sábado, 20 de junio de 2009

66 Ráfagas, unas de aire y otras de metralla, seleccionadas por Javier López


Start - Francisco Costantini
En el principio eran ceros y unos.

Despedida I - Antonio Cruz
Fue un adiós desigual. Sólo ella miró atrás.

Abecegrama en las ruinas - Álvaro Valderas
Alrededor brotan cardos churruscados, delicadísimos, ennegrecidos; fueron grandes heredades indígenas, jardines kilométricos. La lluvia moja niños ñoños, organizados pandilleros que rompen sus troncos. Una voz wagneriana, xenófoba, yuxtapone zéjeles.

Santiago Exímeno
Usted no es mi esposa, dije, pero ella me besó y me llevó al dormitorio y no paraba de hablar y a mí no me gusta discutir con desconocidos.

Santiago Exímeno
Dos niños en el bosque. Un centenar de árboles hambrientos conscientes de su presencia, borrando los caminos, ahogando sus llantos.

Santiago Exímeno
El bebé llora, otra vez. Pierdo los nervios, golpeo a mi hijo, a mi mujer. Al otro lado de la pared, los vecinos tratan de calmar al bebé.

Santiago Exímeno
No era un muñeco. No era desmontable. Era tu hermano pequeño, por amor de Dios. Y no, lo que has hecho no se puede arreglar.

De oído - Jacinto Deleble
El orador fijó a su hilo de voz una interrogación, la lanzó al auditorio y pescó otro anzuelo… una corchea atada a un hilo musical.

Cohecho - Jacinto Deleble
"Te deseo", escribió el poderoso al dorso del cheque en blanco. La juez lo tomó y anotó en el lugar de las cantidades su teléfono.

Petroglifo - Jacinto Deleble
—¡Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra! — proclamó el dinosaurio, y de las alturas Alguien lanzó un meteorito.

Carmen María Hernández
Bajo un humor sombrío se refrescan las discusiones acaloradas.

Carmen María Hernández
La sombra del árbol muerto echa raíces en la tierra de nadie.

Carmen María Hernández
Los viejos lobos se hicieron a la mar para estar más cerca de la luna llena.

Carmen María Hernández
El genio vivía prisionero de la lámpara, de lo contrario haría lo mismo que las estrellas que prometen cumplir deseos: fugarse.

Crónicas desangeladas 3 - Manuel Pérez Báñez
Los papagayos son ángeles que un día atravesaron el arcoíris.

Crónicas desangeladas 4 - Manuel Pérez Báñez
El Ángelus es la hora del “party” de los ángeles adolescentes.

Crónicas desangeladas 20 - Manuel Pérez Báñez
El Salto del Ángel es una reserva natural donde los ángeles desencantados se suicidan de forma acrobática.

Había una vez 1 - Olga A. De Linares
Había una vez un sueño, que de tanto esperar a hacerse cierto, se volvió pesadilla y asfixió al soñador. Los sueños desesperados suelen volverse impiadosos.

Había una vez 3 - Olga A. De Linares
Había una vez una mano. Y, en alguna parte, había otra esperándola. Juntas, inventaron la caricia, hirieron de muerte a la soledad, volaron juntas.

José Luis Zárate
A veces el olvido manda cartas.

Verano - José Luis Zárate
Regresan, alegres, bronceadas, las golondrinas.

José Luis Zárate
Como los cachorros, los monstruos bajo la cama crecen.

José Luis Zárate
Morirse se le estaba haciendo costumbre.

Obituario - José Luis Zárate
Un error de imprenta hace que viva 10 años más.

José Luis Zárate
Siempre honrado y correcto se iba de sus camas dejándoles intacta la soledad.

Las armas del sexo débil - Carmen Carrillo
A las mujeres deberían encarcelarnos. Poseemos armas de seducción masiva.

Miedo a la oscuridad - Carmen Carrillo
No es que le tema a la oscuridad, es que me aterra quedarme a oscuras y a solas conmigo misma.

Ramón Gómez de la Serna
Los chinos escriben las letras de arriba abajo como si después fuesen a sumar lo escrito.

Ramón Gómez de la Serna
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.

Ramón Gómez de la Serna
En la noche helada cicatrizan todos los charcos.

Ramón Gómez de la Serna
Aquel despacho olía a libros malos.

El fantasma más viejo - Daniel Frini
Desorientado, no se encuentra entre los de su especie. El fantasma de un cavernícola muerto hace veinte mil años en Lascaux, en plena Edad de Piedra, no sabe nada de sábanas y cadenas.

