación me respondieron que no.

Pulidor - Sergio Gaut vel Hartman
Pulamos, pulamos, dijo Francis Poulenc... y convirtió una sinfonía en una pulonesa.

Placero - Daniel Frini
Qué porquería. Estoy podrido de limpiar de sangre las veredas de la plaza, porque a este pueblo de mierda se le ocurre festejar el día de los inocentes matando a todos sus chicos. Mirá: más tripas.

Javier López
Reía sin parar, porque el chiste contenía una paradojajaja.

Roles - Nanim Rekacz
Si la ciencia está al desnudo, la religión está vestida y la política, disfrazada. La literatura juega a ser modista.

Atajo - Carmen Carrillo
Si pasas diez horas fuera de casa es como si oficialmente no vivieras aquí, así que te ahorras la terapia.

Doble engaño – Héctor Ranea
Soy el falso dios de los falsos profetas.

Desespero - Esteban Dublín
Su vida pendía de un hilo. Cuando no aguantó más, dejó el circo.

Hidalguía - María Fabiana Calderari
Subastaban ideales en una antigua posada.
—Invertid —dijo un ingenioso hidalgo—. Provechoso es quedar armado caballero.

Santiago Exímeno
Tengo un rottweiler de tres cabezas. Cuando lo saco a pasear, las ancianas se montan en sus escobas y sus gatos bufan y huyen despavoridos.

Orquesta de directores en homenaje a Beethoven - Nanim Rekacz
Todos batían la batuta y una perfecta partitura insonora se agitaba en el aire.

Fiasco - Sergio Gaut vel Hartman
Tras divorciarse, decidió pasar una luna de miel consigo mismo. Embarcó en un vuelo que lo llevaría a una isla desierta, pero el avión estalló en el aire y murió sin consumar su soledad.

Condolencias - Javier López
Se sintió muy afectado por su muerte. Por su propia muerte.

Ramón Gómez de la Serna
Un tren de mercancías que pasa es el etc. etc. etc. etc. etc. en movimiento.

Culpa - Sergio Gaut vel Hartman
Un divulgador presentó la ciencia al desnudo ante un gran auditorio. La religión, también presente, se excitó tanto que tuvo que buscar un confesionario de guardia para expiar su pecado de pensamiento.

Subdesarrollo del superhéroe - Saurio
Yo quería ser el Increíble Hulk pero apenas me alcanzó para ser el Inevitable Gil.

Vericuetos – Sergio Gaut vel Hartman
Unos monos con navaja atacaron a los inermes monos de Kubrick, que fueron defendidos por el enorme King Kong, para beneplácito de las autoridades chinas, que acababan de recuperar el enclave.

sábado 20 de junio de 2009

66 Ráfagas, unas de aire y otras de metralla, seleccionadas por Javier López


Start - Francisco Costantini
En el principio eran ceros y unos.

Despedida I - Antonio Cruz
Fue un adiós desigual. Sólo ella miró atrás.

Abecegrama en las ruinas - Álvaro Valderas
Alrededor brotan cardos churruscados, delicadísimos, ennegrecidos; fueron grandes heredades indígenas, jardines kilométricos. La lluvia moja niños ñoños, organizados pandilleros que rompen sus troncos. Una voz wagneriana, xenófoba, yuxtapone zéjeles.

Santiago Exímeno
Usted no es mi esposa, dije, pero ella me besó y me llevó al dormitorio y no paraba de hablar y a mí no me gusta discutir con desconocidos.

Santiago Exímeno
Dos niños en el bosque. Un centenar de árboles hambrientos conscientes de su presencia, borrando los caminos, ahogando sus llantos.

Santiago Exímeno
El bebé llora, otra vez. Pierdo los nervios, golpeo a mi hijo, a mi mujer. Al otro lado de la pared, los vecinos tratan de calmar al bebé.

Santiago Exímeno
No era un muñeco. No era desmontable. Era tu hermano pequeño, por amor de Dios. Y no, lo que has hecho no se puede arreglar.

De oído - Jacinto Deleble
El orador fijó a su hilo de voz una interrogación, la lanzó al auditorio y pescó otro anzuelo… una corchea atada a un hilo musical.

Cohecho - Jacinto Deleble
"Te deseo", escribió el poderoso al dorso del cheque en blanco. La juez lo tomó y anotó en el lugar de las cantidades su teléfono.

Petroglifo - Jacinto Deleble
—¡Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra! — proclamó el dinosaurio, y de las alturas Alguien lanzó un meteorito.

Carmen María Hernández
Bajo un humor sombrío se refrescan las discusiones acaloradas.

Carmen María Hernández
La sombra del árbol muerto echa raíces en la tierra de nadie.

Carmen María Hernández
Los viejos lobos se hicieron a la mar para estar más cerca de la luna llena.

Carmen María Hernández
El genio vivía prisionero de la lámpara, de lo contrario haría lo mismo que las estrellas que prometen cumplir deseos: fugarse.

Crónicas desangeladas 3 - Manuel Pérez Báñez
Los papagayos son ángeles que un día atravesaron el arcoíris.

Crónicas desangeladas 4 - Manuel Pérez Báñez
El Ángelus es la hora del “party” de los ángeles adolescentes.

Crónicas desangeladas 20 - Manuel Pérez Báñez
El Salto del Ángel es una reserva natural donde los ángeles desencantados se suicidan de forma acrobática.

Había una vez 1 - Olga A. De Linares
Había una vez un sueño, que de tanto esperar a hacerse cierto, se volvió pesadilla y asfixió al soñador. Los sueños desesperados suelen volverse impiadosos.

Había una vez 3 - Olga A. De Linares
Había una vez una mano. Y, en alguna parte, había otra esperándola. Juntas, inventaron la caricia, hirieron de muerte a la soledad, volaron juntas.

José Luis Zárate
A veces el olvido manda cartas.

Verano - José Luis Zárate
Regresan, alegres, bronceadas, las golondrinas.

José Luis Zárate
Como los cachorros, los monstruos bajo la cama crecen.

José Luis Zárate
Morirse se le estaba haciendo costumbre.

Obituario - José Luis Zárate
Un error de imprenta hace que viva 10 años más.

José Luis Zárate
Siempre honrado y correcto se iba de sus camas dejándoles intacta la soledad.

Las armas del sexo débil - Carmen Carrillo
A las mujeres deberían encarcelarnos. Poseemos armas de seducción masiva.

Miedo a la oscuridad - Carmen Carrillo
No es que le tema a la oscuridad, es que me aterra quedarme a oscuras y a solas conmigo misma.

Ramón Gómez de la Serna
Los chinos escriben las letras de arriba abajo como si después fuesen a sumar lo escrito.

Ramón Gómez de la Serna
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.

Ramón Gómez de la Serna
En la noche helada cicatrizan todos los charcos.

Ramón Gómez de la Serna
Aquel despacho olía a libros malos.

El fantasma más viejo - Daniel Frini
Desorientado, no se encuentra entre los de su especie. El fantasma de un cavernícola muerto hace veinte mil años en Lascaux, en plena Edad de Piedra, no sabe nada de sábanas y cadenas.

Mártir - Daniel Frini
El 28 de diciembre del 300, siendo Dioclesiano emperador; después de sufrir en el potro por su constancia en la fe, y mientras lo descarnaban con garfios; dijo Rogaciano:
—Bueno, muchachos, como joda ya está bien.

Rechazo – Daniel Frini
—Andate, ya no te quiero— dijo. Y el fantasma dejó para siempre el ángulo superior derecho del espejo que ella había heredado de su abuela.

Retrasado - Sergio Gaut vel Hartman
Tras el brainstorming, un personaje distraído encontró todas las ficciones cerradas y ningún cuento donde pasar el resto de su vida. Me apiade de él y escribí esta microficción para que tuviera donde alojarse.

Admiradora - Sergio Gaut vel Hartman
—Oh, es usted el famoso escritor Fulano Mengánez; creí que se había muerto.
—En efecto, señora, he muerto, y ahora usted puede verme porque le acaba de ocurrir algo muy parecido.

Pasaje – Sergio Gaut vel Hartman
Encontrar la forma de pasar de un universo a otro no siempre tiene recompensa; uno puede caer en el nuestro.

Rafael Vázquez
Observadas al microscopio, las gotas de agua conservan los reflejos de todos los paisajes en los que han estado.

Rafael Vázquez
Las abejas succionan a las mariposas posadas en las flores.

Rafael Vázquez
Tal era la pericia del papiroflexista, que tomando el pájaro de la jaula, lo extiende y desdobla hasta formar una perfecta hoja de papel.

Rafael Vázquez
Durante los parpadeos, soñamos sueños fugaces, inconscientes, de unas pocas décimas de segundo.

Rafael Vázquez
Dios crea a Adán de una sola vez. Moldea a Eva durante años, repasando los senos turgentes, retocando los invitadores muslos...

Rafael Vázquez
Sin expedientes ni informes médicos, Jesús amputó al leproso la pierna equivocada.

Políglota - Alejandro Ramírez Giraldo
Leo en siete lenguas, hablo en cuatro y escribo en dos. ¿Y para qué me sirve eso en esta maldita soledad?.

Alejandro Ramírez Giraldo
Lázaro, levántate y deja de fingir.

Alejandro Ramírez Giraldo
Sonámbulo, el dinosaurio aplastó al soñador.

Alejandro Ramírez Giraldo
-Watson -dice Sherlock Holmes-, la próxima vez mejore su coartada.

Colección - Héctor Ranea
Sir Humphrey tenía una colección insuperable de huesos de dinosaurios. Los jueves a la noche organizaba concursos para reconstruirlos que, a veces, terminaba con algún muerto en la concurrencia. Pero eran tan divertidos.

Equilibrio - Héctor Ranea
El funámbulo da su paso trescientos veinte en la soga. Llevaba un mes ahí, haciendo frente a una tempestad y a cien policías. De pronto, una mariposa en el Pacífico aleteó. Último llegó el cuerpo.

Encuentro - Héctor Ranea
La niña momificada parecía dormida desde ayer. Nos miramos con una visitante para encontrar que a cada uno le había quedado clavada la imagen en un ojo diferente.

Socia - Héctor Ranea
Todo fue bien con la rata arriba del techo, mientras los poemas que me dictaba apenas se publicaban. Cuando gané un premio, vino a reclamar su parte. Obviamente, la maté. Pero ahora ya no escribo nada.

Ciudad imposible - Héctor Ranea
Bajo cierta ciudad europea que prefiero mantener en secreto, se guardan todas las cartas perdidas. Como nadie las reclama, son clasificadas, leídas por autoridades subterráneas y guardadas en cámaras a la espera del reclamo.

Elefanta - Héctor Ranea
La alimentación transgénica ha logrado que los elefantes alimentados en base a carne de ratones y soja sean inmunes a la fobia común de los paquidermos por los roedores.

Turbina - Héctor Ranea
Después de engullir un halcón, la turbina del C-130 se cebó y quiso más, dedicándose a darse un festín de gansos canadienses. En ese frenesí, perdieron la vida los pilotos e incontables tanques de guerra.

Bruno Henríquez
Todos los misterios se reducen a la ignorancia de algo sencillo.

Javier López
Era feliz, del verbo engañarse.

Empate - Javier López
Acabaron los dos muertos.

Naufragio - Javier López
Me hundo en mi almohada.

Adriana Med
¿Sabes cuál es tu único problema? Haber nacido. Lo demás, son figuraciones tuyas.

Insuficiencia cardíaca - Oriana Pickmann
No puedo quererte más.

Método Inductivo - Oriana Pickmann
Primero lo descuartizó. Luego procedió a quitarle la vida.

Gastronomía - Oriana Pickmann
Dícese del arte de comer estrellas.

Oriana Pickmann
El futuro imperfecto del verbo amar tiene el teléfono de algunos abogados en su agenda.

Lenta-mente - Oriana Pickmann
Sigo sin entender.

Oriana Pickmann
Eros duerme. Morfeo toma sus flechas y crea sueños de amor.

Una noche en el museo - Saurio
—Señor Monterroso, ya se lo dije mil veces: esta es la sala de paleontología, no un dormitorio.

Imagen: Abstracto de Victor Vasarely

jueves 18 de junio de 2009

Algunos parpadeos de Héctor Yánover




- ¿Me da algún libro de Kafka? No me importa cuál. Sólo quiero saber por qué dicen que este es un país kafkiano.

Homero murió sin saber que había escrito La Iliada para equilibrar la balanza frente a tantos que murieron seguros de haberla escrito.

- ¿Me da Antología?.
- ¿Antología de qué?
- ¿Cómo? ¿Hay muchas?

- Yo - dice Borges. Y cree que habla de él.

- ¿Tiene un libro que se llama Fe de erratas?
- ¿Es una novela?
- No debe ser. Me lo encargó un muchacho que estudia.

- ¿Tiene algo de Orígenes?
- ¿Orígenes de que?

- ¿Qué tiene de Jean Cocteau?
- La enciclopedia del mundo submarino

- ¿Tiene El informe de Gorky de Jorge Luis Brodie?

- ¿Este Tom Sawyer está completo o han hecho una versión cumplimentada en éste?

- Dígame - decía esta señora -, ¿qué estupideces me va a recomendar hoy?

- De van Gogh he leído tanto que ya me tiene cansada. Le conozco su vida íntima y el final de su vida también.

- ¿Tiene Crimen y castigo del Doctor Jeckyll?

La única diferencia entre el cielo y el infierno es que en el cielo se lee poesía y en el infierno te la explican.

- ¿Tiene diccionario inglés-español, español-inglés?
- Sí.
- ¿Y están traducidos?

Se supone que todo libro tiene, al menos, dos lectores: el que lo escribe y el corrector de pruebas. Pero no pasa de ser una suposición.

- ¿Tiene un libro de halconcitos?
- ¿Qué es eso?
- Bichitos de garrapiña.

