lunes, 1 de septiembre de 2008

17 parpadeos del 1 de septiembre de 2008


Francisco Tario
—¡¡Socorro!!
Y acudió aquella espantosa mujer llena de barros, de nalgas, ardiente.

Inundación - Eduardo Abel Gimenez
Llueve sin parar toda la noche. A la mañana siguiente, cada sombrero se ha convertido en una isla.

Troya – Sergio Gaut vel Hartman
—¿Viste que los aqueos no son unos miserables? Mirá el hermoso caballo de madera que nos regalaron.

Roedores y carniceros – Elías Canetti
Mi deseo más ardiente es ver como un ratón se come vivo a un gato. Pero tiene que estar jugando con él el tiempo suficiente.

Sueño - José Luis Zárate Herrera
Sueño que mis sueños sueñan que sueño este sueño. De ser cierto, el presente cuento es infinito; en caso contrario, lo mejor que pueden hacer es olvidarlo.

Discurrea - Jorge Martín
Se manifestaba como una necesidad incontenible de hablar, sin control, incoherentemente, en simultaneo, hasta caer muertos. La epidemia tardó mucho en ser detectada porque en más de un ambiente era habitual hablar de ese modo.

Un verdadero romántico - Miguel Dorelo
—Me quiere mucho, poquito, nada —recitaba Jack, mientras arrojaba al aire el útero, un riñón y parte del hígado de Mary Jane Kelly.

Francisco Tario
¡Qué quietud la del mar embravecido, la del cielo tormentoso, la del fuego en el bosque, comparadas con la loca, desenfrenada, frenética aceleración de este nacer y morir de hombres!

Control de masas - Magnus Dagon
El juguetero fabricó una llave para dar cuerda que encajaba
en el ombligo humano. Después de aquello dominó el mundo.

Famosas ultimas palabras - Jorge X. Antares
—¡Uaaaaauhhh! ¿Puedo repetir? -dijo el fan de las montañas rusas gigantes al salir despedido de la atmósfera terrestre, sin llegar a saber que la atracción había fallado.

Defensa – Angela Schnoor
Era linda, apetitosa y tan dulce como una torta de cumpleaños. Muchos, sin preguntar, pasaban el dedo para probar el glaceado. Se condimentó con pimienta.

Solución - Eduardo Abel Gimenez
La casa era tan pequeña que Hiromi, para tener donde dormir, debió echar un colchón sobre el piano de cola.

Año 2258 - José Luis Zárate Herrera
... y cuando México estaba a punto de pagar su deuda externa, la inmensa luz blanca de las bombas y su sonido ensordecedor destruyeron al mundo.

Ajuste de cuentas – Sergio Gaut vel Hartman
Cuando Spielberg despertó, todos estaban allí, no sólo el dinosaurio.

Rating - Jorge Martín
La televisión interactiva era una porquería: mientras él se reventaba actuando podía ver a esos dos que lo miraban aburridos. Tomó un revólver y apuntó a la cabeza de uno de ellos; inmediatamente subió la audiencia.

Sabio consejo - Miguel Dorelo
—La verdad absoluta no existe, hijo mío; muchas veces, ésta depende del color del cristal con que se la mire —me decía mi padre fijando en mí sus dos ojos de vidrio.

Bola de cristal – Magnus Dagon
El paladín descubrió que las esferas de obsidiana permiten ocultar el pasado. Rompió la mía y conoció todos mis pecados.