Mártir - Daniel Frini
El 28 de diciembre del 300, siendo Dioclesiano emperador; después de sufrir en el potro por su constancia en la fe, y mientras lo descarnaban con garfios; dijo Rogaciano:
—Bueno, muchachos, como joda ya está bien.

Rechazo – Daniel Frini
—Andate, ya no te quiero— dijo. Y el fantasma dejó para siempre el ángulo superior derecho del espejo que ella había heredado de su abuela.

Retrasado - Sergio Gaut vel Hartman
Tras el brainstorming, un personaje distraído encontró todas las ficciones cerradas y ningún cuento donde pasar el resto de su vida. Me apiade de él y escribí esta microficción para que tuviera donde alojarse.

Admiradora - Sergio Gaut vel Hartman
—Oh, es usted el famoso escritor Fulano Mengánez; creí que se había muerto.
—En efecto, señora, he muerto, y ahora usted puede verme porque le acaba de ocurrir algo muy parecido.

Pasaje – Sergio Gaut vel Hartman
Encontrar la forma de pasar de un universo a otro no siempre tiene recompensa; uno puede caer en el nuestro.

Rafael Vázquez
Observadas al microscopio, las gotas de agua conservan los reflejos de todos los paisajes en los que han estado.

Rafael Vázquez
Las abejas succionan a las mariposas posadas en las flores.

Rafael Vázquez
Tal era la pericia del papiroflexista, que tomando el pájaro de la jaula, lo extiende y desdobla hasta formar una perfecta hoja de papel.

Rafael Vázquez
Durante los parpadeos, soñamos sueños fugaces, inconscientes, de unas pocas décimas de segundo.

Rafael Vázquez
Dios crea a Adán de una sola vez. Moldea a Eva durante años, repasando los senos turgentes, retocando los invitadores muslos...

Rafael Vázquez
Sin expedientes ni informes médicos, Jesús amputó al leproso la pierna equivocada.

Políglota - Alejandro Ramírez Giraldo
Leo en siete lenguas, hablo en cuatro y escribo en dos. ¿Y para qué me sirve eso en esta maldita soledad?.

Alejandro Ramírez Giraldo
Lázaro, levántate y deja de fingir.

Alejandro Ramírez Giraldo
Sonámbulo, el dinosaurio aplastó al soñador.

Alejandro Ramírez Giraldo
-Watson -dice Sherlock Holmes-, la próxima vez mejore su coartada.

Colección - Héctor Ranea
Sir Humphrey tenía una colección insuperable de huesos de dinosaurios. Los jueves a la noche organizaba concursos para reconstruirlos que, a veces, terminaba con algún muerto en la concurrencia. Pero eran tan divertidos.

Equilibrio - Héctor Ranea
El funámbulo da su paso trescientos veinte en la soga. Llevaba un mes ahí, haciendo frente a una tempestad y a cien policías. De pronto, una mariposa en el Pacífico aleteó. Último llegó el cuerpo.

Encuentro - Héctor Ranea
La niña momificada parecía dormida desde ayer. Nos miramos con una visitante para encontrar que a cada uno le había quedado clavada la imagen en un ojo diferente.

Socia - Héctor Ranea
Todo fue bien con la rata arriba del techo, mientras los poemas que me dictaba apenas se publicaban. Cuando gané un premio, vino a reclamar su parte. Obviamente, la maté. Pero ahora ya no escribo nada.

Ciudad imposible - Héctor Ranea
Bajo cierta ciudad europea que prefiero mantener en secreto, se guardan todas las cartas perdidas. Como nadie las reclama, son clasificadas, leídas por autoridades subterráneas y guardadas en cámaras a la espera del reclamo.

Elefanta - Héctor Ranea
La alimentación transgénica ha logrado que los elefantes alimentados en base a carne de ratones y soja sean inmunes a la fobia común de los paquidermos por los roedores.

Turbina - Héctor Ranea
Después de engullir un halcón, la turbina del C-130 se cebó y quiso más, dedicándose a darse un festín de gansos canadienses. En ese frenesí, perdieron la vida los pilotos e incontables tanques de guerra.

Bruno Henríquez
Todos los misterios se reducen a la ignorancia de algo sencillo.

Javier López
Era feliz, del verbo engañarse.

Empate - Javier López
Acabaron los dos muertos.