Esta otra clienta viene con una misión específica:
- Mi hija me pidió que le envíe una serie de clásicos griegos. Estuve mirándolos pero son todos más viejos que Cristo. Yo quiero, pobrecita, llevarle también algunos de ahora.

Actualmente, si no sos un poco esquizofrénico y un poco psicópata, te volvés loco.

- Un libro que se está vendiendo mucho ahora es la Historia de la estupidez humana.
- ¿Tiene idea de la temática?

Tomados de Memorias de un librero

martes 16 de junio de 2009

Parpadeos gautianos puros y otros no tan puros


Imposible - Sergio Gaut vel Hartman
Renunció después de la novena clonación: la incapacidad para hacer huevos fritos sin romper la yema pasaba de un cuerpo a otro.

Deshoras - Sergio Gaut vel Harman
—Ay, hijo. ¡Qué horas de llegar! Son las cuatro. ¿Vienes comido?
—Sí, madre —respondió el muchacho—. Cené con unos muchachos haitianos. Elogiaron mi intelecto.
—¡Es que tienes un buen cerebro!
—Eso dijeron.

Secreto – Sergio Gaut vel Hartman
La biblioteca del Vaticano guarda incontables documentos clasificados. Pero ninguno lo es tanto como el acta de matrimonio de Jeshua ben Josué y María de Magdala.

Variante astronómica - Nanim Rekacz & Sergio Gaut vel Hartman
Cuando se casaron, como eran dos seres luminosos, dulces y ardientes, en vez de irse de luna de miel, se fueron de sol de azúcar quemada.

Proceso - Carmen Carrillo & Sergio Gaut vel Hartman
Crearon un cerebro mecánico y lo atiborraron de fórmulas matemáticas. Al finalizar el proceso, cayó en un profundo sopor y empezó a roncar. Habían olvidado programar al hemisferio izquierdo como dominante.

Suplantación – Antonio J.Cebrián & Sergio Gaut vel Hartman
Tras resistir en silencio las desventuras del Apocalipsis, Belcebú exclamó con amargura: —Mentiroso advenedizo… En el fondo estabas deseando hacer también mi parte…

Modesta contribución extemporánea - Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman
Éstas son las herramientas de la creación, dijo el Demiurgo al Golem. Pueden usarse al principio, al final o en el medio, o sea, en cualquier parte, pero con convicción.

Sección de espectáculos - Sergio Gaut vel Hartman
Brillante presentación del Coro Polifónico de Mudos en la Escuela de Sordos "Ludwig van Beethoven".

41 RÁFAGAS: VARIACIONES SOBRE MONTERROSO PARA BLOOMSDAY - Héctor Ranea


Héctor Ranea se selecciona a sí mismo

1. Tema Principal
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

2. Tema reverso
Cuando despertó, no estaba allí.

3. Sátira
Cuando despertó, aún dormía.

4. Sinceramiento
Cuando despertó, se dio cuenta de lo que había hecho el dinosaurio.

5. Paradoja
Cuando despertó, el dinosaurio dormía.

6. Chifle
Nada obsta para despertar, salvo el dinosaurio.

7. Cambalache
Todavía dormía cuando el dinosaurio bailó.

8. Rifle
Cuando despertó, el rifle anunció al dinosaurio.

9. Clave
El dinosaurio no se durmió.

10. Canon cangrejo, con variación
Cuando el dinosaurio despertó, Monterroso ya había desayunado.

11. Death by Dinosaur
Cuando Monterroso murió, el dinosaurio seguía allí.

12. Mandíbulas
Cuando el dinosaurio tragó al durmiente, dejó de estar ahí.

13. Animalito de dios
Cuando Tarzán miró Pal Ul Don, los dinosaurios rajaron de ahí.

14. Ohne Worte

15. Sencillo
No despertó.

16. La novia del dinosaurio
Ella no se movió, pero estaba despierta.

17. Paz romana
Cuando Tiberio despertó, el dinosaurio ya estaba muerto.

18. Heráclito y Monterroso
Nunca te despertarás con el mismo dinosaurio a tu lado.

19. Pretencioso estafador
Déle Monterroso, siga soñando.

20. Tango que le hiciste mal
Cuando terminó de bailar el tango, ella estaba dormida con el dinosaurio.

21. Naranjo en flor
Primero hay que saber dormir, después soñar, después amansar los dinosaurios que se despiertan a tu lado.

22. Escena
El dinosaurio despierta y se encuentra a su lado, de él.

23. Nihil Obstat
Nadie va a saber qué le hizo el dinosaurio antes de que despierte.

24. Condena
Cuando despertó, ya estaba en la hoguera.

25. Tortura
Cuando señaló al difunto, ya estaba muerto.

26. Cuarto de ciento
El anterior fue el 25, pero nadie llegó a verlo.

27 Felis silvestris catus
A pesar de que ya estaba el dinosaurio allí, el gato no despertó.

28. Leonardo en muchas palabras
Cuando Leonardo levantó la vista, la Monna Lisa había sido devorada por el dinosaurio.

29. En cierto sentido
Los que duermen encuentran demonios.

30 El cielo con las manos
Cuando Prometeo llegó, el águila ya estaba ahí.

31. Edipo
Cojeando llegó, la madre ya estaba ahí.

32. Leucipo
Lo que es, es. Lo que no es, no es. Lo demás, es dinosaurio.

33. El dinosaurio de Nietzsche
Cuando Nietzsche despertó, el Anticristo ya estaba ahí.

34. De cuervos
Cuando Poe comenzó el poema, el cuervo se lo cagó.

35. A uno de tres docenas
Mala pata, podría haberse despertado con una garota.

36. Finale
A pesar de haber despertado, no reconoció al dinosaurio.

37. Tema
Cuando desperté, Monterroso ya me había puteado.

38. Presto
A un paso de despertar, siguió durmiendo.

39. ¿Cuándo termina?
A la enésima vez que despertó y el dinosaurio seguía ahí, se calentó y se fue.

40. Ahora sí
La vida empieza a los cuarenta. Me voy a dormir y a soñar con dinosaurios.

42. Salteadita
Cuando el dinosaurio despertó, él estaba ahí.

41. Tema
Cuando despertó, el dinosaurio estaba ahí.

FINE

lunes 8 de junio de 2009

Nanim Rekacz: 25 ráfagas al mediodía


Borrachas de amor - Nanim Rekacz
Después de cierta graduación alcohólica las jovencitas perdían la memoria y la virginidad. Por eso siempre hacían el amor por primera vez. Y lo olvidaban…

Luz, cámara, acción detenida - Nanim Rekacz
Una foto instantánea es un microrelato sin palabras.

La experta - Nanim Rekacz
Me dijo que los hombres son atractivos, interesantes y deseables, hasta que tienes la oportunidad de conocerlos. Y se alejó, sola, con femenina sombra.

Insensatez - Nanim Rekacz
Todas las verdades cabían en un grano de arroz. Por error, fueron devoradas. Ese es el origen de la ignorancia, el hambre y la culpa.

Contrasentido - Nanim Rekacz
Después de inspirar, es vital expirar.

Dijo la piedra - Nanim Rekacz
Me reconozco con espíritu aventurero, capacidad de asombro y aburrimiento fácil.

Dos puntas - Nanim Rekacz
El laberinto tiene una sola abertura. Entrar o salir es una denominación arbitraria para el acto de dar el primer paso. Dudo.

Amorlágrima - Nanim Rekacz
Nube que tocas, lluvia se vuelve.

Cuestión de estilo - Nanim Rekacz
Hay vidas microficciones, vidas novelas, vidas de cuento y vidas mudas y...

Ajenidades - Nanim Rekacz
Cortarse una oreja... cortarse una esposa. Tenemos partes descartables sin las cuales podemos vivir y sin embargo, las ajenidades suelen ser las que nos completan.

Candidaturas testimoniales - Nanim Rekacz
Si no asumen, ¡que los arresten!

Fellatio - Nanim Rekacz
Mordía limones y pronunciaba ácidas palabras. Luego, masticando vidrio, mi discurso se volvió transparente. Hoy, lleno de vino mi boca para embriagarlo con mis besos. Mañana introduciré una antorcha encendida en mi garganta.

Sueño cumplido - Nanim Rekacz
Cuando el despertador sonó ella ya había muerto. Por fin no había fracasado en su intento de suicidio.

Intervalo - Nanim Rekacz
Dentro de media hora mi otro yo, tal vez el verdadero, despertará de mi sueño. Tal vez mañana éste yo recuerde lo que el otro hizo. Por un instante... ambos coexistirán e intentarán la eternidad.

Pecado - Nanim Rekacz
Confieso que la eternidad es frágil como un suspiro, como un aletear de párpados, y sabe a saliva nocturna.

Corpus Efímero - Nanim Rekacz
Soy memoria. Creo ser y no se trata más que transitorio agrupamiento de moléculas. El olvido es antimateria. Hacia ahí voy, indefectiblemente me desintegro.

Inopia - Nanim Rekacz
El pasado es recuerdo; el futuro, espejismo. Sólo hay presente para la muerte. Pero ésta, lo ignora.

Anagnórisis - Nanim Rekacz
Al abrir los ojos constató que estaba ahí. Cerrarlos no sirvió de nada. La conciencia ya lo había atacado y se desplazaba, invasora, por los neurotransmisores.

Aislamiento voluntario - Nanim Rekacz
Como nadie iba a visitarlo, se dirigió a la casa de alguien. Allí estaban todos y ninguno lo saludó. Decidió ser ermitaño para justificar honrosamente su soledad.

Punto final - Nanim Rekacz
Mientras dormía era todo, hacía todo. Al despertar, sólo era un paciente sin memoria y su cuerpo, una carcaza inútil. Salido del coma, prefirió el punto final.

Afirmación o duda - Nanim Rekacz
Los agujeros negros no son más que cloacas y este mundo, apenas, detritus del otro.

Filosofía acuática - Nanim Rekacz
Hay que dejar fluir, y fluir también. Si se confluye, se fluye juntos; y si no, cada cual por su veril.

Soledades alternativas - Nanim Rekacz
Inútilmente intenté fugarme de la vida que me había tocado. Como no lo logré, expulsé a todos los otros.

Luego, existo - Nanim Rekacz
La casa vecina tiene césped; la mía, piedras. Allí, flores; aquí, mi perro. Las plantas no hablan cuando les hablan; el perro ladra aún cuando estoy en silencio. Él sabe que estoy aquí.

Epidermis, pared, distancia, horario, costumbre, ley, cuenta bancaria, calificaciones, patria, oxígeno, axialidad – Nanim Rekacz
El hombre se creía libre pero, simplemente, ignoraba sus muros.

Duda pecaminosa - Nanim Rekacz
El pecador que reconoce sus pecados, ¿es un buen pecador?

martes 2 de junio de 2009

47 parpadeos machazos (no lo somos, pero somos muchos)


El duelo - Marcos Zocaro
Dudó una y otra vez antes de disparar. Hasta creyó que la duda lo mataría; pero lo que finalmente lo mató fue la bala del otro.

Nostalgia - José Luis Zárate
Aunque nunca las hayamos tocado siempre hay un momento en que recordamos cómo eran las cosas cuando teníamos hadas.

Otoño - José Luis Zárate
Inexorables, se deshojan las bibliotecas.

José Luis Zárate
El mnemonista de la Biblioteca de Alejandría recuerda cada palabra de los libros quemados, si sólo pudiera ponerlas en el orden correcto...

Ausencia notable - Guillermo Vidal
Pienso que el espanto viene de esa mirada ausente que habla de la muerte y de las ofertas, con palabras que secan el mundo sin que una hoja caiga. Guardo silencio bajo protesta.

Merced orgullosa - Guillermo Vidal
Muchos guantes dejé en el suelo porque los desafíos son mi fuerte y soy capaz de matar por una coma o una palabra fuera de foco. Porque soy capaz de tipiar la muerte, hoy paso.

Rafael Vázquez
Dobla la hoja sucesivas veces, hasta que los pliegues forman exacta una paloma que alza el vuelo, sin saber bien su papel.

Rafael Vázquez
Creó un tipo de escultura imperceptible a los sentidos, pero la extravió.

Rafael Vázquez
Yo no veía la muerte, pero los demás la veían rodeándome cada instante. En vez de saludarme me daban directamente pésames y condolencias.

Advertencia VI - Saurio
No deje este parpadeo al alcance de los niños. Tiene tendencias pedófilas.

Advertencia VIII - Saurio
Absténgase de mantener relaciones sexuales durante la lectura de este parpadeo.

Advertencia X - Saurio
Usted no está aquí. Váyase.

Culebra ciega - Héctor Ranea
Quiso entrar en casa. La eché de un puntapié. Ella respondió transmutándose en la vara de Absalón que se transformó en una cobra anteojuda. Como era miope, zafé por poco. Eso sí, quedé sin casa.

Lugar común - Héctor Ranea
Felices y contentos, nos encontramos en la plaza, al fondo del valle. Todos. Cuando nos quisimos acordar, éramos demasiados y comenzamos a asfixiarnos. 

Flamenco - Héctor Ranea
Apenas deshielan los lagos someros del Sur, aparecen los flamencos rosados, plumosos y suaves haciendo escala vaya a saber para dónde. Se sabe de un chico que montó uno y apareció en una laguna en Cuba.

Raúl Sánchez Quiles
Escucha, hijo mío: mañana serás huérfano.

¿Tranquilo? – Raúl Sánchez Quiles
Tranquilo. Pase lo que pase, digan lo que digan, hay una cosa segura: mañana volverá a amanecer. Otra cosa es que tú lo veas.

Posta de celular - Sarko Medina Hinojosa
¡Su nuevo celular u-pod 30024 puede reventarle el acné mientras le escanea la epidermis para saber cuanta grasa puede comer antes de que le salga otro grano!

