viernes, 5 de septiembre de 2008

17 parpadeos del 5 de septiembre de 2008


Confesión del vampiro inmunodeficiente - Antonio Muñoz Molina
Al comprobar que el crucifijo era inútil, esgrimió ante mí, también en vano, un certificado médico.

Científicos golosos - Susana Duré
Un grupo de científicos apasionados por las golosinas estarían desarrollado una técnica especial, mediante la cual las gallinas de la Isla de Pascua, en un futuro no demasiado lejano, pondrían huevos de chocolate.

Miguel Mihura
Era tan bueno, tan bueno, que tenía cara de rosa.

El sueño soñado - Álvaro Menén Desleal
Un día soñé que soñaba, y en el ensueño del sueño, soñaba que soñaba...

Sorpresa - José Luis Zárate Herrera
Una persona se encontró muerta en su propia casa; lógicamente, no pudo reportarlo.

Canción - Miguel Dorelo
Dicen que es casualidad, pero conociendo a Charly, lo dudo.
Cada vez que el doctor Monterroso entra a la sala del siquátrico, él se pone a cantar:
—¿Se imaginan a los dinosaurios en la cama?

Felisberto Hernández
Oía un gran viento parecido a conversaciones ruidosas.

Un pájaro desesperado - Eduardo Abel Gimenez 
Un pájaro desesperado canta entre dos edificios, amplificado por el rebote del sonido en las paredes. La cárcel lo agiganta. Se podría escribir un mal poema con esto.

Hasta el infinito - Gabriel Jiménez Emán
Aquel señor pensaba tanto en el Infinito, que una tarde se quedo dormido y desapareció.

Tecnología de punta – Daniel Frini
Pinocho mentía, porque había perdido el control remoto; y era la única manera de cambiar canales desde la cama.

G. C. Lichtenberg
Les había puesto nombres a sus dos pantuflas.

Salto al vacío – Sergio Gaut vel Hartman
El Príncipe Azul, harto de las jaquecas y la frigidez de las princesas, se cambió de bando cuando descubrió las maravillas que hacía Pinocchio con la nariz.

NI - José Antonio Martín
Había una vez un hombre tan insignificante que no hacía ni sombra.

No  bardearás - Guillermo Vidal
Viajando en globo nos perdimos, decidimos bajar y preguntar.
—¿Dónde estamos?
—En un globo —respondió el caminante.
—Lo conozco, es el cura de la parroquia, siempre dice la verdad, pero no ayuda para nada.

Abandona - Antonio Fernández Molina
Había decidido abandonar el verso. Una voz me dijo: "Abandona la prosa". Abandonaré la prosa, me dije. La misma voz dijo: "Abandona el verso". 
—¿Ambos? —pregunté. 
"Abandona, abandona", fueron sus últimas palabras.

Estrategia equivocada - Magnus Dagon
Los invasores emplearon su disruptor eléctrico. Los terrestres se limitaron a disparar sus pistolas de pólvora del siglo diecisiete.

Almas gemelas - Jorge Martín
Nacimos el mismo día y año. Ya desde la cuna nos presentíamos, Me regaló la primera sonrisa, yo los primeros mimos. Lo nuestro permanece aunque él aprendió a hablar y yo sigo moviendo la cola.