Naufragio - Javier López
Me hundo en mi almohada.

Adriana Med
¿Sabes cuál es tu único problema? Haber nacido. Lo demás, son figuraciones tuyas.

Insuficiencia cardíaca - Oriana Pickmann
No puedo quererte más.

Método Inductivo - Oriana Pickmann
Primero lo descuartizó. Luego procedió a quitarle la vida.

Gastronomía - Oriana Pickmann
Dícese del arte de comer estrellas.

Oriana Pickmann
El futuro imperfecto del verbo amar tiene el teléfono de algunos abogados en su agenda.

Lenta-mente - Oriana Pickmann
Sigo sin entender.

Oriana Pickmann
Eros duerme. Morfeo toma sus flechas y crea sueños de amor.

Una noche en el museo - Saurio
—Señor Monterroso, ya se lo dije mil veces: esta es la sala de paleontología, no un dormitorio.

Imagen: Abstracto de Victor Vasarely

6 comentarios:

nohubounavez dijo...

Magnífica selección, Javi. Me han gustado especialmente:

Despedida I - Antonio Cruz
Fue un adiós desigual. Sólo ella miró atrás

Santiago Exímeno
Dos niños en el bosque. Un centenar de árboles hambrientos conscientes de su presencia, borrando los caminos, ahogando sus llantos.

Carmen María Hernández
El genio vivía prisionero de la lámpara, de lo contrario haría lo mismo que las estrellas que prometen cumplir deseos: fugarse.

José Luis Zárate
A veces el olvido manda cartas.

Miedo a la oscuridad - Carmen Carrillo
No es que le tema a la oscuridad, es que me aterra quedarme a oscuras y a solas conmigo misma.

Pasaje – Sergio Gaut vel Hartman
Encontrar la forma de pasar de un universo a otro no siempre tiene recompensa; uno puede caer en el nuestro.

Políglota - Alejandro Ramírez Giraldo
Leo en siete lenguas, hablo en cuatro y escribo en dos. ¿Y para qué me sirve eso en esta maldita soledad?.

Oriana Pickmann
Eros duerme. Morfeo toma sus flechas y crea sueños de amor.

Una noche en el museo - Saurio
—Señor Monterroso, ya se lo dije mil veces: esta es la sala de paleontología, no un dormitorio.

Crónicas desangeladas 20 - Manuel Pérez Báñez
El Salto del Ángel es una reserva natural donde los ángeles desencantados se suicidan de forma acrobática.

Javier López
Era feliz, del verbo engañarse.

Ciudad imposible - Héctor Ranea
Bajo cierta ciudad europea que prefiero mantener en secreto, se guardan todas las cartas perdidas. Como nadie las reclama, son clasificadas, leídas por autoridades subterráneas y guardadas en cámaras a la espera del reclamo.

Manuel dijo...

Me imagino la dificultad a la hora de decantarse por unas ráfagas y descartar otras. Sea como sea, la selección es magnífica. Y un honor compartir cartel con tantísimo mago de la minificción empezando por el gran Don Ramón. Gracias.

Javi dijo...

Gracias por tu aportación Manuel. Afortunadamente mi tarea es seleccionar, no descartar. Las que se quedan fuera son tan buenas como las que hay aquí, sólo que no pueden estar todas.
Pero en cualquier caso las conservamos, y pronto habrá un seleccionador de nuevo que se fije en ellas y no en otras, pero todas las buenas ficciones se acaban por publicar.

Javi dijo...

Rafa tu selección de 1 por autor coincidiría con la más exigente de las mías, salvo por una entrada, jeje no te diré cuál es, pero ese autor tiene otras mejores para mi punto de vista.
Gracias por tu comentario.
Abrazos Manuel, Rafa.

Jacinto Deleble Garea dijo...

***



Excelentes todos, Javi.

Me sorprenden, por su estupendo tono poético, la cicatriz en los charcos de Ramón Gómez de la Serna, las raíces imposibles de Carmen María y este adiós desigual de Antonio Cruz.

Pero todos son buenos.

La mayoría escrito con mucho sentido del humor.



***

Javi dijo...

Son todos buenos Jacinto, los que nombras están entre los extraordinarios.
La despedida de Antonio Cruz desde que la vi me sorprendió. Cómo a veces algo tan sencillo nos llega tan hondo.
Me alegra mucho teneros por aquí, especialmente a vosotros que sois protagonistas de estas Ráfagas.