Te amaré hasta el fin de los tiempos - Sarko Medina Hinojosa
—Dime que me amarás hasta tu último aliento —exigió él.
—¡Lo haré! —respondió ella.
Él le cortó el cuello y le dijo: —Estoy satisfecho.


Procedimientos legales - Magnus Dagon
El actor no debió imprimir su mano en el paseo de la fama. Gracias a ello obtuvieron sus huellas dactilares.

Macrobotánica - Magnus Dagon
Fue una semilla y no un meteorito lo que hace tantos años cayó en Tunguska.

Javier López
Le regalaron una cámara de fotos y siempre hacía la misma: fotografiaba su propia nariz.

Javier López
La fealdad a veces tiene éxito, principalmente cuando va unida a una fortuna económica importante.

Javier López
Convenció al portero para que le dejara entrar. Ya estaba en el cielo.

Declaración de desamor - David Lagmanovich
Crees ser mi poema definitivo, pero sólo eres una errata.

Bruno Henríquez
El extraterrestre se paró frente a la computadora. Al fin alguien con quien hablar de cualquier cosa pensó la computadora mientras lo hipnotizaba con un videojuego.

Bruno Henríquez
El temor a una invasión extraterrestre es injustificado, no porque esta no pueda existir sino por que temer no resuelve nada, claro que no temer tampoco.

Bruno Henríquez
El extraterrestre no tenía dinero, ni tarjeta de crédito, ni objetos que pudiera vender, por lo que comenzó a alquilar el platillo para viajes al interior, hacer mudadas, traer viandas del campo y hacer excursiones a la playa los fines de semana.

Ramón Gómez de la Serna
¿Y si las hormigas fuesen ya los marcianos establecidos en la tierra?

Ramón Gómez de la Serna
Ningún pájaro ha logrado sacar las manos de las mangas de las alas, salvo el murciélago.

Ramón Gómez de la Serna
Pingüino es una palabra atacada por las moscas.

Error – Sergio Gaut vel Hartman
Si tratas de tomarme en serio harás que, inevitablemente, me descostille de risa.

Visión aguda - Sergio Gaut vel Hartman
La poesía es como el traje nuevo del emperador: si miras con atención verás que allí no hay nada.

Reciprocidad – Sergio Gaut vel Hartman
Un provocador no hace las cosas que le gustan sino las que molestan a otros.

Devolución de gentilezas - Martín Gardella
Apenas la noche se vuelve silenciosa, el niño entra a la ratonera, sigilosamente, para cambiar el pequeño diente del ratón dormido, por un pedacito de queso gruyere.

El lavado - Martín Gardella
Cada vez que lavo mi automóvil, imagino que se borran, mágicamente, cada uno de los pecados mortales que cometí sobre él.

Mi casa nueva - Daniel Frini
Lindo el ranchito. Viga central del ojo propio, techo de paja de ojos ajenos.

Tres cerditos - Daniel Frini
— ¿Y nosotros qué hicimos?— dijo el mayor
— ¿Se fijaron en las gallinas? — dijo el mediano
— ¡O las vacas! — dijo el menor
El dueño del chiquero, cara de lobo, decidió sacrificarlos. Por temor a la gripe

Costumbres raras - Daniel Frini
— ¡Ahí viene otra vez!¡escóndanse! — dijo el sapo más viejo
— ¡Te llena la jeta de saliva! — acotó un sapito
— ¡Repugnante! — sentenció el sapo educado
La princesa, etérea y radiante, iniciaba su ronda habitual de besos.


Giraluna – Esteban Dublín
Por fin, después de múltiples señalamientos de sus compañeros y de noches enteras de frío y de revolución esperando que le mostrara su otra cara, la luna lo miró. Desde esa noche, dejó de llamarse girasol.

Necesidad- Esteban Dublín
Para conservar su empleo como profeta, no le quedó más alternativa que hacer un free lance como sicario.

Héroe - Esteban Dublín
Al ver lo que vivía su patria, ideó una revolución. Trató de desenvainar su espada, pero no pudo moverse, el mármol que lo cubría de pies a cabeza lo detuvo en seco.

Amor - Carlos Drummond de Andrade
El amor dinamita el puente, y manda al amante a que pase.

Interpretación - Andrés Diplotti
—Noé, ¿no te dijo Dios bien clarito que iba a inundar el mundo y que tenías que construir un arca?
—Sí, pero el sacerdote me explicó que era todo una metáfora.

Andrés Diplotti
Era un planeta tan pobre que, en vez de girar sobre su propio eje, giraba sobre un eje prestado.

Andrés Diplotti
—Mirame a los ojos —dijo la chica robot. En el fondo de sus pupilas vi, trémulo, un PowerPoint.

El dinosaurio - Ricardo Bernal
Cuando se durmió, el dinosaurio todavía estaba dentro del sueño.

sábado 23 de mayo de 2009

Esta noche las chicas parpadean... 47 veces


Escribir - Luisa Valenzuela 
Escribir escribir y escribir sin ton ni son es ejercicio de ablande. En cambio el psicoanálisis no, el psicoanálisis es ejercicio de hablande.

Inutilidad - Nanim Rekacz
En esa biblioteca permanecían prolijamente ordenados por tamaño y color, todos los textos extraviados en el tiempo. El bibliotecario, hijo del hijo del hijo del hijo del primer bibliotecario, como todos sus predecesores, era analfabeto.

La otra comedia - Paola Cescon
Mortalmente desconsolado, la encuentra flirteando, muy fresca, en el Canto I. Para Beatriz, habitar siglos de Paraíso se había tornado un Infierno.

Efecto mariposa - Lilian Elphick
Seré la mariposa que se posará en tu mano, mientras escribes de  seres ficticios. Seguirás aleteando en tu amarillo frágil hasta rozar la garra de un monstruo. Ese será tu único instante de realidad.

Adriana Alarco de Zadra
Lo superfluo me confunde. Cuando logro librarme de los objetos que no uso y que llenan mi espacio vital, suspiro aliviada, me siento liberada y puedo llegar a concretar mi pensamiento.

Baba Jing - Patricia Kieffer
Noche. Reflejos plateados sobre las  montañas iluminan el valle encantado. Algo, alguien, los crea. Giro suavemente el rostro para verlo. No lo veo fuera. Está dentro. Soy la causa. El mundo es mi reflejo.

Raro - Giselle Aronson
En mi cuerpo se han desarrollado conexiones extrañas: Cuando me depilo las cejas, estornudo. Cuando lloro, cambian de color mis ojos. Cuando te veo, tiemblo.

En la tundra de la cama - Emilia Cuevas
Quise ser una ráfaga en tu vida, pero dejé que me convirtieras en una tormenta en tu cama. Ahora que se heló, quiero zarpar.

Oriana Pickmann
Con la miel, la luna atrapa estrellas como si fueran moscas.

Manejando el mundo con sombras - Amélie Olaiz
Quienes saben dicen que con la sombra del cuerpo se manejarán las computadoras del futuro.

La respuesta - Lilian Elphick
Estaba el maestro de zazen meditando en el campo. Sólo una vaca pastaba a unos cuantos metros de él. “Om”, dijo el maestro. “Mu”, contestó el animal, alcanzando el nirvaca.

Refugio - Olga A. De Linares
Cuando despertó juntó los pedazos de la noche y creó un refugio para todos sus sueños, incapaces de soportar la cruda luz del día.

Suavidad - Patricia Kieffer
Ella se desliza sobre la pátina de hielo, hasta el agua. En un solo movimiento hunde su garra, engancha un salmón y lo atrapa entre sus colmillos. Venciendo su propia hambre, se lo ofrece al osezno.

Son - Giselle Aronson
Hay palabras a las que no se las lleva el viento, hay palabras que son el viento.

Luisa Axpe
Salió, caminó desencajado y regresó a la caja con alivio.

Adriana Alarco de Zadra
De niña vivió en un silencio obligado para no molestar al padre mientras escribe cosas serias. Paseaba, en punta de pies, entre altísimos estantes repletos de libros hasta que la consumió tanta sabiduría.

Creatividad - Patricia Kieffer
Tomó la sangre de su enemigo y la esparció sobre la verde hierba. Crecieron las flores, volaron las aves, salió el sol. El cuadro estaba terminado.

Lola Cárdenas Luque
Tú no me conoces. Yo puedo ver a través de ti. Pondré fin al viaje que no debiste iniciar y, al salir, cerraré la puerta contigo dentro.

Cuatro reinos – Fiona Stagaard
A lo largo del otoño, aquel árbol fue quedando desnudo. Ya entrado el invierno, no obstante, un príncipe ruso le regaló un abrigo de marta cibelina y un anillo de diamantes para su mejor rama.

Magia nihilista - Lola Carreño
Nada por aquí, nada por allá.

Intimidades de una joven rubia - Amélie Olaiz
Alicia se encerró en un libro para acariciarse el cuerpo. Su sonrisa nos confirmaba que, gracias a tan pródiga imaginación, ella viviría por siempre en el país de las maravillas.

Responsable - Olga A. de Linares
Aquella mariposa no se atrevía a volar. No quería ser la causa de ningún trágico evento meteorológico.

Carmen Carrillo
Cada cabeza es un basurero y algunos, son basureros radioactivos.

El escritor - Roxana Heise Venthur
Antes de convertirse en personaje de su propia obra, alguien ya había escrito la trama de su vida, un lector fanático deseaba canonizarlo y un prestigioso editor redactaba su epitafio.

Adriana Alarco de Zadra
Pasó años de su vida aprendiendo, por osmosis, los muchos sucesos históricos, fantásticos, mitológicos que pueblan las mentes de las civilizaciones. Era un ratón de biblioteca.

Haiku - Patricia Kieffer
Tibio vapor. En un cuenco pequeño espera el té.

Rutas y caminos 2 - María del Pilar Jorge
Las rutas se extienden como víboras, convergiendo y emergiendo de la ciudad que las atrae, las llama, las atrapa, para luego, sin piedad, convertirlas en rutinarias avenidas y mansas calles. 

Obsesiones - Alba Omil 
Soñé que me besaban; era sólo el latido de tu nombre que esa noche se durmió entre mis labios.

Oriana Pickmann
Los fantasmas se sentían atormentados por aquel humano en la casa.

Adriana Alarco de Zadra
El consumismo la obligó a comprar lo innecesario hasta que no pudo respirar y murió aplastada entre lámparas y electrodomésticos inservibles, divanes con las tripas afuera, ropa demasiado pequeña y altos de cremas y detergentes.

Lunas - Lola Carreño
Las lunas, fans de los planetas, giran envolviéndolos en elogios de luz y de sombras.

Oriana Pickmann
El viejo ahuyentaba la vejez a bastonazos.

Recurrencia - Olga A. de Linares
Por culpa de esa pesadilla en la que se veía convertida en filósofo chino, la mariposa terminó gastando una fortuna en psicoanálisis.

Nanim Rekacz
La intrínseca volatilidad de las páginas y sus contenidos me genera angustia existencial. Hay un nuevo padecimiento psiquiátrico fruto de la desaparición de perfiles en distintos portales, por ejemplo.

Anabel Rodríguez 
Ojos de copla buscan dueñ@ para revivir romances malditos. Contacto: Quicio Mancebía 333

Adriana Alarco de Zadra
Las casas que amé fueron cayendo por su propio peso, por el pasar de los años o por otras construcciones horrendas que se edificaron encima. No importa, puedo amar otra vez.

Honores - Olga A. de Linares
No voló hacia la llama por distracción o porque fuera tonta, sino porque siempre había soñado con un funeral al estilo vikingo.

Oriana Pickmann
Era una mujer maniática de la limpieza. No soportaba ni que la Luna tuviera polvo.

Aprendizaje 3 – Nanim Rekacz
Después de recitar la verdad absoluta el maestro le dijo al alumno: 
—Repítela.
Y el alumno eructó una mentira.

La recepción - Julieta Lomelí
Sin embargo prometí asistir a la tertulia. Hay gente de negro aguardando en el otro patio, allá sí es horrible. Me esperan, por primera vez soy la invitada de honor. La esquela anuncia mi nombre.

Desvaríos - María del Pilar Jorge 
Las parpadeantes luces nocturnas alumbran el sendero de los sueños.

Pedido - Giselle Aronson
—Sólo te pido una cosa —susurró ella cuando descubrió que él se había propuesto quitarle la ropa.
—Lo que quieras.
—Que parezca amor. 

Amor loco - Laura Patricia Jones
Ella estaba tan enamorada que en su cabeza de androide no entraba la idea de que él pudiera resetearla.

Bestia fraudulenta - Emilia Cuevas
En un parpadeo, quien yo quise que fueras se convirtió en el monstruo que fuiste. Entregué tu cuerpo al mar y el cuchillo que me salvó se convierte en red para atrapar otro sueño.

Liliana Bretón
Etiquetada como fruta prohibida, crecí tratando de complacer a mis etiquetadores, hasta que un indecente mordedor decidió gozarme a diario, así, sin juicios y sin deshonras sociales… me dice al oído que soy su jugosa manzana pecadora.

De mitos a mitos - Angélica Santa Olaya
El sacerdocio de las mujeres no puede ser, porque no es divino, señaló el clérigo rascándose el ombligo. Cibeles, desde arriba, reía y arrojaba el cordón umbilical del hombre a los leones. 

Troya - Gabriela Lozano
Cuando Helena vio el caballo de madera que los griegos habían dejado de regalo, se tapó la boca, reprimió una carcajada y no dijo nada; conocía el truco, pero ya estaba harta de Paris.

domingo 17 de mayo de 2009

Tres ráfagas por cabeza del 17 de mayo de 2009


Olivierio Girondo
¡Las lágrimas lo corrompen todo! Partidarios insospechables de un régimen mejorado, ¿tenemos derecho a reclamar una ley seca para la poesía... para una poesía extra dry, gusto americano?

