miércoles, 20 de agosto de 2008

23 ráfagas del 20 de agosto de 2008


Augusto Monterroso
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Alfonso Merelo
Era el último hombre sobre la Tierra y de repente, alguien golpeó la puerta...
—¡Lestaulante chino, señol!

Nunca más - Ruth Ferriz
Después de despertar a la princesa que durmió cien años, el príncipe no logró convencerla para que accediera a dormir con él.

Las delicias de la promiscuidad - Édgar Omar Avilés
—Mamá, ¿quien es mi papi?
—No lo sé, hijo, eres un bebé de probeta...
—¿Qué es eso?
—Probe tantos hombres, que no sé quién es tu papá.

El espejo del alma - Pere Calders
No nos habíamos visto nunca, en ningún sitio, en ninguna ocasión, pero se parecía tanto a un vecino mío que me saludó cordialmente: él también se había confundido.

Página Asesina - Julio Cortazar
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las 3 de la tarde, muere.

Monterrogibsoniana - Bernardo Fernández (Bef)
Y cuando despertó, el cielo todavía tenía el color de un televisor
sintonizado en un canal muerto.

El apocalipsis según Ballard - Sergio Gaut vel Hartman
El tiempo se hace arena y sumerge las ciudades.

Propiedades del colibrí - Jorge Ariel Madrazo
—Diga su última voluntad —conminó el jefe del pelotón.
—Deseo que cada soldado piense durante cinco minutos en un colibrí.
Así lo hicieron. Luego, ninguno osó oprimir el gatillo.

El expreso - Pere Calders
Nadie quería decirle a qué hora pasaría el tren. Le veían tan cargados de maletas, que les daba pena explicarle que allí no había habido nunca ni vías ni estación.

Asimov de la selva - Sergio Gaut vel Hartman
—Yo, robot, tú, Jane, supongo.
—No, cacharro inservible, tú, robot, yo, Livingston.

La prueba - S. T. Coleridge
Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran un flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces qué?

Nostalgia y hospicio - Jorge Ariel Madrazo
Ella me reprendía, entre carcajadas: “¡Cállate, tú eres demasiado loco…!” La extraño tanto, hoy, en mi hospicio de alhucemas…

Aracnofilia - Rodolfo J.M.
Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró convertido en una enorme cucaracha que pataleaba en la tela de una todavía más enorme viuda negra.

Maniadick - Sergio Gaut vel Hartman
—¿Hablo con el FBI? Tómenme en serio, por favor. Me persigue un androide loco y me quiere matar.

Dilema - Aymer Waldir Zuluaga Miranda
Siempre decidieron por él. En el funeral llegó la ocasión, pero se quedó petrificado ante la encrucijada: ¿Café? ¿O té? ¿Cuál bebida caliente elegirá Su Majestad, hace poco huérfano y ahora viudo?

Obcecación - Pere Calders
Entre ir al cielo o quedarse en casa, prefirió lo último, pese al poder de la propaganda contraria, y del hecho de que en su casa había goteras y muchas y muy variadas privaciones.

El cuadro - Edgar Omar Avilés
De la galería todo quedó reducido a ceniza: aun las puertas, las vigas del techo, las estatuas y el decrépito velador. Pero se salvó un pequeño cuadro, donde estaba pintado el incendio.

Prepotencia sturgeoniana - Sergio Gaut vel Hartman
—¡Esto es insólito! ¿Desde cuándo los actinopterigios escriben libros sobre la Gestalt?
—Yo no soy un esturión cualquiera —respondió el pez, fosforescente de rabia—. Yo soy más que esturión

Dificultad - Mónica Cazón
No es sencillo ser mujer. Tampoco lo es ser hombre. Quizás el secreto para la sencillez sea seguir siendo niños.

Al fin mujer - Ruth Ferriz
La vampira era hermosa, los ojos de sus amantes se lo habían dicho una y otra vez. Sin embargo, al fin mujer, hubiera dado cualquier cosa por poder contemplarse en un espejo.

Tiempos difíciles - Jorge Ariel Madrazo
Los hombres-rana de la antigua China no podían ejercer su arte: a cada rato les eran pedidas las ancas para la cena del Emperador.

Ursula incomunicada – Sergio Gaut vel Hartman
—¡Hola, hoooola! ¡Qué ansible de porquería! ¡Hooooolaaaaaaa!