Olivierio Girondo
Los únicos brazos entre los cuales nos resignaríamos a pasar la vida son los brazos de las Venus que han perdido los brazos.

Olivierio Girondo
Entre otras... ¡la más irreductible disidencia ortográfica! Ellos: Padecen todavía la superstición de las Mayúsculas. Nosotros: Hace tiempo que escribimos: cultura, arte, ciencia, moral y, sobre todo y ante todo, poesía.

Ramón Gómez de la Serna
El Creador guarda las llaves de todos los ombligos

Ramón Gómez de la Serna
El Pensador de Rodin es un ajedrecista a quien le han quitado la mesa.

Ramón Gómez de la Serna
Tocaba las llaves que llevaba en el bolsillo para llegar más pronto a su casa.

José Luis Zárate 
Nunca supieron que fue un suicidio, mientras se mataba con gas, aburrido, encendió un cigarro.

José Luis Zárate 
Morirse se le estaba haciendo costumbre.

José Luis Zárate 
La lápida fue su último twitter.

Todos somos astrofísicos - Javier López
Tenemos cuerpo físico y provenimos del polvo de las estrellas.

Javier López
Cuando el hombre descendió del árbol, el mono decidió que a partir de ese momento se estaba más seguro arriba.

Javier López
La compañía eléctrica le pasó factura por alumbrar a su hijo.

Conversación en el hotel alojamiento - Nanim Rekacz 
—Del polvo venimos y al polvo vamos —le dijo la sábana sucia a la sábana limpia.

Afirmación o duda - Nanim Rekacz
Los agujeros negros no son más que cloacas y este mundo es, apenas, detritus del otro.

Hipótesis sin conclusión -  Nanim Rekacz
Es mentira que nadie miente y esa es una gran verdad. Pero, la verdad no existe, es relativa.   

Advertencia I - Saurio
Si usted lee esta ráfaga el mundo se acabará en un parpadeo.

Advertencia II - Saurio
Si usted está leyendo esto es porque el mundo se acabó.
Pero si el mundo se acabó, usted no existe ni puede leer nada.

Advertencia III - Saurio
¡Cuidado con la ráfaga que contiene una paradoja autorreferencial!

Salud - Susana Duré
El lobo feroz había tomado una seria decisión. Se resistía a seguir en ese cuento. La idea de acosar a tres cerditos con la amenaza de la gripe porcina dando vueltas, le quitaba el aliento...
 
Microficciones - Susana Duré
Cultivo el texto breve en más de un sentido. Escribo únicamente en las hojas de mis bonsáis.
 
Apetito - Susana Duré
La había invitado a cenar. Llegó puntual, sonriente y trajo un buen vino blanco. Me dirigí a la cocina y volví con una copa y la cuchilla grande. El problema es que con las rubias, yo prefiero el tinto.

Brujas 2 - Bruno Henríquez 
La bruja sin escoba se lamentaba no tanto de no poder volar como de no poder barrer el techo de la casa.

Bruno Henríquez
El encapuchado no tenía rostro.

Bruno Henríquez
El apagón es la peste del siglo de la energía.

Problemas de un escritor 1 - María del Pilar Jorge 
El escritor publicó un aviso en el diario para conseguir una Musa que fuera joven, bonita, y que también supiera planchar, coser y cocinar. La consiguió. El problema que tiene ahora es que se olvidó de pedir que supiera leer.  

Problemas de un escritor 2 - María del Pilar Jorge 
El escritor creó una ráfaga muy pretenciosa: le exigió convertirse en cuento.  
 
Problemas de un escritor 3 - María del Pilar Jorge 
Mientras dormía, tropezó con su Musa en un sueño y fue feliz. Pero al despertar la perdió y ya no supo donde buscarla.

Por favor, mamita - Daniel Frini
Me voy a portar bien, voy a ser un niño bueno. Yo la voy a cuidar. Mamita, por favor, no me entierre vivo sólo porque lo dice el chamán de la tribu.

Ley de la Creación - Daniel Frini
Cada vez que digo “¡Hágase la luz!”, en alguna dimensión ignota se origina un universo nuevo, que dentro de miles de millones de años me adorará como a un Supremo Hacedor
 
Cifrado - Daniel Frini
¿Alguien sabe qué significa este mensaje? Yo no lo entiendo. Lleva varios días repitiéndose en el viejo receptor morse: P-O-R-E-L-A-M-O-R-D-E-D-I-O-S-S-A-L-G-A-N-Y-A-M-I-S-M-O-D-E-A-L-L-I

La carta robada - José Víctor Martínez Gil
A sabiendas de que no era para él, abrió la enésima carta, con el único objetivo de evitar suicidarse.

Noticias - José Víctor Martínez Gil
Aquél húmedo sobre contenía una carta tan triste, que cuando lo abrió, sólo encontró lágrimas.

Posdata - José Víctor Martínez Gil
El sobre estaba vacío.

Frase II - Patricia Kieffer
Se nace inocente, se vive con culpa, se muere arrepentido. 

Frase III - Patricia Kieffer
La verdadera inocencia no está en creer todo lo que te digan, sino en que todos puedan creer lo que dices. 
 
Frase IV - Patricia Kieffer 
La inocencia de la infancia es el caldo de cultivo de la maldad de la adultez.

Oriana Pickmann
La musa desapareció sin dejar rastro. El artista se cortó la oreja.

Oriana Pickmann
Tenía una pena de muerte.

Oriana Pickmann
Estaba tan exageradamente cansada que cayó al sofá y se convirtió en un cojín más.

Lo breve - Héctor Ranea
Cuentos más breves que éste hay, pero no los encuentro.

Reunión - Héctor Ranea
La cucaracha encontró al escarabajo de Nefertiti. —¡Mil años sin verte! —se dijeron con alegría. 

Ballena reconocida - Héctor Ranea
Al fin pudo ver las ballenas. Tan de cerca que reconoció a Moby Dick, en Puerto Madryn, pintada de azul. Nadie antes la había encontrado. Llevaba tatuado el nombre de Ahab en una aleta. 

Rafael Vázquez 
Despertar con un dinosaurio, despertar convertido en una cucaracha, despertar en un ataud... Eso es despertar, lo demás es soñar que despertamos.
Rafael Vázquez 
Inmóvil, el ser de barro recordaba con tristeza todos los caminos que había sido.

Rafael Vázquez 
Los espejismos de espejismos producen la imagen nítida de desiertos.

Plegaria  – Yolanda de la Torre
Señor, dame una muestra de tu poder, oró. Cayó muerto en ese instante. 

Salud mental  – Yolanda de la Torre
Juana aún busca como loca las pastillas que evitan que se vuelva loca. 

Amantes – Yolanda de la Torre
–Es el mejor sexo que he tenido jamás –dijo él. 
–También yo –respondió ella mientras lo sacaba mentalmente de su lista de amantes.

Año tras año 8 - Adriana Alarco de Zadra
Su grito llenó la noche, espeluznante y macabro.  Estaba rodeada de ánimas bailando a su alrededor.  La llevaban al otro mundo sin pasar por el umbral del nuevo año.

Año tras año 9 - Adriana Alarco de Zadra
Temía al infierno más que otra cosa. Viajó hacia el paraíso esperando tomar el tren correcto y que todos olvidaran por el camino sus maleficios, mezquindades  y hechicerías.

Año tras año 10 - Adriana Alarco de Zadra
Bajo capas de tristeza resplandece la luz de la creatividad.  Luego de un plato caliente, recoge sus hilos de colores y teje un poncho de lana para abrigar a sus hijos.

Consejos- Miguel Dorelo 
Deberíamos prestar más atención a los consejos de los hombres que guían los destinos del mundo. No hacerles caso nos hará mejores. 

Otra de mis dudas religiosas- Miguel Dorelo
Si luego del Apocalipsis Dios vendrá a juzgarnos ¿Tendremos la posibilidad de recusarlo? 

Amor esponja- Miguel Dorelo
—Yo te amo, pero deberías tratar de cambiar un poco tu forma de ser… 

Olga A. de Linares
Descubrieron la traición de la casquivana musa cuando todos ellos fueron acusados de plagiarios.

Ajenidad - Olga A. de Linares
Cuando despertó, el mundo seguía dando vueltas. Pero ella ya no pertenecía más a él.

Previsora - Olga A. De Linares
Cuando despertó, volvió a armarse el cuerpo que usaba a diario. Después, colgó las alas con mucho cuidado. Iba a necesitarlas de nuevo esa noche.

Reversa - Sergio Gaut vel Hartman
Fue tal el asombro que le produjo estar vivo de nuevo que casi de inmediato se volvió a morir. 

Submarino - Sergio Gaut vel Hartman
Las mejores ideas se le ocurrían bajo la ducha, por lo que decidió potenciar sus recursos en el fondo del mar. Los críticos literarios de la Atlántida lo consideraron un chapucero.

Rockero despistado – Sergio Gaut vel Hartman
—Compré el DVD de “La Patagonia rebelde”, loco, pensando que era un top pingüino, y salen barbudos tirando tiros, men, una música forra, loco, y no se entiende nada.

domingo 10 de mayo de 2009

58 parpadeos, por el regreso


Año tras año 7 - Adriana Alarco de Zadra
Un rayo atravesó la noche. Pareció aliviado y siguió adelante con su plan malvado: enterrar a su suegra en el jardín botánico bajo la planta carnívora para eliminar vestigios.

Edilberto Aldán
Duerme mientras las hormigas trazan el mapa subterráneo que las llevará a la victoria.

Pájaros - César Antonio Alurralde
Las ramas se poblaron de pájaros. Sonó un disparo y el árbol cayó pesadamente.

Y al final, ¿quién ganó? - Jorge X. Antares
La mujer regaló un último beso al caído antes de fallecer. La muerte cubría el campo de batalla como una niebla pegajosa. La guerra de sexos por fin tenía un vencedor.

Olga A. de Linares
Creyendo que lo que revoloteaba en torno a la cabeza de su hijo, el aspirante a poeta, era una mosca, aquella mujer destruyó de un solo palmetazo una floreciente carrera literaria.

Giselle Aronson
A los Reyes Magos les pedí un príncipe que al besarlo se convierta en sapo.

Euclideana - René Avilés Fabila
En una ciudad actual la distancia más corta entre dos puntos no es la recta: es el zigzag que nos evita los semáforos.

De suicidios - Max Aub
Después de todo, nada. Me mandó al demonio; voy.

Por favor – Ricardo Bernal
Pide las cosas por favor, le decía siempre su madre. El hombre nunca lo olvidó.
—Por favor coloque la cabeza aquí —decía cada vez que alguien llegaba a su guillotina.

Corazonada - Antonio Cabrera 
—Rápido —dijo—, arrojad a ese río las cenizas del Fénix.

Lola Cárdenas Luque
Por defender la dignidad de los no-natos fue como pisotearon la de los natos consintiendo que murieran de enfermedad, hambre y guerras.

Lola Carreño
Todo el mundo pensaba que plasmaba sus recetas en un libro, y nadie sospechó la verdad: su musa dictaba el libro y ella se limitaba a realizarlas después.

Alabanza a Tohil - Patricio Chaija
Miré al hombre en el pedestal; un viento invisible recorrió mi espalda. Levanté la vista a las estrellas y le hundí el cuchillo en el sobaco.

Andrés Diplotti
Era tan tímido que mandó un doble robótico a la cita. No sabía que ella había hecho lo mismo. Vivieron felices durante años sin conocerse.

De ninguna manera - Miguel Dorelo
En el diccionario personal de cierta clase de gente que conozco Impunidad e Inocencia son sinónimos.

Manjar inesperado - Susana Duré
Cuando el sirviente destapó la bandeja de plata, ella se sorprendió. 
—Yo no pedí muslo —dijo Salomé.

El viejo y el mar - Juan Armando Epple
Lo desgastan los años y lo mantiene a flote el sueño del oficio.

Macedonio Fernández
Morimos, se dice. No; es que el mundo dura poco.

Roberto Fontanarrosa
Dice Inodoro Pereyra: De porfiáu nomás, los viernes de luna yena en vez de convertirse en lobo se convertía en Caperucita Roja.

Fracaso - Felipe Garrido 
Subir al tercer piso le toma cincuenta y ocho segundos. Decide terminar. Abre la puerta. Naufraga en sus ojos, color de miel.

Tahúr - Sergio Gaut vel Hartman
Tiene que tener cuidado con su nuevo don: cada vez que nombra a un amigo muerto, el fantasma se presenta para reclamar una deuda de juego.

Ramón Gómez de la Serna
En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.

Brujas 1 - Bruno Henríquez 
Las brujas eran piromaniacas por eso no se asombraron cuando las condenaron a la hoguera, lo consideraron como un homenaje.

Rutas y caminos 1 - María del Pilar Jorge
En la quietud dormida del campo, los caminos de tierra sueñan que una vez fueron la ruta de una caravana de carretas. 

Frase - Patricia Kieffer 
La inocencia es la causa de los males de la humanidad. Si no, pregúntale a cualquiera y te responderá “Yo no fui, soy inocente de esto”. 

Mensaje a la madre - David Lagmanovich
No quiero verte como eres, sino como te veía cuando lo eras todo para mí.

Toque de queda - Omar Lara 
—Quédate, le dije.
Y la toqué.

Javier López
Todos fueron a la playa aquél día de frío extremo, para ver la ola que se quedó congelada.

Geometría hiperbólica - Magnus Dagon
En aquella región del universo no existían líneas rectas. La construcción de edificios resultó ser muy complicada.

Carina Maguregui
Que se dejen de ladrar Sancho, me exasperan y de todos modos seguiremos cabalgando...

Trasplante - Beatriz Martínez Manzanares 
Mi corazón te espera, es lo único que queda de mí, estoy dentro de otra. Búscame.

Narciso unlimited - Sarko Medina Hinojosa
Era tan libre y moderno sexualmente, que le ganó un juicio al Estado Holandés para poder casarse con su mano… 

Del ejercicio del poder - Rodolfo Modern
Cuando F’ang, el conductor, se sentía fatigado tras una dura jornada de labor, descansaba tres años. Y con él todo el reino.

Ciudadano ejemplar - Diego Muñoz Valenzuela
Yo descuartizo criminales, atormento torturadores, timo estafadores, envicio a los traficantes, violo pederastas, despojo a los ladrones, ¿qué más se me puede exigir?

El descarado - Jaime Muñoz Vargas 
Cuando plagió, el copyright todavía estaba allí.

Poema I - Alba Omil 
De nuevo lo golpeó la realidad, con saña. Quiso aislarse del mundo. Borrarlo. Reconstruirlo. Y escribió el poema.

El poliglotón – Sergio Patiño Migoya
La puerta de atrás no tenía cerrojo. Entró, comió un primer plato, un segundo y un tercero. Luego, por divertirse, eructó y eructó y con su aliento a jamón la casita derribó.

Sólo sé - Rafael Pérez Estrada 
Sólo sé que, si abro el poema, deberá sangrar.

Caracola - Oriana Pickmann
Al oír dentro de la oreja cortada de Van Gogh, puede uno escuchar a la musa dictando a colores.

Migraña - Héctor Ranea
Sólo para las Actas, se deja constancia que la reunión para quemar la bruja del octavo no se llevó a cabo por un ataque de migraña colectivo.

Aprendizaje 1 – Nanim Rekacz
—¿Qué haremos hoy, maestro?
—Hoy tallaremos una piedra —respondió éste. Tomó un cincel y lo martilló contra el pecho del aprendiz.

Anabel Rodríguez
Amor de verano en tránsito al Caribe, busca ola con la que desplazarse. Prometo historias emocionantes salpicadas de adioses y lagrimas. Viaje grato.

Bebo tu boca - Guillermo Samperio 
Cuando beso tus labios de agua, nunca son los mismos.

Logos - Ramiro Sanchiz
El Minotauro se abrió camino por el laberinto que era Teseo y, finalmente, logró dar muerte a su razón.  

Angélica Santa Olaya 
Abrir los ojos, cerrarlos, volverlos a abrir.  El universo cabe en una fracción de segundo.  ¿Por qué el empeño en meterse al bolsillo 24 horas, 8 días y 12 meses?

Santos Dumont - Angela Schnoor 
El pequeño tamaño y el peso reducido facilitaron sus aventuras en el espacio. El gancho de una puerta fue suficiente. Allí dejó el fardo que lo amargaba, recuperando la levedad interior para el último vuelo.

Desnudo en el tejado - Antonio Skármeta
¿Y qué pretendes? ¿Qué viva desnudo en el tejado?

Melancolía - Maricela Torres
Pintar los edificios de colores festivos, no logró levantar el ánimo de los habitantes. Todo era más alegre cuando había niños.

El dinosaurio - Pablo Urbanyi
Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí.

Ayer - Álvaro Valderas
La magia va y viene.
—¿Es su hija? —pregunta, señalando la fotografía que abraza la señora.
—Era yo, ayer mismo —y rompe a llorar.

Confesión esdrújula - Luisa Valenzuela 
Penélope nictálope, de noche tejo redes para atrapar un cíclope.

Contra el secreto profesional - César Vallejo
Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se los amputaron y quedó despierto para siempre.

Preferencias - José Luis Vasconcelos 
Después de besarla, el príncipe dijo a Bella Durmiente: Levántate y anda. Ella ignoró el mandamiento; nunca cambiaría por nada ni por nadie los seguros y cálidos brazos de Morfeo.

Castillo de arena - Rafael Vázquez
El niño hizo un castillo de arena con un fantasma diminuto vagando por su interior.

Odisea - Guillermo Vidal
Después treinta años de investigación, ochocientos mil millones de dólares y trescientos noventa muertos, descubren en Titán rastros de una avanzada civilización extraterrestre. Traducen de un gran monumento este mensaje: ¡Que la inocencia les valga, Spielberg! 

Súper-ciencia - Luis Vidales 
Por medio de los microscopios los microbios observan a los sabios.

José Luis Zárate 
Polvo somos, penando sobre los muebles.

Creencias - Marcos Zocaro
Una antigua creencia sostiene que todo aquel que a la medianoche de un día de semana lea, de atrás para delante, la palabra árirom, morirá.

domingo 1 de febrero de 2009

47 ráfagas piadosas (o impías) del 1 de febrero de 2009


Muerte - Daniel Alcoba
La envidia de Satán trae la muerte a la humanidad, la de Caín la realiza con su primera víctima, Abel; la envidia sexual de los egrégores la multiplica en la historia; aunque envidia y ángeles envidiosos sean inmortales.

Diluvio - Ambrose Bierce
El primero y más notable de los experimentos de bautismo, que lavó todos los pecados (y los pecadores) del mundo.

Rezar - Ambrose Bierce
Pedir que las leyes del universo sean anuladas en beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.

Religión - Ambrose Bierce
Hija del Temor y la Esperanza, que vive explicando a la Ignorancia la naturaleza de lo Incognoscible.

Rito - Ambrose Bierce
Ceremonia religiosa o semirreligiosa establecida por la ley, el precepto o la costumbre, de la que se ha estrujado meticulosamente el aceite esencial de la sinceridad.

Santo - Ambrose Bierce
Pecador fallecido, revisado y editado. 

Castigo - Ambrose Bierce
Lluvia de fuego y azufre que cae sobre los justos e igualmente sobre los injustos que no se han protegido expulsando a los primeros.

Devoción - Ambrose Bierce
Reverencia por el Ser Supremo basada en su presunta semejanza con el hombre.

Mitología - Ambrose Bierce
Conjunto de creencias de un pueblo primitivo relativas a su origen, héroes y dioses, por oposición a la historia verdadera, que inventa más tarde.

Panteísmo - Ambrose Bierce
La doctrina de que todo es Dios, por oposición a la doctrina de que Dios es todo.

Lola Carreño
María jamás volvió a ser infiel a José después del revuelo que se formó; dos milenios después aún se comentaba.

Miedo - Roque Dalton
Un ángel solitario en la punta del alfiler oye que alguien orina.

Mis dudas religiosas 1 — Miguel Dorelo
Si la manzana es el fruto prohibido, ¿por qué en Navidad tantos creyentes se emborrachan con sidra? 

Mis dudas religiosas 2 - Miguel Dorelo
Si el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, ¿no habrá estado allí el error? 

Mis dudas religiosas 3 — Miguel Dorelo
Si Dios es amor, ¿será por eso que en complicidad con la Patria nunca demandó a ningún funcionario? 

Mis dudas religiosas 4 - Miguel Dorelo
Si Dios está en todos lados, ¿será que en algunos lugares le negaron la visa? 

Mis dudas religiosas 5 — Miguel Dorelo
Si el que está libre de pecado puede arrojar la primera piedra, ¿qué se necesitaría para arrojar el primer misil sobre una población civil? 

Mis dudas religiosas 6 - Miguel Dorelo
Si mi ateismo militante me llevará derecho al infierno, ¿con quién tendría que hablar y cuanto me saldría evitarlo? 

Undécimo mandamiento - Susana Duré
No hackearás Su sitio oficial.

Messenger - Susana Duré
Al séptimo día, se mostró como "No conectado".

Accidente — Sergio Gaut vel Hartman
Una darky y un rabino ortodoxo chocan, caen, ruedan abrazados. El sol hirviente del verano los transforma en una mancha de petróleo. Nace una nueva religión: el judaísmo dark o culto del sol empetrolado.

Literalipsis - Sergio Gaut vel Hartman
Todos los textos escritos colisionan. Sólo quedan un montón de letras humeantes. ¿Será de eso que habló Juan en su novela titulada Apocalipsis?...

Manzana fermentada - Sergio Gaut vel Hartman 
Hubo mala voluntad. La serpiente quería transmitir el secreto de la fabricación de sidra para festejar el año nuevo como Dios manda. Pero el de arriba no entendió la indirecta.

Parábola del serrucho - Sergio Gaut vel Hartman
Serruchan las patas de una silla; alguien se sienta; cae. Serruchan la voluntad de una persona, su vida es un mar de sufrimiento, la fe simula consolarla, no hay silla; cae. 

Negocio - Sergio Gaut vel Hartman
Judas estaba convencido de que el Maestro iba a entender que la vida de un hombre bien vale treinta monedas, si se tiene en cuenta que con eso se pueden comprar cien sicas. 

Relatividad - Sergio Gaut vel Hartman
El fundamentalismo es la exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida. Lo dice el diccionario de la Real Academia Española. Y el diccionario, ¿qué es?

Lúdico Sergio Gaut vel Hartman
Dios no juega a los dados; juega al ajedrez. ¿Resolvería algo saber que si Deep Blue gana la partida habrá comenzado la Segunda Venida?

Greguería 1 - Ramón Gómez de la Serna
Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos, perfecciona el pecado original.

Greguería 2 - Ramón Gómez de la Serna
En la Vía Lactea se agolpa el polvo fulgurante que levantaron en su camino las carrozas siderales de los grandes mitos.

Greguería 3 - Ramón Gómez de la Serna
Unid todas las estrellas con línea de lápiz luminoso y resultará la silueta de Dios.

Greguería 4 - Ramón Gómez de la Serna
Cuando llueve Dios toma fotografías.

Javier López
El cura pagaba sus facturas religiosamente, con el dinero de la colecta.

Javier López
Después de tanto que se había escrito, el Apocalipsis sólo duró una fracción de segundo.

Javier López
Las monjas tenían un pingüino por mascota.

José María Mateos
Tras la luz, reglas.

Guerra Divina (Retiro involuntario) — Sarko Medina Hinojosa
Longinos sintió que era retirado de su infierno personal (donde realmente estaba tan cómodo desde hacía centurias)… maldijo la hora que remató al hijo de Dios…

Oriana Pickmann
Dios sólo tenía ganas de una manzana. Terminó creando todo un universo. 

Oriana Pickmann
Dios es judío y tiene una joyería. Acaba de instalar un criadero de ostras lunares.

Francisco Tario
Y la cómica, oscura, nauseabunda costumbre de inculcar en los espíritus primitivos la idea de un Dios con túnica azul y barbas de seis meses.

Rafael Vázquez
Dios comenzó multitud de universos. Ensayos de mundos fallidos que interactúan fatalmente con el nuestro.

Rafael Vázquez
En la cara oculta de Dios siempre es el Apocalipsis. 

Rafael Vázquez
Los agujeros negros son dioses muertos.

Rafael Vázquez 
100 años antes de morir, Matusalén empieza a ver toda su vida pasar ante sus ojos.

Rafael Vázquez 
En la 3ª parte de la Biblia Dios muere.

Rafael Vázquez 
Antes de Dios hubo otros dioses metafísicamente inestables que se extinguieron.

Rafael Vázquez 
El diablo tiene una copia pirata de Dios.

Rafael Vázquez 
Para Heráclito de Éfeso no es posible rezar dos veces al mismo Dios.

domingo 25 de enero de 2009

128 parpadeos de Javier López


Javier López
Escucho los noticiarios de todas las cadenas, para estar desinformado desde diferentes puntos de vista.

Javier López
Aquella mujer tenía sus altibajos. Tres jugadores de baloncesto y dos enanos de circo a su cargo.

Javier López
La miré, desnuda, por el único ojo con el que podía verla, el de la cerradura.

Javier López
La pitonisa leyó en la palma de la mano de su cliente que la higiene no estaba entre sus mayores preocupaciones.
Javier López
Al final de sus días consiguió hilar una frase coherente: "me muero".

Javier López
Nos asustan los abismos cuando los vemos debajo, pero vivimos permanentemente con uno encima.

Javier López
Amó tanto la vida que la llevó consigo tras morir.

Javier López
Era medio exhibicionista. Por las noches al desnudarse, dejaba la persiana a medio echar, la cortina medio corrida, la luz medio encendida.

Javier López
El ocho es un número siamés.

Javier López
La solución al teorema de Fermat estaba escrita en un tuit.

Javier López
La que con más ternura ha acariciado mi cuerpo desnudo durante toda una noche ha sido una nórdica, una funda nórdica.

Javier López
Los seres humanos nos volvemos telepáticos a ciertas horas del día. A las dos de la tarde, todos pensando en comer.

Javier López
En aquél entierro no lloraba nadie. Las plañideras ya habían vendido todas sus lágrimas.

Javier López
Desde que aprendió papiroflexia su enorme biblioteca ocupa menos espacio.

Javier López
Usaba argumentos tan insostenibles que podías verlos caer al suelo mientras hacía sus exposiciones.

Javier López
Nunca sintió la necesidad de amar. Era una piedra como otra cualquiera.

Javier López
Por aquella puerta solo se podía entrar.

Javier López
Las nubes son el telón del cielo para cambiar el escenario sin que nos demos cuenta.

Javier López
Contaba relatos gastados de puro viejo. A veces, tenía que detener la narración para hacer algún zurcido.

Javier López
Encontraron una sombra en el lugar del crimen. Solo tuvieron que encajarla con su dueño para detenerlo.

Javier López
Reto a muerte. Espalda contra espalda, diez pasos, giro, desenfundo, apunto. Veo mi propio rostro. Muero a manos de un tramposo con espejo.

Javier López
Me hice anfibio para vivir sumergido en tu recuerdo.

Javier López
Su ira colérica airada enojó al enfurecido energúmeno rabioso.

Javier López
Era una madre humilde, tan solo pudo regalar a su hijo una caja de colores por su cumpleaños. Él se lo agradeció devolviéndole un arco iris.

Javier López
Sufrió una indigestión a causa de una manzana altamente gravitatoria.

Javier López
Tenía una máquina de coser muy antigua. Hacía pespuntes que convertían cualquier ropa actual en un traje de época.

Javier López
El túnel salió tan desviado que terminaba más atrás del lugar en el que comenzaba.

Javier López
Los edificios públicos se caracterizan no sólo por su arquitectura, sino por las largas colas de espera que dan vuelta a la manzana.

Javier López
Nunca supo por qué no se entendía bien con su mujer. Un amigo se lo aclaró: tu mujer habla coreano.

Javier López
Su cena eran los invitados a la cena.

Javier López
La tarta navegó. Usó las velas.

Javier López
Lo hizo según las instrucciones, pero todo falló. Se había equivocado de instrucciones.

Javier López
Prohibieron los rumores en aquél lugar. El lugar desapareció, solo había sido un rumor.

Javier López
Por efecto de la gravedad, la luna cayó sobre la tierra, haciéndose añicos. Los empleados tuvieron que regresar a la cristalería.

Javier López
El enigma de la frase incompl

Javier López
Nació un viernes y murió un sábado. Vivió noventa años.

Javier López
La palabra se propaga a la velocidad del sonido. Los rumores, a mucha más.

Javier López
La estatua se cansó de posar.

Javier López
Vio la sonrisa y unos ojos rasgados. Después, nada más. El kamikaze había alcanzado su objetivo.

Javier López
La crítica: "Plasma a la perfección su personalidad en cada obra". Su psiquiatra: "Tiene un problema de personalidad múltiple".

Javier López
Las crías del pez manta se quejan de que mamá las arropa demasiado por las noches.

Javier López
De los dos, uno tenía que morir. Ambos estuvieron de acuerdo en que fuera el otro.

Javier López
La novela de misterio no estaba en su estantería. Revolví toda la casa, sin encontrarla. No he vuelto a saber de ella.

Javier López
El psicópata pensaba que su novia era una inmadura. Por eso no se la comió.

Javier López
La Espasa chateaba con la Wikipedia.

Javier López
Para buscar a zutano, leyó los 25 tomos de la enciclopedia.

Javier López
Fue tan súbito que pasó antes de que ocurriera.

Javier López
Le robaron la infancia. Años después supo quienes fueron los ladrones, pero no apareció la mercancía.

Javier López
Lo sacaron por la puerta grande, porque no cabía por la pequeña.

Javier López
Revelaron la fotosíntesis.

Javier López
Aquél instrumento era muy antiguo. Hasta los acordes menores sonaban ya mayores

Javier López
—La antropofagia es una atrocidad, si no sabes poner los condimentos adecuados —aseguró el renombrado restaurador.

Javier López
Hizo de mediador en aquél conflicto. Los cortó a todos por la mitad.

Javier López
Su despedida de soltero consistió en irse.

Javier López
Sobrevivió a la catástrofe. No estaba allí.

Javier López
Fue vista por última vez acompañada de extraterrestres. La llevaron directamente al psiquiátrico. Los extraterrestres.

Javier López
El contorsionista sabía con precisión dónde le picaba en la espalda.

Javier López
El boicot se llevó a cabo. Comenzaron a aplaudir antes de que comenzara su discurso. Ya no dejaron de hacerlo.

Javier López
Resolvía sudokus mientras dormía.

Javier López
Era un psicópata meticuloso: hacía todos los pedazos iguales.

Javier López
A Dorian Gray lo engañaron vendiéndole un cristal azogado.

Javier López
Las abejas saben sacarle el jugo más dulce a la vida.
Javier López
Con la grabación de la cámara de seguridad pudo demostrarse que la víctima estaba allí en el momento del asesinato.
Javier López
Era evidente que aquél papiro en blanco hablaba sobre fantasmas.

Javier López
El expresidiario no podía soportar los códigos de barras.
Javier López
Con los intermitentes conectados, aquél coche parecía querer seducirte.
Javier López
Su árbol genealógico empezaba a estar podrido por las ramas.

Javier López
Eran tan pobres que encargaron la caja pequeña. Tuvieron que esperar a que se consumiera para enterrarlo.
Javier López
Entonaba bellísimos cantos en otros idiomas. El suyo apenas sí sabía hablarlo.
Javier López
El misterio sólo pudo resolverlo desde el más allá, a través de una médium.
Javier López
No rehusó aquella lucha. Al fin y al cabo, la muerte no parecía estar en tan buena forma.
Javier López
La carretera que seguían las aves discurría por encima de yertos troncos de árboles, en forma de finos hilos telegráficos.
Javier López
La herradura dio suerte a todos los caballos. Llegaron al unísono a la meta.
Javier López
La paz llegó, pero decidió marcharse de aquél ambiente tan hostil.
Javier López
La incógnita irresoluble de la ecuación cuyo resultado expresaba el universo, era dios.
Javier López
Tras el impacto del meteorito la luna quedó estática en el cielo durante meses. Su invalidez no le permitía moverse.
Javier López
Su vestimenta era muy llamativa. Te llamaba por tu nombre.
Javier López
Los gigantes juegan a la ruleta con una noria.
Javier López
Convivía con sus fantasmas, pero sólo él pagaba el alquiler.
Javier López
No consintió ir a su funeral.

Javier López
En los espejismos del oasis se escuchan cantos de sirena.
Javier López
Se perdió en el desierto bien provisto de agua, pero murió por la erosión.
Javier López
El envoltorio era el regalo.
Javier López
Fisgoneaba hasta en sus propios cajones.
Javier López
Era tal su economía en palabras, que éstas producían intereses.
Javier López
Se enfrentó a sus fantasmas. Tuvieron que desempatar lanzando una moneda al aire.
Javier López
Tras las vidrieras, el mundo es líquido e irreal.
Javier López
La flor de trompetilla es la gramola de las abejas.

Javier López
La dominaba con la mirada. Cuando se volvió miope, recuperó su libertad.
Javier López
Entre los dos edificios, el mago equilibrista se desliza por un hilo inexistente.
Javier López
El mago hizo desaparecer realmente la paloma, antes de que asomara por el borde de la chistera. El público nunca supo entender el truco.

Javier López
La teoría sobre la evolución sucumbió cuando fueron hallados restos fósiles de un explorador en el estómago de un dinosaurio momificado....

Javier López
La sabiduría había cenado un discurso pesado y lleno de incorrecciones. Luego tuvo toda la noche pesadillas con la ignorancia

Javier López
El trébol sintió, como un tumor, la aparición de una cuarta hoja. Ahora, algún imbécil afortunado acabaría con su efímera vida.

Javier López
Nunca pensé formar parte de tus lágrimas.

Javier López
Última voluntad: el explorador pide ser cubierto con tierra de los cinco continentes.

Javier López
No estaba tan equivocado, sólo erró dos palabras de las tres.

Javier López
Le dio la vuelta al asunto. Ahora era visible la etiqueta.

Javier López
No es que te haya olvidado. Precisamente lo que hago es porque te recuerdo.
Javier López
La analítica reveló que por sus venas circulaba algo que no era de naturaleza humana.
Javier López
Juicio clínico: falta de concentración, no responde a los estímulos, estado de ensoñamiento. Diagnóstico: sujeto enamorado.

Javier López
La alambrada en mitad del desierto era el espejismo que te impedía llegar adonde estaba el agua.

Javier López
Pintaba cuadros por arte de magia.
Javier López
La sequía acabó con la humanidad, y también con la laguna Estigia. Desde entonces, miles de millones de almas vagan sobre un terreno baldío.

Javier López
Con qué poca gravedad pronunció su discurso el astronauta: "Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad".
Javier López
En el instante de morir, el nonato ve su no vida.

Javier López
Se sintió aplastado por la fuerza de la gravedad de su voz.

Javier López
Se salvó porque supo reaccionar ante el infarto. Tampoco era muy diferente a otras veces que le habían roto el corazón.
Javier López
Hacíamos el amor en un pajar, justo en el lugar donde estaba la aguja.
Javier López
Su única compañía era la baraja de cartas con la que hacía solitarios.
Javier López
Un agujero en un zapato aclaraba la causa de la muerte. Era el orificio de salida de la bala.
Javier López
La soledad también le abandonó.

Javier López
Las nuevas musas atienden online a los escritores de blogs.

Javier López
El buzo amaba profundamente a su compañera de inmersión.

Javier López
Encontré una bala perdida.

Javier López
Las cebras se sentían prisioneras en el zoo.

Javier López
Compartíamos los mismos gustos. Ambos sabíamos a vainilla y chocolate.

Javier López
Mi chica sólo vestía medias. Yo, la camisa medio abierta, el pantalón medio bajado.

Javier López
Publicó una obra con dos volúmenes. El segundo era la fe de erratas del primero.

Javier López
Se habían perdido la constantes vitales. El médico anotó la hora del fallecimiento. Ahora ya podrían enterrar al Mar Muerto.

Javier López
Su enfermedad era galopante. El ludópata lo apostaba todo en las carreras de caballos.

Javier López
Al cielo se sube por una escalera inacabable. El infierno tiene escaleras mecánicas, para bajar cómodamente.

Javier López
El tornillo y la tuerca mantenían una estrecha y profunda relación.

Javier López
Los fantasmas son almas cargadas de electricidad estática.

Javier López
El instante que mejor aprovechó en su vida fue el posterior al último, porque con ese ya no contaba.

Javier López
El músico pidió ayuda a la musa. Llevaba tiempo que solo tocaba afinado el timbre de la puerta.

Javier López
Los grandes edificios tienen corazón, pulmones, arterias e incluso intestinos.

Javier López
En el baile de máscaras, mi mujer apareció disfrazada de mi amante. Afortunadamente, no pudo valorar la reacción de mi mirada.

sábado 3 de enero de 2009

100 ráfagas del 3 de enero de 2009



De John Donne - Juan José Arreola 
El espíritu es solvente de la carne. Pero yo soy de tu carne indisoluble.

Cuento de horror - Juan José Arreola 
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.

Ágrafa musulmana en papiro de oxyrrinco - Juan José Arreola
Estabas a ras de tierra y no te vi. Tuve que cavar hasta el fondo de mí para encontrarte.

José Luis Zárate
Aún me amas en esas viejas cartas. 

José Luis Zárate
El equilibrista ve a la ciudad balancearse. 
José Luis Zárate
Habríamos muerto de hambre y frío, si no sacáramos la comida y este esponjoso abrigo de nuestra cosecha de sombreros de mago.

José Luis Zárate
 —Usted es el criminal —dijo Holmes señalando al lector. El criminal escapó cerrando el libro. 
José Luis Zárate
Olvida la manzana, ¿cuanto tiempo será bella atendiendo la casa, las comidas, las ropas y a siete enanos? 
José Luis Zárate
Los Reyes nada tenían en contra. Todo era obra de quienes deseaban la guerra. Los conspiradores que enfrentaban a negro contra blanco. 

De Catalina de Rusia - Marco Denevi 
Si no hubiese sido por mi cuerpo, habría sido casta.

Don Juan y las mujeres - Marco Denevi 
A ninguna le disgusta tener antecesoras a condición de no tener sucesoras.

Paolo y Francesca - Marco Denevi 
El Infierno se les antoja un Paraíso porque al menos están exonerados del tormento de callar su amor.

Adán y Eva - Marco Denevi 
Recordando lo que él hizo con el amor de Dios, Adán siempre recelará del amor de Eva.

Andrés Diplotti
Despertó a los gritos, sintiendo en su carne los dientes y las garras del dinosaurio.

Andrés Diplotti 
Soñé que Les Luthiers hacían un número cómico sobre cómo Charles Darwin quería probar que la Tierra es redonda. ¿Es grave, doctor?

Noche de navidad - Andrés Diplotti 
Becky sintió que alguien se movía en su habitación. —¿Santa? —preguntó.
—¡Qué santa ni santa! Vos la santidad la perdiste hace muchos años —contestó Papá Noel. Se vistió y se fue a repartir regalos.

Andrés Diplotti
Lo intenté y lo intenté, pero no pude escribir un mensaje satánico que escuchado al revés fuera una canción.

Oliverio Girondo
Con la poesía sucede lo mismo que con las mujeres: llega un momento en que la única actitud respetuosa consiste en levantarles la pollera.

Oliverio Girondo
Los críticos olvidan, con demasiada frecuencia, que una cosa es cacarear, otra, poner el huevo.

Oliverio Girondo
Trasladar al plano de la creación la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia, rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario.

Oliverio Girondo
¡Si buena parte de nuestros poetas se convenciera de que la tartamudez es preferible al plagio!

Avisos inclasificables 1- Miguel Dorelo
Vendo urgente varias derrotas personales, no muy caras, por no poder atenderlas. Envíos a todo el país.

Avisos inclasificables 2 - Miguel Dorelo
Televisor casi nuevo, 21 pulgadas, 128 canales, permuto por idea original para mini ficción a publicar en este espacio.

Avisos inclasificables 3 - Miguel Dorelo
Atención peluqueros. Cabellos naturales, todos los largos, a buen precio. Corrientes 2114. Preguntar por Dalila.

Avisos inclasificables 4 - Miguel Dorelo
¿Problemas de insomnio? Ya no más. Instituto Sweet Dreams tiene la solución. Atención personalizada en su domicilio. Preguntar por Freddy.

Inocente - Miguel Dorelo
— Este tribunal declara al señor Georgedoblev libre de culpa y cargo.
A entender de sus miembros lo acontecido en los diversos países a los que el Gran País del Norte liberó sólo fueron daños colaterales.

No sé de que me están hablando - Miguel Dorelo
En estos tiempos que corren la palabra inocente suele estar acompañada más veces de lo aconsejable por la frase “yo no fui”. 

Mona - Sergio Gaut vel Hartman 
Mientras todos duermen la mona, yo empiezo mi nuevo trabajo: asesino a sueldo. Alcohólicos anónimos decidió pasar a la ofensiva.

Pira - Sergio Gaut vel Hartman
Creí ser capaz de burlar el celo del censor, y heme atado al poste, rodeado de leña y paja. ¿En qué fallé? Cualquier palabra puede servir para condenarte; el talento es saber cuál elegir.

Plagio - Sergio Gaut vel Hartman
—Maestro, ¡han plagiado su novela!
—No tiene importancia: todas mis obras contienen una fiera salvaje que sólo yo controlo, aunque la burda copia también es feroz y sabrá devorarles el corazón, su víscera favorita.

Imitadores - Sergio Gaut vel Hartman
Mis imitadores tienen un problema que no pueden resolver. Atento, y siempre generoso, les obsequio una solución que se apresuran a copiar sin advertir que al hacerlo introducen el caballo fatal en sus dominios. 

Péndulo - Sergio Gaut vel Hartman
El universo desapareció al cerrar los ojos. Esperó a que una ráfaga le acariciara los párpados para abrirlos de nuevo y el universo reapareció. Pero era otro.

Sin salida - Sergio Gaut vel Hartman
Soñó que era una montaña. Al despertar, miles de alpinistas escalaban su cuerpo clavándole picas y garfios. Gulliver aulló de dolor, pero tardó semanas en aplastarlos a todos; murió poco después: septicemia.

Olga A. de Linares
La musa del escritor de novelas de terror gótico se parece terriblemente a un murciélago.

Duplicidad - Olga A. de Linares
De acuerdo con aquello de "no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha", estrangulaba a sus víctimas con esta última. Pero la otra seguía en estado de absoluta inocencia.

Notas - Olga A. de Linares
Sobre el pentagrama del cableado, los pájaros traman sus sinfonías.
 
Competencia - Olga A. de Linares
Desafió a su hermana menor a entrar en la casa embrujada. Su moradora le había prometido que volvería a ser hijo único.

Caída - Olga A. de Linares
Que se le cayera el alma al piso motivó aquel fatal tropiezo.

Olga A. de Linares
La araña que anida en casa de la famosa escritora de novelas rosa está cada día más gorda: no hay nada más fácil de atrapar que las pequeñas y tontas musas que la visitan.

Criterio lógico - Patricia Kieffer 
—Que el acusado se ponga de pie. ¿Cómo se declara? ¿Culpable o inocente?
—Culpable, señor Juez.
Un murmullo recorre la sala.
—¿Podría explicarse mejor?
—Soy culpable de haber sido tan inocente como para dejarme atrapar. 
 
Condena - Patricia Kieffer 
—¡Soy inocente! ¡No maté a nadie! —gritó saliendo con los brazos en alto.
—¡Mátenlo!
—General ¿Por qué matarlo?
—Esto es una guerra, y él un soldado. Si no mató a nadie, o era traidor o mintió. 

Comentario - Patricia Kieffer 
El padre mira a su hijito jugar con el gato.
—Pobre inocente... —dice a su mujer.
—Sí, aún está en la edad de la inocencia —agrega ella, sonriendo.
—Me refería al gato. 

Javier López
Con enorme ajetreo, sábanas van, sábanas vienen, en maletas, en bolsas. Los fantasmas también se mudaban con los dueños de la casa.

Javier López
En aquél lugar ya nadie recordaba cuándo empezó a llover. 
 
Javier López
Pusieron el Ulises de Joyce como trampa para cazar al ratón de biblioteca.

Javier López
Madrugaba tanto que siempre vivía el día anterior.

Javier López
Pese a los continuos rumores, Pi manifiesta: “no estoy acabado”. 

Javier López
Las zapatillas de la bailarina se mantenían de puntillas cuando nadie las miraba.

Medidas drásticas - Magnus Dagon
En aquel planeta hacía tanto frío que se cortó el brazo y le prendió fuego para entrar en calor.

Ralentización - Magnus Dagon
Eran tan veloces los nuevos androides que apenas éramos poco más que plantas para ellos.

La suma de todos - Magnus Dagon
El juicio final comenzó el día que todos estornudamos a la vez y sacamos a la Tierra de su órbita.

Recombinación genética - Magnus Dagon
En el momento que implantamos el cerebro en la mano el resto del cuerpo no fue más que un adorno.

No tocar - Magnus Dagon
Encontraron un mecanismo oculto en el planeta. Al activarlo la gravedad invirtió su sentido y salieron despedidos hacia las estrellas.

Efectos colaterales - Magnus Dagon
Rodeamos la Tierra de un campo de fuerza perfecto. La combustión desapareció y regresamos a la edad de piedra.

Visión nocturna - Jorge Martín
Te digo que a esta hora se me caen los ojos, en este mismo momento me estoy viendo desde el suelo; mejor los levanto y me voy a dormir. 

Compensación - Jorge Martín
Lo visito todos los días, leo memos, reprogramo reuniones, hago anuncios, todo desde mi altar escritorio. Tanto esfuerzo vale una escapada al infinito, un fin de semana largo escribiendo especulación científica. 

Inconsulta popular - Jorge Martín
La mitad votó por que la barba no, la otra que les gusta mi aspecto, todo por la mañana antes del café. Le respondo camino al colegio. —Esperen a que les salgan los pelitos.

Lo que el viento se llevó - Oriana Pickmann
Mi gato, la puerta y parte del techo del establo, el buzón de correos, el contenedor de basura. Maldita tormenta...

Inocente 2 - Oriana Pickmann
Dícese del individuo que cree que los africanos están hechos de chocolate. 

Suicida - Oriana Pickman
El ordenador que tiene la manía de colgarse.

Oriana Pickmann 
Aquella ciudad era conocida por sus fuertes vientos. El día que dejó de soplar, todos sus habitantes cayeron de narices. 

Oriana Pickmann
Mi perro aúlla, pero no hay luna llena. Suenan doce campanadas a las diez y dieciséis. El año nuevo ya estaba usado. Caos en mi orden.

Doce uvas - Oriana Pickmann
Pedía un viaje, amor, dinero, trabajo, estabilidad, relax, más viajes, y al momento de la doceava uva, se atraganta y muere.

Murciélago 2 - Héctor Ranea
Por medio de los olores, le comentó que más allá del árbol, mucho más allá, hay un paraíso de mariposas de noche. El otro sabía que antes de llegar lo pillaría el día.

El amor - Héctor Ranea
Ella entregó sus besos a la ilusión de un amor que él mentía con trabajosa perfección.

Espejismo - Héctor Ranea
Entonces pregunté. La voz contestó, con el nombre de un amigo muerto. Le di la mano, lloramos juntos lo que pueden llorar dos prisioneros. Después descubrimos que en If estábamos solos, separados por el mar.

Beso - Héctor Ranea
En un salto mortal, una luz fantástica de rubí, una cascabel enfurecida que en mi almohada estremece su mordida. El beso me fue dado como una copa de vino sin aviso.

Dinosaurio - Héctor Ranea
Comenzó a ordenar las vértebras de la bestia. La cuarta y la quinta bosquejaban una forma de mariposa dislocada. Fue así como descubrió el secreto de la destrucción.

Luz - Héctor Ranea
Desde el labio del acantilado los amantes dan el último paso hacia el mar cuando la ola trae el ruido del abismo. Mientras, la Luna dibuja un camino falso sobre la piel del agua.

Lo ayuda - Alvaro Ruiz de Mendarozqueta
Despertó a la madrugada. Del cielo raso surgió una luz intensa. Un anciano de túnica y barba blanca lo miraba. Sonó una música celestial y pequeños angelitos revoloteaban.
—¿Lo ayudo? –dijo el anciano. 

Amor - Alvaro Ruiz de Mendarozqueta
¿Vos creés que por ventura, azar, causalidad, síntesis o encogimiento, un espacio tan pequeño como éste puede contener todo el amor que siento por vos en este momento, en este instante sublime? 
Sí, puede.

Dilema seis - Alvaro Ruiz de Mendarozqueta
Ahora ella está sola. ¿Por qué se dejó ir? Si él la esperó treinta años.

Dilema siete - Alvaro Ruiz de Mendarozqueta
Se abrazaron con ternura.
—¿En qué pensás? –preguntó él mientras se moría de ganas de decirle que la quería.
—Me preguntaba si vos me querés —dijo ella mientras lo miraba con picardía.

Alejandro Sosa
Hacía mucho que la tecnología les permitía salir de día. Pero salvar el escollo de su falta de reflejo en los espejos seguía siendo un asunto de género fantástico más que científico.

Alejandro Sosa
El elfo fue incapaz de reconocer los símbolos de la tercera línea. Angustiado, sólo podía pensar en su carnet vencido de porte de arco.

Alejandro Sosa
El guerrero tuvo una iluminación en el momento en que lo atravesaba la espada: el paraíso era un camelo.

Francisco Tario
Y vendrá la inmensa, la descomunal, la infinita revolución de los muertos. Tan populares, tan resentidos, tan numerosos, bajando en largas hileras por las montañas…

Francisco Tario
Más que una flor, más que la noche, más que la lluvia, más aún que la Muerte, es mucho más bella, más silenciosa, más enigmática una llave perdida.

Francisco Tario
—¡Toma! —le dijeron.
Y con lágrimas en los ojos recibió de no sé quién el título de abogado.
—¡Toma!
Sintió cómo que se había muerto.

Eternidad - Francisco Tario
Un punto. Pero un punto hueco dentro del cual se halla el infinito. Con Dios y todo y toda la música que se ha escrito.

Francisco Tario
No obstante, es útil aprender a leer por cuanto ello demuestra al hombre lo terriblemente inútil de la lectura.

Francisco Tario
De aquel estupendo caos de tinieblas, volcanes en erupción, ríos fuera de madre y enormes plantas venenosas trepando sin orden ni concierto resta únicamente esto: mil quinientos naturalistas ingiriendo sus hierbitas ante los manteles blancos…

Vestido - Rafael Vázquez
La hija pequeña de la bruja se enfadó mucho cuando su madre le regaló un vestido horrible que también crecía con los años.

Rafael Vázquez
La musa inspiraba al sabio silencios elocuentes.

Rafael Vázquez
A la lenta tortuga la adelantó el tiempo. Y se quedó el reptil deslizándose torpe en el pasado, como un recuerdo del paisaje.

Rafael Vázquez 
Las musas utilizan todo tipo de artimañas para inspirar a poetas y novelistas. El amor es sólo un espejismo colectivo urdido por ellas

Rafael Vázquez 
Los fantasmas hacen la fotosíntesis con la luz de la luna.

Rafael Vázquez
Las musas comienzan a inspirar a la inteligencia artificial.

Año tras año 1 - Adriana Alarco de Zadra
Cayó el hacha y se murió el año decapitado. Nace un nuevo día, regresa el huracán y ráfagas de viento en el arenal levantarán el polvo milenario de las horas.

Año tras año 2 - Adriana Alarco de Zadra
Desde el alféizar de la ventana, la muerte contempló la caída del sol. Sus pétalos se cerraron y se preparó a dormir hasta el año venturo.

Año tras año 3 - Adriana Alarco de Zadra
Llovió toda la tarde. Ella, inmóvil desde el lecho, contaba las gotas de lluvia. Eran tantas como las horas que debía esperar a que regresara, quizás, el nuevo año.

Año tras año 4 - Adriana Alarco de Zadra
Asomó por la teatina un gato negro. Rin Tin Tin soñaba, bajo la mesa de la cocina, que lo perseguía como alma que lleva el diablo, bajo un infierno estrellado. 

Año tras año 5 - Adriana Alarco de Zadra
Arrastraron el costal por el páramo. Lo enterraron bajo el ichu, frente a la laguna helada. Horas después salieron bailando fémures, tibias, radios y falanges a celebrar el nuevo año. 

Año tras año 6 - Adriana Alarco de Zadra
Las estrellas alumbran un sendero oscuro. Allí pasa la vieja aplastada por su costal de pecados, cada vez más encorvada, esperando encontrar un resplandor que alivie el peso de sus culpas.

Emparejados - Jacinto Deleble Garea
El mar y la mar mantienen una turbulenta relación. Él la ataca por oleadas, ella se defiende mareándole. 

Desamor – Jacinto Deleble Garea
Con el bisturí soñado sajó su imagen en el espejo a la altura del esternón. El corazón de cristal tras él bombeaba cenizas, y humo.

La musa - Jacinto Deleble
La nueva gota de sentido que el inspirado poeta supo destilar tras su ardua alquimia con el lenguaje era salada como el sudor.

¿Blanca navidad? - Jacinto Deleble Garea
"Navidad" tiene las mismas letras que "dan vida", aseguró Dios. Sí, y las mismas que "vanidad", replicó Satán.

Amén - Jacinto Deleble Garea
Confieso, padre, que he pecado. Tanta es sobre mí la sinergia de sus labios que me he entregado a ella de palabra, obra y pensamiento...

La experiencia - Jacinto Deleble Garea
Cuando lo viejo está de más, lo nuevo es lo de menos.

miércoles 31 de diciembre de 2008

Medio centenar de parpadeos de Sergio Gaut vel Hartman


Impiadosa - Sergio Gaut vel Hartman
Caissa castigó al vate por el horrendo poema. Aún hoy es común ver, en partidas de torpes aficionados, una pieza fantasmal, que no es caballo ni alfil, deambulando ciega y sin lógica entre las laberínticas casillas.

Ladronzuelo - Sergio Gaut vel Hartman
El tipo robaba un párrafo al azar de una novela, lo enlazaba con algo sacado de su propia cabeza y remataba descubriendo lo fácil que es perderla cuando alguien se mete donde no debe.

Cero palabras - Sergio Gaut vel Hartman
Frank Roger es el padre de las microficciones sin palabras. Pero no le salió gratis: ahora tiene que alimentarlas, vestirlas, mandarlas al colegio... Ellas no le dan ni las gracias.

Error - Sergio Gaut vel Hartman
Un twitter se creyó mariposa y quiso ser soñado por Chuang Tzu. El chino, ni lerdo ni perezoso, tomó una palmeta y lo reventó contra la pared.

Negro - Sergio Gaut vel Hartman
El más negro de los cuentos de humor negro no ha podido ser leído por ningún lector. 

Aire fresco - Sergio Gaut vel Hartman
Los parpadeos de las damas producían corrientes de aire de tal magnitud que fue necesario apagar los equipos de aire acondicionado del salón.

Viajero - Sergio Gaut vel Hartman
Dick viajó al siglo I después de zamparse una tortilla de Amanita Muscaria y huevos de ornitorrinco. Todavía no se pudo desenredar el enredo que armó, el irresponsable.

Sin solución de continuidad - Sergio Gaut vel Hartman 
Escribía todo el tiempo. La muerte lo encontró escribiendo y él no se dio por enterado. Las únicas protestas las expresó el editor.

Reyes magos - Sergio Gaut vel Hartman
La rebelión se inició en una juguetería el 5 de enero. El 7, los soldados de plomo habían conquistado todo el planeta y los reyes, impotentes sin su magia, fueron ajusticiados. 

Otra película - Sergio Gaut vel Hartman
Cada vez que Gilda parpadeaba, las pestañas con rimmel extra alargador producían ráfagas heladas. Johnny Farrell terminó en el hospital, aquejado de pulmonía.

Calentamiento global - Sergio Gaut vel Hartman
Los hielos polares se derritieron inundando las ciudades. En el último piso del edificio más alto, Ballard contempla el mundo sumergido con una triste sonrisa; es doloroso ver que una profecía se cumple.

Inmortal - Sergio Gaut vel Hartman
Un hombre lee un libro junto a una ventana que da al canal. 
—¿Qué lee? —pregunta una mujer que pasa. 
—Releo un libro que escribí hace siglos —responde Bradbury.

Otra forma de viajar - Sergio Gaut vel Hartman
Desnudo, se dejó impulsar por las ráfagas, alcanzó el ojo y esperó a que el parpadeo lo abanicara en dirección al otro universo.

Extinción - Sergio Gaut vel Hartman
Sábado a la noche en la ciudad vacía. Los fantasmas ocupan sus lugares en las tabernas y las plazas, pero la alegría que expresan es tan falsa como la cerveza que beben. 

Sombras nada más - Sergio Gaut vel Hartman
Escribe en la oscuridad y no puede leer lo que escribe. Por eso no sabe si ha escrito una sátira o su propio drama personal.

Om - Sergio Gaut vel Hartman 
El ladrón decidió robar en una santería. Pero, al cruzar la puerta, el aroma del incienso lo transformó. 
—¡Hermano! —exclamó—. ¡Siento el espíritu! 
Tarde: el disparo del dependiente se incrustó en su frente.

Tatoo - Sergio Gaut vel Hartman
El tatuaje de un Ave Fénix ha sido asesinado por sus pares, que huyen para eludir a la policía. El cuerpo vuelve a ser blanco.

Timidez - Sergio Gaut vel Hartman
La muchacha no se atreve a interrumpir al viejo escritor que acaba de descubrir garabateando cuartillas en el bar. La oportunidad de convertirse en personaje pasa de largo.

Tiempo - Sergio Gaut vel Hartman
Ochenta años pasaron como ráfagas. Entonces viviré como se debe los últimos ocho meses, piensa. Ocho horas antes de morir rememora esos ocho minutos que se fueron aleteando como ocho parpadeos de un segundo.

Moda invisible - Sergio Gaut vel Hartman 
La casualidad es un traje elegante que no sirve para vestir a nadie. En medio de la fiesta todos notan que el que lo lleva está desnudo.

Lágrima - Sergio Gaut vel Hartman
Nacida de un parpadeo, resbaló por la mejilla y se precipitó al vacío. Cayó sobre una ráfaga viajera y se diseminó por todo el mundo.

Arroja una moneda al aire - Sergio Gaut vel Hartman
Después de resucitar a Lázaro se le planteó un gran dilema: ¿debía permitir que fuera inmortal o simular un accidente cuando todos durmieran?

Creyentes - Sergio Gaut vel Hartman
Una secta judía venera a Saulo de Tarso como el verdadero Mesías, redujo la Biblia a Génesis y Apocalipsis, y permite comer jamón crudo porque es riquísimo.

Interruptus - Sergio Gaut vel Hartman
Pensaba dormir nueve meses y la despertaron a los nueve días. Tuvo que malvender un montón de sueños, pero conservó tres pesadillas que le gustaron mucho.

Guía práctica - Sergio Gaut vel Hartman 
Compré un bebé que venía con manual de instrucciones. Decía: úsese esta bomba bubónica en caso de que ya no soporte a la especie humana.

Resultado incierto - Sergio Gaut vel Hartman 
La guerra entre los selenitas y los lunáticos terminó con la victoria de los terceros.

Naufragio en Saturno - Sergio Gaut vel Hartman 
En la nave hiperlumínica íbamos Oriana, Rafael, Javier y yo. Queríamos hacer un picnic en Titán, pero un titán se adelantó y nos almorzó.

Sin pena - Sergio Gaut vel Hartman
Los capos del capitalismo merecen un castigo acorde a su acción: la pena capital.

Descanso merecido - Sergio Gaut vel Hartman
Cuando terminó de inventar a Jesús, Saulo de Tarso se tomó una semana de vacaciones; estaba exhausto.

Adivinanza para paranoicos - Sergio Gaut vel Hartman
La alianza secreta para dominar el mundo chorrea grasa de gusano, colecciona caras en un libro, viste un traje rojo que burbujea, y se asoma a la ventana a cada rato.

Cañerías - Sergio Gaut vel Hartman 
Un poeta y un narrador se encontraron en un baño de damas y discutieron sobre dos temas. Coincidieron en que un plomero con su llave inglesa podría resolver ambos.

Musas - Sergio Gaut vel Hartman
Buscó inspiración en las críticas a sus libros anteriores y la encontró: en tres meses era el asesino serial más buscado del país. 

Duda existencial - Sergio Gaut vel Hartman
Siempre que aplasto un mosquito imagino que estoy acelerando el regreso de John Lennon o Leonardo. Pero ¿y si el mosquito era Hitler?

Despertando - Sergio Gaut vel Hartman 
Cuando desperté el twitter ya estaba allí y Monterroso trataba de convencerme de que no me mordería, que era manso y todo eso. Mintió.

Consecuencias - Sergio Gaut vel Hartman
Un asesino serial se casó con una serie de televisión. Tuvieron muchísimos hijitos: los programas criminales que nos atormentan y lastiman.

Ataque - Sergio Gaut vel Hartman
—Fui atacado por un twitter, señor oficial. 
—¿Puede describirlo? 
—Sí, tenía 140 caracteres. 
—¡Vaya esquizofrénico!

Consonante - Sergio Gaut vel Hartman
¿Se dieron cuenta de que capitalismo rima con cataclismo? El que avisa no es traidor. 

Descripción - Sergio Gaut vel Hartman
El twitter es un animal al que, a diferencia de los pájaros, los peces y las mariposas, le encantan las redes.

Progreso - Sergio Gaut vel Hartman
No sólo dejó de ver al lindo gatito y de tener relaciones carnales con él: montó una próspera empresa y ahora anda con un tigre.

Ignaro - Sergio Gaut vel Hartman
Nadie le avisó que los twitters no pueden ser cazados en diciembre (época de desove). Cuando lo apresaron ya se había comido tres.

Flechazo - Sergio Gaut vel Hartman
Al descubrir las tetas de aquella mujer, los ojos le saltaron de las órbitas, quedaron cautivados y se negaron a volver. Tuvo que hacer un curso para ver con la lengua.

Frivolidades - Sergio Gaut vel Hartman
Después de doce años de trabajo completó la saga del Caballero Dorado (ocho tomos, un millón de palabras). Jamás imaginó que en ese lapso se había puesto de moda el microcuento.

Transformismo - Sergio Gaut vel Hartman
Después de convertir el agua en vino, Jesús se entusiasmó y convirtió piedras en tortas, suspiros en denarios y a sí mismo en una leyenda.

Teletodo - Sergio Gaut vel Hartman
Empieza el telemarketin de los Testigos de Jehová. Esta semana tres salvaciones al precio de una. Y regálele otras tres a sus amigos.

Para el desguace - Sergio Gaut vel Hartman
Este universo es irreparable: no existe ningún taller especializado en mecánica celeste.

Negativamente positivo - Sergio Gaut vel Hartman
Pintaba áridos paisajes marcianos y los sometía a un proceso de inversión cuántica, gracias a lo cual lograba hacer llover sobre el Sahara.

Talleres - Sergio Gaut vel Hartman
Todos los especialistas en mecánica cuántica son los mismos que antes hacían chapa y pintura con pistola termonuclear.

Paseo - Sergio Gaut vel Hartman 
Después de recorrer los sitios de una veintena de amigos me he convencido de que Darwin tenía razón: el twitter desciende del yahoo.

Parmesano o provolone - Sergio Gaut vel Hartman 
Nunca dudé de que la Luna está hecha de queso. Lo malo es que acaban de descubrirlo los superratones del quinto planeta de Rigel.

Aventura en sombras - Sergio Gaut vel Hartman 
La astronave se dejó atrapar por el agujero negro y navegó en la oscuridad hasta que volvió a ver la luz. El ojo la escupió en una mirada.

Proselitismo - Sergio Gaut vel Hartman 
El dios muerto trepa a los hombros del inocente, con sus garras afiladas le horada la nuca y tras tocar el cerebro gana un nuevo esclavo.

Final diferido - Sergio Gaut vel Hartman 
El universo es un freezer en el que Dios guarda su comida. Aunque mastica una galaxia por día, nuestra fe sostiene que todavía falta para la cena.

Hazaña Sergio - Gaut vel Hartman
Cinco siglos y medio después de que Mehmed II tomara Constantinopla, Julián Nassir conquistó a Constantina Karamalis. Orgulloso de su hazaña, el turco abrazó a la griega y le susurró al oído. —Decime sultán.

domingo 28 de diciembre de 2008

91 ráfagas del 28 de diciembre de 2008


Cordero de Dios - Jaime Valdivieso
—¿Por qué vas a matarme? ¿No sabes acaso que soy el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo?
—Precisamente por eso.

Primera vez - Lola Carreño 
Él le creyó cuando, después de hacer el amor, ella confirmó que había sido el primero. Y mientras se lo decía, pensaba. ¿Por qué todos preguntan lo mismo?

El mundo - Juan José Arreola
Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.

El Cid y Jimena - Marco Denevi 
Se amaron después de tantas dificultades que en el lecho nupcial les pareció que amarse no valía gran cosa.

Andrés Diplotti
—Podemos salir de la crisis, pero tendremos que hacer sacrificios —anunció el ministro—. Empezaremos con este macho cabrío.

Oscurecimiento - Antonio Di Benedetto 
El suicida se cuelga del cuello con el cable telefónico. La ciudad queda a obscuras.

Inocente - Oriana Pickmann
Dícese de la persona que todavía cree un minutito dura menos de 60 segundos.

100 - Ana María Shua 
Mientras Aladino duerme, su mujer frota dulcemente su lámpara maravillosa. En esas condiciones, ¿qué genio podría resistirse?

Afortunado - Jorge Martín
—¡Ganaste la lotería!
—¡¿Si?! —grita agitando el billete.
—¡Que la inocencia te valga!
—¡No! Hoy es veintiocho —rompe el billete en pedacitos, rabioso.
—Era cierto que ganaste —dice el otro mientras recibe la primera bala.

Anuncio - Héctor Ranea
Para mañana los bancos anuncian devolución de dinero malhabido.

El globo - Miguel Saiz Álvarez 
Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.

Fallo técnico - Magnus Dagon
Cuando el mago lanzó el hechizo de muerte no reparó en
que tenía la varita cogida por el extremo contrario.

El suicida - José María Peña Vázquez 
A la altura del sexto piso se angustió: había dejado el gas abierto.

De una buena vez - Sergio Gaut vel Hartman 
Fue a la taberna decidida a perder la inocencia. —¡Sácame las manos de encima, vieja asquerosa! —exclamó airado el borracho—. ¿Ahora te acuerdas?

Desinencia - Juanjo Ibáñez 
Cuando estaba escribiendo el cuento más breve de su vida, la muerte escribió otro más breve todavía: ven.

Bienvenida - Guillermo Vidal
—¿Adonde estoy?
—En el siglo veintisiete.
—¿Soy el único sobreviviente?
—No, también su suegra.
El hombre sufre un infarto y muere.
—¿Qué paso? —le preguntan
—No me dio tiempo a decirle, “que la inocencia le valga”.

Cien - José María Merino 
Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.

Amores peligrosos - Olga A. de Linares
Por complacerla, no le importó en lo más mínimo provocar un cataclismo
cuando ella, inocentemente, le pidió la luna. 

El harén de un tímido - René Avilés Fabila 
Como temía decirles que no, opté por conservar a todas las mujeres que he amado.

Libertad - Jacinto Deleble Garea
Sólo cuando se atrevió a cortar los hilos que la esposaban supo la verdad: en realidad ella no era un títere, sino una cometa.

Javier López
A su mujer le dijo que salía a dar una vuelta. Lo que no nombró para nada fue la palabra mundo. 

Edilberto Aldán
El martes me lleva varias horas de ventaja. Comenzó sin esperarme.

Los reyes son los padres - Rafael Vázquez
A los hijos bastardos de los Reyes Magos nunca les trajeron ningún regalo.

Escena conyugal - Luis Felipe Hernández 
Lanzaba con presteza uno tras otro los cuchillos a su mujer, quien los recibía con el trapo para secarlos.

Sueño Eterno - Maricela Torres
Nunca había padecido de insomnio, así que para variar, decidió morir con los ojos abiertos.